El poder del silencio, por Fredis Villanueva
De entrada, debo advertir que no es lo mismo callar que no decir nada. No obstante, hay un factor importante en nuestra vida que debemos aprovechar, una vez que lo hemos logrado a través de la práctica y la disciplina, el poder del silencio, que de seguro nos va dar credenciales de sabiduría. El filósofo y maestro chino, fundador de la doctrina confucianismo, Confucio, dijo: “Una semilla crece sin sonido, pero un árbol cae con un ruido enorme. La destrucción tiene ruido, pero la creación es silenciosa”, esa frase la dijo, Confucio, cerca de 500 años a.C. Pero aún, conserva vigencia. Así que, sin más preámbulo, pasamos a profundizar sobre el tema de hoy: “El poder del silencio”.
No es cierto que en la sociedad en que vivimos tengan mayores probabilidades de triunfar la persona habladora a una que sabe guardar silencio. Pues bien, no puede ser mejor virtud tener dones para la comunicación hablada, que el que tiene la virtud de saber escuchar. El tiempo del habla es tan importante, como el tiempo del silencio.
Permíteme un paréntesis para expresarme en primera persona y decirles sin jocosidad y sin ánimo de alardear de lo que no soy. Resulta que a veces, me invitan o mejor dicho, me invitaban a una que otra entrevista y encontrándome bien sea, en la radio o en la televisión, me hacían preguntas que consideraba difíciles, que por lo general, las dejaban en el aire para después de la pausa, tiempo que aprovechaba para pensar en silencio, concluyendo: mejor callar que responder algo erróneo o que me vaya a comprometer… De manera, que guardar silencio por un momento, nos permite darnos tiempo a nosotros mismos para pensar, reflexionar sobre la situación y procesar la información con la que contamos. El poder de la pausa en estas situaciones, tiene el efecto de aportar más y mejores conocimientos.
Por otra parte, filósofos y maestros famosos, ejemplos e ilustres influyentes de la historia de la humanidad, como: Aristóteles, Confucio, Pitágoras, Tao Tse, Sócrates, entre otros, llegaron a asegurar que quienes han aprendido el arte del silencio como una de sus principales habilidades, son personas que tienen un elevado grado de equilibrio e inteligencia emocional. Ellos nos recuerdan con sus frases célebres, que una persona ecuánime tiene el sentido común de hablar poco y decir siempre cosas razonables, en otras palabras, habla poco y hace mucho.
Mi muy humilde reflexión final, la voy a respaldar con una frase que dijo el filósofo chino, Tao Tse: “Aquellos que saben, no hablan y los que hablan, no saben”, esa frase de Tao, quien vivió hace más de 2.500 años, hoy por hoy, tiene mucha vigencia, ante la excitación de verborrea que aqueja a nuestra harta sociedad, donde mucha gente habla de todo sin parar, sin saber y sin tener mucho que decir en realidad.
En síntesis, el silencio es la base fundamental de saber escuchar y la conciencia plena, elementos necesarios para la comunicación eficiente. Indiscutiblemente, el poder del silencio es un camino seguro hacia la sabiduría y, por ende, hacia el crecimiento personal.
Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá sienta gratificado(a) por la inversión del mismo.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva


