Opinión

El poder de la bendición, por Fredis Villanueva

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Leo siempre los WhatsApp, bien sean escritos, imágenes o en videos, que me envían algunos de mis contactos y, por lo general, muchos de esos ellos, son los originan mis escritos cuando despiertan en mí una profunda atención. Pues bien, hace poco me llegó un bello video que se refiere a la bendición, por supuesto, que lo recomiendo, no sólo por sus lindos paisajes que en el se exhiben, sino por el auténtico y bello mensaje sobre la bendición que en el encierra… tan es así, que me conecté con gran intensidad desde el primer momento que lo abrí. Así que, sin más preámbulo, pasamos a desarrollar nuestro tema de hoy: “El poder de la bendición”.

La palabra “bendición”, viene del latín benedictio, benedictionis, sus componentes léxicos son: bene (bien), dicere (decir), más el sufijo –ción (acción y efecto). De modo, que el término bendición, hace referencia a la acción y efecto de bendecir. Este verbo por su parte, es una forma de bautizar la acción de alabar, ensalzar, o engrandecer, de consagrar algo al culto divino o de invocar la bendición divina a favor de algo o de alguien.

La bendición, en nuestro diario vivir, comienza bien temprano cada mañana en nuestros hogares, al despertarnos lo primero que nos relaciona con nuestros padres e hijos, es la sagrada frase: “Dios te bendiga”, los hijos no le preguntan a sus padres: “cómo amanecieron”, sino que al inicio del día les dicen: “bendición papá o bendición mamá”, igualmente al final del día, antes de ir a dormir y luego reciben de parte de sus padres, el hermoso regalo espiritual y emocional del, día a día, también reciben, un firme fundamento de amor y aceptación. Este precepto se aplica también, a la íntima relación de pareja.

Fíjense, que cuando alguien nos dice: “Que Dios te bendiga”, no solo nos está deseando lo mejor de lo mejor, sino que también está actuando a su favor. Ahora bien, cuando bendecimos a una persona o situación, también nos estamos concediendo el favor de Dios. Además, cuando bendecimos en la fe, activamos el poder de Dios para cambiar una persona e incluso, a nosotros mismos, sin importar el lugar donde nos encontramos.

Es importante resaltar, que el poder de la vida y la muerte están en la Palabra. Al bendecir se otorga vida, no sólo al que recibe la bendición, sino también al que la da. Por eso, al leer el tema de hoy sobre el poder de la bendición por este prestigioso Diario “La Mañana”, en su página web: www.lamananadigital.com, les bendigo de corazón para que se profundice y fortalezca la hermandad, entre usted quien es un seguidor y consecuente lector de éste Diario y este humilde servidor, quien le pide a Dios lucidez, salud y bendiciones para todos y así, tener la facultad de continuar escribiendo coherentemente, con la forma de pensar y actuar. ¡Un abrazo! y que “Dios nos Bendiga…” ¡AMéN!

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: todos los cristianos tenemos la autoridad y el poder de bendecir a otros en el nombre del Señor y que al hacerlo, estamos exteriorizando el amor y la bondad de Dios, hacia todos y cada uno de nosotros, que somos su creación, a su imagen y semejanza. Bendecir fue lo primero que hizo Dios, después de crear a Adán y Eva.  

Para finalizar, la persona que vive en la presencia de Dios, amándole y obedeciéndole, goza siempre de su bienaventuranza bendición.

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!  ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!   

Por Fredis Villanueva.