Crónicas de mi Pueblo: El Circo de la calle La Paz en Cumarebo
La etapa de la adolescencia estimula en el joven una serie de cambios de conducta, buscando independencia e identidad propia participa en muchas travesuras, Una de esas travesuras me la contó en días pasados Ofer García quien vivió en la misma calle La Paz donde vivió Leida mi esposa y su familia. En esa calle un conjunto de jóvenes del sector, a mediados del año 1968, inventaron conformar un circo, que en aquella época representaba un centro de atracción muy agradable y misterioso, los promotores del espectáculo dirigidos por Ofer y Chepo Mora reunieron algunas sabanas viejas y toallas en desusos de sus casas, cortaron una varillas de matas de caujaro y en un amplio solar de la familia de Chepo comenzaron a construir la carpa y arrancó el circo que presentaba un “niño candela” que atravesaba una rueda encendida sin quemarse, una armadura arcaica con una rueda colgada de lo alto y dos sillas que engranadas a un mecate que halaban fuertemente Ofer y Chepo daban vueltas girando a una altura de unos dos metros y lo definían como el “viaje a la luna”.
El espectáculo cerraba con una bailarina, que con buen ritmo y movimientos cerraba la acción ejecutando la “cumbia caletera” interpretada por la Billos Caracas Boy, melodía que se dejaba oír a través de un viejo tocadiscos. La bailarina era Leida, que encompinchada con Tere su hermana mayor recibía todos los días un bolívar por su actuación.
El improvisado y rudimentario circo solo duró unas tres semanas, todos los días a las 6 de la tarde, Ofer y Chepo abrían la puerta de la carpa y cobraban un real a unas 25 personas, adolescentes, iguales que los promotores, hasta que Pancho, uno de los hermanos de Leida se le ocurrió ir al “circo”, quedando ingratamente sorprendido al ver que la bailarina central era su hermana. Pancho, fue y le contó a su mama, “la vieja Mena”, quien esperó a la novel artista la tomó por el cabello y le dio unos cuantos correazos prohibiéndole inmediatamente la salida de casa.
El circo se quedó sin bailarina, las entradas mermaron, después un accidente donde un niño sufrió quemaduras leves al tratar de pasar la rueda encendida y el desprendimiento del improvisado, rustico e inseguro “viaje a la luna “al romperse los mecates ocasionando una aparatosa caída, originando que Ofer y Chepo también recibieron su raciona de correazos por traviesos y determinados, terminaron por destruir el débil sustento del espectáculo,
Cinco décadas y media después, Leida cada vez que escucha la “cumbia caletera” refiere que su carrera artística como una gran bailarina, se frustró aquella tarde que Pancho entró al circo, la vio bailar, le conto a la vieja Mena y esta le castigó severamente.
Dr. Ernesto Faengo Pérez Reyes


