Opinión

Crecer como persona es una prioridad, por Fredis Villanueva.

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Recordemos que cuando éramos niños nos gustaba medirnos con nuestros compañeritos de juegos para ver quién era el más alto. También, lo hacíamos solo en cualquier pared, marcándola con carbón (nuestro marcador de la época), en verdad eso nos gustaba, al igual que nos encantaba decirle a nuestra mamá que tenía que bajarle el ruedo a las botas del pantalón, porque nos quedaba brinca pozo o que los zapatos nos quedaban apretados. Pero, llegamos a la adolescencia y físicamente dejamos de crecer y posiblemente por cuestiones de juventud, no nos detuvimos en pensar que existe otra tipo de crecimiento: el personal. Así que, sin más preámbulo, pasamos a desarrollar el tema que nos ocupa hoy: “Crecer como persona es una prioridad”.

Crecer día a día, como persona es una prioridad, eso suena como tajante y persuasivo. Pero, es la verdad. Crecer como individuo debe ser una prioridad en nuestra vida, motivarnos para ser mejor persona, para avanzar. De lo antes dicho, sale una pregunta obligada: ¿Qué pasa cuando no crecemos? Nos apagamos, así de simple. De manera, que toda esa energía que tenemos y esa motivación que deberíamos de usar para seguir adelante en la búsqueda de lograr los objetivos que nos hemos propuesto desaparecen, no existen.

De acuerdo a lo anteriormente mencionado, nace otra pregunta: ¿Esto es vivir? Evidentemente, que la respuesta es un NO, con mayúscula. No podemos vivir sin tener una meta, un objetivo, sin superarnos ni crecer como persona, día tras día, al no hacer esto, las probabilidades de que vayamos a parar al mercado de los fracasados, son bastante elevadas. No obstante, en nuestra condición de humano, Dios nos ha dotado a todos de tres facultades: razonamiento, voluntad y disciplina, ellas nos permiten llegar hasta donde nos alcance la vista y luego persistir en ir más allá. Pero, eso lo logramos, sí y solo sí, trabajamos y nos esforzamos duro, día a día, de modo, que cuando miremos hacia atrás, podamos sentir la satisfacción que hemos crecido como persona.

En mi muy humilde reflexión final, pienso que: si realmente tuviésemos como prioridad crecer como persona día tras día, tomaríamos decisiones más acertadas, aprenderíamos a valorar todo cuanto nos rodea; trataríamos a los demás como quisiésemos que nos trataran a nosotros: con aprecio y respeto… Pues bien, el reto está en abrir nuestra mente y aceptar con tolerancia que en el camino de la vida nos vamos a encontrar con subidas y bajadas, que hoy estamos y mañana no sabemos dónde estaremos, pero lo importante es que todas las circunstancias sean retos del destino, que al final del día, las tomaremos como oportunidades para fortalecernos y seguir creciendo como persona.

Para finalizar, crecer como persona es asunto que depende exclusivamente de nosotros, una prioridad que nos permite evolucionar y sentirnos realizados, hasta tal punto, de sentirnos en armonía con la naturaleza, con los demás y lo más importante, con nosotros mismos.

En síntesis: Cuando crecemos espiritualmente, mejora la sociedad.

Gracias por invertir su valioso tiempo en leerme, ojalá se sienta gratificado por la inversión del mismo.

¡Un abrazo lleno de bendiciones!

¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!

Por Fredis Villanueva.