Consulta Nacional y Libertad

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La Consulta Nacional quiere corroborar formalmente a la colectividad venezolana y a la internacional, lo siguiente: a) El rechazo del pueblo venezolano a la usurpación de poder y la exigencia de unas elecciones presidenciales y parlamentarias libres. Puede repetirse brevemente que nosotros nunca hemos reconocido el viciado acto en mayo de 2018, y que incluso Henry Falcón y Bertouche lo desconocieron el mismo día cuando se realizó, aunque hoy lo aceptan.

b) El rechazo del evento organizado por el régimen madurista para el 6D y su desconocimiento por parte de la comunidad internacional. Valga repetir que la permanencia de Maduro en Miraflores y lo irregular de la integración del TSJ y el CNE, son causas de tal rechazo.

c)La petición a la comunidad internacional de su cooperación con el pueblo venezolano a los fines de rescatar la democracia, atender la crisis humanitaria y defender al pueblo de los crímenes de lesa humanidad. Hay quien dice que todo esto es tan conocido que este esfuerzo es innecesario, pero aparte de que siempre se debe combatir el atropello y nunca optar por el silencio, se deben agregar dos asuntos, los cuales son el que es imprescindible cumplir los procedimientos de la comunidad internacional para seguir contando con su acompañamiento y respaldo, y por otro lado, que es obligante corregir la escasa actividad opositora, prácticamente inacción, y recuperar la confianza y la participación de una mitad del pueblo que ha estado tan golpeado y desasistido que se ha alejado y desinteresado del debate político.

Cierto tiempo atrás, un 80% de los venezolanos éramos opositores activos, hoy quizás lo seamos solo un 30% porque el otro 50% está dedicado vitalmente a sobrevivir a la tragedia que el gobierno le ha ocasionado a Venezuela. Respecto de los venezolanos que piensan y sienten, sin duda con cierta razón dada la ausencia de resultado, que este esfuerzo resultará estéril, debemos apelar a sus mejores sentimientos, y a los de “todo el mundo”, porque, al lado de objeciones, se sabe que es verdad que: a) Lo peor de todo lo malo es lo que no hace la gente buena. b) Que el peor error es no hacer lo que se debe hacer, porque se piense que no hay algo que se puede hacer. c)Que aún quienes piensan que ya todo está decidido, miran a ambos lados de la calle antes de cruzarla. d)Que vale más fracasar por intentar un triunfo, que dejar de triunfar por temor a un fracaso.

Aceptar esto, equivale a aceptar la capacidad para derrotar al gobierno. Es obvio que la participación de la ciudadanía es imprescindible para alcanzar la fuerza que pueda obligar al gobierno, incluyendo a Cuba, a aceptar la elección presidencial pacífica. Se sabe que el gobierno nunca aceptará la solución electoral, de modo que no debe influir excesivamente en nuestra decisión al respecto.

La participación es imprescindible para derrotar al gobierno en la indeseada confrontación no pacífica que resulte necesaria. En consecuencia, al lado de cumplir los tres objetivos formales ya referidos, es prácticamente una obligación ciudadana participar en ella para corregir errores de la oposición y, fundamentalmente, recuperar la fuerza opositora que constituye esa mitad de nuestra población que se siente apartada. Se puede plantear como meta que los venezolanos que participemos seamos mucho mas numerosos que quienes voten realmente el 6D, y, sobre todo, que seamos varios millones los participantes. En estas condiciones, se lograría conformar una especie de “ejercito” de los conocidos padrones electorales, en este caso con la única misión de mantener al pueblo atento y dispuesto a la lucha por recuperar a Venezuela. Se puede y se debe confiar en que seremos capaces de reunir un buen mensaje y unos buenos mensajeros, totalmente ajenos a intereses partidistas y personales. Sin embargo, se piensa que nuestra organización opositora tiene que dar otro paso e informar profusamente cuál es el plan de trabajo para asegurar el logro del objetivo, dirección en la cual, entre otras cosas, debe evaluar el comando, incorporar la participación protagónica de la sociedad civil desde el mismo momento en el cual se acomete esta consulta, y por otro lado,  lograr que los partidos amolden su actividad a la prioridad que es el objetivo nacional.

Se reitera: a)El pueblo venezolano no debe seguir sufriendo y que eso exige el cambio del gobierno. b)El gobierno se debilita como consecuencia de su pésimo desempeño, y del hecho de que cada día se le hace más difícil satisfacer los intereses contrapuestos entre los factores que lo respaldan. c)El ciudadano venezolano debe superar la problemática, incluyendo su comprensible disgusto, y tomar definitivamente el camino a su libertad a partir de esta “consulta” que está acometiendo, tomando las decisiones que le corresponden, incluyendo las de cambiar cuantas veces sea necesario el comando de su actividad. Hagamos de la Consulta Nacional el primer paso de ese camino.

Douglas Játem Villa   

La Mañana

Medio de comunicación impreso mas importante del estado Falcón, con 67 años de trayectoria.

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