Opinión

Chepa y la llorona de Ciro Caldera, por Ernesto Faengo Pérez

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La Llorona es un espanto,  una leyenda espectro del folclore hispanoamericano que tiene varias versiones según la tradición oral, es el alma en pena de una mujer que ahogó a sus hijos, y que luego, arrepentida y maldecida, los busca por las noches por ríos, pueblos y ciudades, asustando con su sobrecogedor llanto a quienes la ven u oyen en la noche.

En el llano venezolano se cuentan dos versiones ambas muy difundidas con ciertos matices en toda la geografía nacional, la mas conocida dice que la llorona es el alma en pena de una mujer muy joven que tuvo amores con un soldado. De esos amores quedó embarazada de un niño, al cual dio a luz, el soldado la abandonó, y ella, como no tenía idea de cómo criar a un infante, desesperada por el llanto del niño, lo mató con sus propias manos. Cuando la joven se percató de lo que había hecho, comenzó a llorar y a gritar fuertemente, lo que atrajo a los vecinos y familiares. Al ver lo sucedido la maldijeron, la mujer desesperada salió corriendo hacia el llano y se convirtió en espanto. Siempre está llorando, y cuando entra a los poblados dicen que llama a su hijo, que roba niños que están solos, ya sea en sus casas o en las orillas de ríos o quebradas. Por lo general se la oye llorar en tiempos de Semana Santa.

Una noche de un mes de marzo se casó un joven vecino de mi hermana Josefa a quien cariñosamente decimos Chepa, motivo para un compartir animado, musical y familiar, pasada la media noche mi hermana se despidió de la fiesta junto  con otros familiares y vecinos, brevemente se sentaron frente a su casa detrás del cementerio de Ciro Caldera a descansar, en ese instante se oyeron unos gritos aterradores de una mujer llorando, clamando por su hijo. Sin haber visto nada Chepa sudando frio y pálida soltó esta prenda ¡ La llorona !, una mujer del diablo que mató su hijo chiquito, Ave María purísima, esos gritos salen del cementerio, ese es un espanto. Viene por nosotros ¡Dios, lo que le faltaba a Cumarebo! esa noche pareció interminable  alarmados, asustados e impresionados los vecinos rezaron como nunca, pidieron perdón por todo y ofrecieron misas y procesiones para sacar esa maldición de la urbanización.

La tarde siguiente de esa noche tenebrosa Chepa pudo enterarse que la celebración del matrimonio se había enredado porque a media noche una dama invitada pasada de tragos comenzó a  gritar que  se había extraviado  su niño de cuatro años y excitada por el alcohol y el temor de la noche armó tremendo escándalo llorando histéricamente y pidiendo a gritos su niño que una hora después encontraron dormido casa de su abuela. Los vecinos aun  aterrados por el presunto espanto fijaron su mirada en Chepa y le interrogaron casi a coro. ¿Y la llorona. ?.  Ella que poco le gusta que la contradigan dio la espalda y respondió… en el cementerio.

Dr. Ernesto Faengo Pérez