Opinión

Acuerdo político, Victoria irreversible, por Ernesto Faengo Pérez

Comparte
image_pdfMira en PDFimage_printImprimir

 La campaña electoral marcha camino al 21 de noviembre sumando cada vez más gente en el camino electoral con el voto como instrumento de cambio más seguro y menos arriesgado que la violencia de una intervención extranjera o una asonada militar cuyas consecuencias perjudiciales y dramáticamente dañinas  son inmedibles en el tiempo.

Es satisfactorio para quienes hemos. pregonado y defendido el ejercicio del sufragio que sectores que repudiaban este derecho cívico y democrático y elevaron voces en campañas difamatorias y negativas con calificativos insultantes hoy hayan recapacitado y estén sumados a esta trayectoria difícil, cargada de obstáculos e incertidumbre pero más probable para producir los cambios que el país está exigiendo con mucha vehemencia. 

El liderazgo dirigente, los candidatos y las organizaciones políticas que los promueven tienen que ser consecuentes con las exigencias del ciudadano elector, tienen que poner los pies en la tierra y el oído afinado en el clamor popular que recorre todos los espacios, rincones y calles, la gente quiere participar, quiere expresarse a través del voto, ansía un cambio absoluto en la dirección política nacional, regional y municipal, con mucha euforia aplaude y comparte las propuestas de cada candidato opositor coincide con todas pero de igual manera.

Exige que ese liderazgo tenga racionalidad, que abra los ojos y el sentimiento para establecer una gran alianza opositora que sea el fiel reflejo del sentir mayoritario de los venezolanos y la más absoluta garantía de triunfo en los comicios del 21N. Quien se niegue a ese acuerdo, lo obstruya o ignore estará actuando contra la voluntad mayoritariamente expresa en las calles,barrios y comunidades que no quieren ver disputas o enfrentamientos estériles entre los diversos sectores de oposición sino un acto de desprendimiento y grandeza para entender el momento y dar cada quien su contribución para sacar a Venezuela de este atraso imperdonable e justificado.

Tiempo hay, solo queda comprobar si tenemos líderes políticos que trascienden y resaltan su papel de conductores como estadistas atendiendo la realidad factica  del momento y las circunstancias en las cuales se debate el destino del país o simplemente quedarán como estatuas de sal responsables de una nueva frustración y decepción en los venezolanos. Lo que suceda el 21N será responsabilidad absoluta del liderazgo opositor.

Tienen la palabra.