Punto Fijo: Un Caso Único
El caso de Punto Fijo, su nacimiento y crecimiento, es realmente extraordinario, hasta el punto de que quizás se puede aceptar que se califique de único en Venezuela. Se debe reconocer que fue un proceso de crecimiento muy rápido, más que lo correspondiente al promedio nacional, pero también muy desordenado.
Una manera de apreciarlo es relacionarlo con la experiencia de Guayana, incluyendo su Ciudad Guayana, o Puerto Ordaz. Se puede anotar que en Punto Fijo se realizó una muy insuficiente inversión gubernamental. En Guayana, por el contrario, el proceso económico y urbanístico lo motorizó el gobierno, tanto lo relacionado con la base económica, con SIDOR y las industrias básicas, como con el desarrollo urbanístico.
En Punto Fijo fueron las empresas petroleras las que realizaron, tanto lo relacionado con el almacenamiento y posterior exportación de crudo, a partir de loa años 1920, por parte de la empresa venezolana Mene Grande de la estadounidense Gulf Oil Company, como la posterior refinación de petróleo, incluyendo las viviendas para los trabajadores. Todo lo demás fue prácticamente obra de la colectividad.
Se pueden recordar las carencias en materia de agua, servicio eléctrico, escuelas, servicio a la salud, y en general lo que se requiere para que una ciudad se desenvuelva. Pero la comunidad acometió satisfacer las necesidades, especialmente la construcción de la economía local con base en el impacto que fue la actividad petrolera, y desde entonces la ciudad fue asiento de una pujante actividad comercial y económica en general. Se debe resaltar la gran importancia que significó la localización geográfica de Paraguaná, la cual califica ampliamente como una de las más aventajadas en América del Sur, el Caribe y el Atlántico Norte, valorándose su cercanía al Canal de Panamá, en el ámbito del comercio internacional y el turismo, todo ello complementado por la profundidad de sus costas, lo que determinó, en un primer momento, que el grueso del tráfico de tanqueros petroleros se registrara aquí en lugar del Lago de Maracaibo, y pocos años más tarde, la refinación petrolera en Paraguaná.
Téngase en cuenta que cuando termina la Segunda Guerra Mundial, unos cuatro o cinco años después, se empieza a refinar petróleo en Paraguaná, y consecuentemente a generar muchos empleos. Esto, a su vez, conjuntamente con la insuficiencia de la economía en casi todo el país, y la mala situación, en medida importante la política, prevaleciente en algunos países, como España, generó un muy fuerte movimiento poblacional hacia Paraguaná, desde otras partes de Venezuela y de otros países, sobre todo europeos, lo cual sobrepasó muy ampliamente la promoción que al respecto había iniciado el gobierno venezolano algunos años atrás. Esta localización geográfica es también importante con relación al potencial de Paraguaná a los fines del comercio, el turismo y las inversiones internacionales.
Sin embargo, debe reconocerse que en este caso eso no se ha materializado, como lo muestra la experiencia de la Zona Franca Industrial, como producto de su equivocada orientación hacia el mercado interno que no controló el gobierno, y del insuficiente desarrollo de la infraestructura de apoyo al turismo que no ha construido el gobierno, algo que ha afectado a toda población peninsular a lo largo del tiempo. Todavía más con respecto a la localización, lo cual es el desarrollo que llegó a alcanzar la pesca, la tradicional artesanal, anterior a la época colonial, y la industrial que se impulsó sobre el ya mencionado impacto petrolero. La pesca tradicional era realizada por un sector de la población indígena de Paraguaná, la chaquetía, asentada en toda la península, especialmente en la parte occidental en el caso de la pesca. Respecto de este ámbito pesquero, se debe registrar el papel significativo que cumplió la inmigración, principalmente la italiana, que trasladó a Paraguaná la “tecnología” europea, la pesca de arrastre, la cual convivió muchos años, unos 50, con la artesanal, durante los cuales se vivieron situaciones conflictivas relacionadas con la interferencia entre los métodos de pesca, situación que el gobierno nunca fue capaz de gerenciar en forma racional, tanto en materia administrativa, como tecnológica, en beneficio de esta importante actividad económica..Hoy este valioso recurso económico permanece ocioso desde hace ya varios años.
Hasta aquí se puede resumir el proceso de nacimiento y crecimiento de Punto Fijo, y en ese sentido resaltar lo que se puede considerar como factores generadores de esta ciudad hasta los años 1970, período durante el cual este gran centro poblacional era un caserío sin mayor representatividad político administrativa. Entre estos factores se destaca, como ya se ha visto, la localización geográfica, con su profundidad de costas, lo que ha sido determinante, tanto para el impresionante desarrollo de la refinación petrolera en Paraguaná, el centro refinador más grande de Venezuela, y por ende uno de los más grandes del mundo, como también para el desarrollo de la producción pesquera. La experiencia de Paraguaná es muy aleccionadora acerca de la economía, dado que se registra el muy importante nivel de actividad petrolera ya referido en una región que no posee el recurso natural. Hoy apenas se inicia una actividad basada en un recurso disponible localmente, como es la explotación del gas en la zona del Golfo de Venezuela en las cercanías de la Península de Paraguaná. Se puede esperar que en el futuro Paraguaná complete su potencial petrolero y pesquero, y se desenvuelva como un importante centro de comercio y finanzas internacionales y de turismo.
Un segundo factor generador ha sido indudablemente la inversión, mayormente privada y extranjera, que construyó el gran complejo industrial petrolero. Esta inversión pasó a ser pública y nacional a partir de la nacionalización de la industria petrolera venezolana, y vale la pena observar cierta participación de la empresa nacional, PDVSA, en el proceso de desarrollo general de la región, como ha ocurrido, por ejemplo, con el apoyo a la educación universitaria. Sin embargo, esta participación ha sido muy inferior a la registrada en el caso de Guayana. No se debe olvidar en materia de inversión como factor generador, el caso de la actividad pesquera, la cual se dotó de una capacidad para incursionar en la pesca internacional. Finalmente se registra como natural el acervo de capital que acumuló la ciudad y la región.
Luego se resalta lo determinante que fue el aporte como factor generador del desarrollo de Punto Fijo que jugó el ya referido y grande desplazamiento poblacional hacia esta ciudad Punto Fijo, generado por el continuo crecimiento de las actividades petroleras en la región, conjuntamente con la insuficiencia de la economía en casi todo el país, y la mala situación, en medida importante la política, prevaleciente en algunos países, como España, Italia y Portugal.
A partir de los años 1970, alcanzada ya la atrasada categoría municipal, primero distrito y luego municipio, la cual le significó un mayor peso político dentro del sistema político nacional y estadal, Punto Fijo mantuvo el desenvolvimiento que se tradujo en un satisfactorio nivel de bienestar para la sociedad. No se pretende presentar una trayectoria extraordinaria mejor que la realmente realizada, pero se puede registrar que esta colectividad ha alcanzado varias realizaciones de mayor y menor importancia, entre las cuales se pueden citar la Diócesis de Punto Fijo, los núcleos universitarios de LUZ y UNEFM, el Distrito, y Municipio, Carirubana, las orquestas y coros sinfónicos, el Hospital Doctor Rafael Calles Sierra, la Clínica de Prevención del Cáncer, el Ateneo de Punto Fijo y su sede, el Estadio de Futbol y Atletismo, el Parque Metropolitano, la Escuela Luz y Hogar y otras, en todas las cuales la participación de la ciudadanía fue importante a los fines de su concresión. Creo que me puedo permitir agregar logros, quizás no materiales, pero importantes a los fines de la diversificación integral de nuestra colectividad, como son los poetas paraguaneros, los conjuntos de danzas, la pasta italiana,la paella española y la cocina árabe.
No obstante, no es difícil reconocer que los objetivos perseguidos no han sido plenamente alcanzados, y que problemas planteados siguen vigentes, en mayor o menor grado, sobre todo, porque los entes públicos responsables no han cumplido sus obligaciones al respecto. Se pueden informar los casos de la Zona Franca Industrial de Paraguaná y el Astillero Naval de Los Taques, los cuales, a pesar de que fueron dos proyectos procurados con mucha participación y esperanza por parte de la colectividad, han concluido siendo dos experiencias no satisfactorias, la primera por lo muy limitado de su aporte económico a la región, y por haber sido asiento de irregularidades en materia de control aduanero al comercio internacional; y la segunda por el hecho de que ha desaparecido del proceso económico. Todavía se deben agregar dos proyectos en cuya conclusión y desarrollo se debe perseverar, como son el Complejo Balneario Turístico El Pico y el Parque Recreaciona Laguna de Guaranao, ambas repetidamente incluidas en leyes de presupuesto del Gobierno Nacional.
Lamentablemente, como se conoce y se padece, la democracia y el progreso económico han sido frenados en Venezuela y eso lógicamente incluye a Punto Fijo. Pero así como el desarrollo y el bienestar volverán a acompañar al pueblo venezolano, allí estará presente la ciudad de Punto Fijo. cuya realización histórica es, como se dijo al principio, un caso único que recuperará su proceso de progreso integral.
Ya concluyendo, viene a mi memoria el hecho que hace muchos años, entre 60 y 70, Uslar Pietri dijo: “A veces me pregunto qué será de ésas ciudades nuevas de lucientes casas y asfaltadas calles que se está levantado ahora en los arenales de Paraguaná, el día que el petróleo no giga fluyendo por el oleoducto. Sin duda quedarán abandonadas deshaciéndose en el polvo y regresando a la informe desnudez de la tierra”. Hoy vuelvo a decir que Punto Fijo es una realidad imperecedera que borra y despeja esa incertidumbre, que se diversifica y significa bienestar para su población, porque a diferencia de los colonizadores en busca de El Dorado, y de los desalmados que hoy, con la indiferencia gubernamental, piratean y destruyen la muy rica naturaleza venezolana en el sur, en el llamado Arco Minero, este conglomerado urbano se ha construido fundamentalmente con la obra de nuestra gente, no del gobierno, liderada y motivada en su emprendimiento inicial por aquellos que sembraron semillas de bienestar en tierra fértil.
Por cierto, me parece que Uslar se volvió a equivocar en el ocaso de su vida, cuando se declaró decepcionado y carente de esperanza con Venezuela, porque más allá de las fallas del sistema político, los venezolanos no debemos rendirnos, y mucho menos los intelectuales y los artistas que siempre nos han motivado e impulsado hacia la obra humana.
Por Douglas Játem Villa


