Opinión

Los Reyes de Cumarebo, por Ernesto Faengo Pérez

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Puerto Cumarebo es un pueblo para lo grande, para cosas trascendentes, nuestra gente es gente con sentido de la historia y la hace de manera particular, específica, en muchas ocasiones, inédita y espontánea.

Los cumareberos celebramos el día de los inocentes y el de año nuevo de manera peculiar, con disfraces y comparsas que han ido modificándose con el tiempo desde el baile de los indios pasando por el tambor de Chalia, el carite de Chico “Caraepalo” y Odaildo hasta llegar a las expresiones contemporáneas tan elocuentes y expresivas como las que desde varias latitudes observamos exponerse a lo largo y ancho de todas las calles de este noble Puerto.

De hecho es una tradición que siendo el 28 de diciembre el día de los inocentes e históricamente dedicado a disfraces y expresiones culturales que en el común de la gente impropiamente se le dice el “día de los locos”, y el 6 de enero el día de los Reyes Magos, en Puerto Cumarebo asociamos estas dos fechas y el día de Reyes explota en toda su magnitud esta creciente manifestación cultural de disfraces, comparsas, festejos, caravanas, música que involucra a todo el pueblo y lo transforma en una conmemoración difícil de percibir en cualquier otra comunidad venezolana, es decir el día festivo más importante del año para los zamoranos es el 6 de enero.

Ese día Cumarebo es una especie de pueblo confundido positivamente con sus tradiciones expresadas al máximo nivel de presencia, entusiasmo y alegría que hace que ocultemos y olvidemos por esas 24 horas todo aquello distinto y distante de la festividad propia que celebramos, nos unimos intensamente sin diferencias de ninguna índole.

El “día de los Reyes” los zamoranos únicamente reflejan alegría, solidaridad, abrazos, buenos deseos, aplausos, admiraciones compartidas entre vecinos, extraños y visitantes

Gloria a Roger García fundamento y constancia, hoy ausente físicamente pero adelante a través de, la “Asociación Civil Locos de Cumarebo”, a  Yoleida Arrieta incansable cultora popular, a “Boca e Sopa”. A la familia Hernández los “Chiricocos” al, “Gran Zerpa” y cientos de entusiastas participantes quienes muchos meses antes inician la preparación intensa, disfraces, comparsas, conjuntos, caravanas, logística, se conjugan para dar lo máximo el 6 de enero, gloria a ese pueblo maravilloso que se vuelca a las calles, adornan el frente de sus casas, acomodan espacios para darle el toque distinto a ese día especial de nuestro calendario.

Hermosa manifestación de nuestra condición humana, que si pudiera prolongarse todo el año nos haría el pueblo más feliz de la tierra y posiblemente el más capaz de resolver sus problemas cotidianos con un poquito de unión y alegría que parece o mejor dicho es una receta mágica para el entendimiento y el progreso personal y comunitario.

Este año la crisis económica, la pandemia, las medidas de bioseguridad oscurecerán esta actividad y quizás sea menos expresiva exteriormente pero nadie nos quitará el entusiasmo y la efervescencia de esta tradición pintoresca

El 6 de enero en Puerto Cumarebo no es cualquier día, por su manifestación, arraigo, participación y presencia humana es el día festivo más importante del año, y pasado estos momentos críticos volverá a ser más expresivo, familiar, tradicional y auténticamente original. Felicidades a todos, Dios bendiga y proteja nuestra comunidad.

Ernesto Faengo Pérez

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