Comunidad, solidaridad y prudencia. Un mensaje entre líneas para el occidente falconiano. Por: Lourdes Díaz Güerere
Aún desde el exilio involuntario es necesario seguir siendo voz de los pueblos del occidente de Falcón. Una sola voz entre tanto bullicio en nuestras tierras.
A veces pensamos que por ejercer la opinión responsable somos los héroes de la historia. Pero no siempre es así.
¿Y si Don Rómulo Gallegos hubiese pasado por aquí? Seguramente nuestras vivencias serían una senda obra literaria para su ciclo de oro.
¡Ojalá Renny Ottolina nos hubiese conocido! Claro a nuestros admirables predecesores.
¿Qué canción le hubiese escrito Ali Primera a Dabajuro?
Estas palabras son el legado que puedo dejar como huella a nuestra gente, por eso intento hacerlo bien. “En mi barca no hay oro ni espada…tan solo redes y mi trabajo”
Quisiera ver llegar a Monseñor Roberto Sipols a Dabajuro y escucharle cantar “todo va a terminar bien”.
Casi finaliza el mes de octubre. Es poco lo que ha cambiado por aquí en cuanto a la situación país. Irónicamente y en contraparte al mismo tiempo están cambiando muchas cosas. Una verdadera utopía para explicar.
La realidad nuestra es la misma realidad que vive Venezuela. La que vive el mundo entero donde unos la están pasando medio mal y otros medio peor. Todo va a medias.
Hoy es necesario, apremiante y es justo que hable sobre lo que significa ser parte de una comunidad. Lo que significa ser solidario y la necesidad suprema de tener prudencia.
Sabemos que la “común-unidad” que nos hace pueblo en su concepto más generalizado y humano: tenemos elementos en común, hablamos el mismo idioma, tenemos las mismas costumbres, los mismos valores, las mismas acciones, la visión del mundo, del futuro, nuestra ubicación geográfica y nuestros roles. Eso nos hace comunidad.
Las comunidades del occidente falconiano se pueden definir desde su esencia, su idiosincrasia y su forma de ser donde su identificativo universal es la nobleza.
Somos pueblos con orígenes de inmensa nobleza.
Los mismos rasgos que alguna vez los españoles que pasaron por las tierras de Mauroa, Buchivacoa, Dabajuro, Urumaco y Democracia. Se envió a decir a las autoridades del “viejo mundo” cuando nos gobernaban en 1527 que “habían encontrado en estas tierras indios que eran buenos, trabajadores y hospitalarios…”
El hecho de ser notoriamente nobles representa un patrimonio insustituible, pero estos sentimientos de bondad nos hacen profundamente vulnerables a situaciones inesperadas. Vulnerables a lo contrario a la nobleza, contrario a lo “buena gente”, contrario a lo que somos.
De allí que deba hablar sobre la solidaridad y vuelvo a repetir que este es un momento en la intimidad de nuestra gente de Mauroa, nuestra gente de Urumaco, nuestra gente de Buchivacoa, nuestros pueblos de Democracia y de nuestro Dabajuro para que se emprendan un nuevo rumbo orientados por la solidaridad para salir adelante a través de la unión para poder seguir siendo lo que somos.
Con responsabilidad debo hablar de la prudencia. Debo ser extremadamente insistente, debo decirles en este momento a nuestros pueblos que meditemos sobre lo que significa ser prudentes ante el uso de las nuevas herramientas de comunicación, ante los nuevos roles que estamos asumiendo.
Prudentes en todo y por todos, sobre todo por quienes amamos infinitamente.
Prudente es el “que se mide, el que se cuida y el que piensa bien antes de actuar o hablar”. Podría decirse para actualizar el concepto que también es el que “no se expone al peligro de lo que no ve ni expone a los suyos”.
Dejamos de ser por ahora los pueblos que presumen la mejor ganadería, el comercio más próspero, las grandes siembras, quienes transportan los mejores quesos del país, nata, chivo o suero a todos los rincones de Venezuela.
Ya dejamos de ser por ahora los pueblos que presumían una prosperidad socioeconómica indetenible. Por ahora y sólo por ahora dejan de ser nuestros productores y comerciantes los de la valija plena, ahorros dignamente ganados y con un sentido de competencia para ser los mejores tanto particularmente como donados a una calidad de vida colectiva.
Por ahora somos sobrevivientes, por ahora somos gente noble trabajando con poco para percibir poco porque nuestra gente solo puede tener al alcance poco.
De todo esto: solidaridad. De allí: prudencia.
Reitero para cerrar: prudencia y repito con voz fuerte: Dabajuro, Urumaco, Pedregal, Mauroa, Buchivacoa hoy más que nunca grabemos en el andar de nuestros días que somos comunidades que debemos apelar a la solidaridad y ahora a la prudencia para sobrevivir.
No hay otro camino. Es necesario, es urgente y es un instinto.
Espero se me entiendan todo. Espero puedan leer entre líneas. Espero y me disculpo si canso con la redundancia del verbo.
Cuidémonos a través de la prudencia, sobrevivamos a través de la solidaridad.
Hasta un nuevo eco desde el occidente de Falcón. Solo me queda esta vía de expresión.
Espero seguir contando desde aquí un mar de vivencias hermosas, un mar de palabras luminosas, ahora desde otros mares de otros continentes pero cerca del alma de donde soy. No importa desde dónde estoy. Importa lo que soy: del occidente de Falcón.
Ya somos comunidades admirablemente nobles.
Ahora seamos prudentes y solidarios.
Lourdes Díaz Güerere
#24Oct


