Opinión

¿Simón Bolívar en Puerto Cumarebo?

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Hace falta mucha humildad, seriedad, responsabilidad, objetividad y coraje, para revisar la documentación y los registros históricos que escribieron el nombre de Puerto Cumarebo en la historia patria, se podría hacer mucho mas, que estar difundiendo mitos infundados ante la comunidad sustentados en documentos auténticos y lógica racional, no con decretos falseados y afirmaciones producto de la conveniencia, el amiguismo y la imaginación.

La historia de nuestro suelo es lo suficientemente grande y digna como para pretender adornarla con fantasías señoriales o estampas festivas inventadas por la tradición oral tardía.
Se pretende organizar un acto público en el casco central de Puerto Cumarebo para conmemorar la pernocta de Simón Bolívar el 24 de diciembre de 1826, bajo la insostenible premisa de que el Libertador se alojó, compartió y «oyó largas misas» dentro de una suntuosa casona comercial propiedad de un ciudadano llamado León Rodríguez en la antigua Calle Nueva (hoy Municipal).

Ante tal afirmación, la razón histórica, la cronología militar y la geografía institucional de la época absolutamente analizada, discutida y escrita por los más reconocidos historiadores falconianos imponen la verdad a través de los siguientes hechos irrebatibles:

1. El Puerto en 1826 existía, unas pocas y humildes viviendas de barro y techo de paja, como una pequeña ranchería. y locales de almacén de mercancía para embarque, no casonas señoriales particularmente en los alrededores de la bahía e incipientes construcciones en zonas luego identificadas como calle industria Bolívar. Guzmán

En diciembre de 1826, el casco urbano de Puerto Cumarebo, como lo conocemos hoy, no existía. El asentamiento en la costa consistía apenas en un rústico fondeadero, un grupo de rancherías provisionales y unos pocos locales comerciales rudimentarios dirigidos exclusivamente a la exportación e importación de mercancías por el mar. No existían estructuras de mampostería, ni piedras labradas, ni palacios comerciales de tres pisos, ni iglesias Los registros comerciales y censales de la Provincia de Coro no registran ninguna casona, ni habitantes ni comerciantes la zona descrita como lugar de estadía y paso de Bolívar para esa fecha.

2. Imposibilidad matemática: En el Puerto no había iglesia en 1826
La afirmación de que Bolívar «oyó misa en el Puerto» se desmorona ante la cronología eclesiástica local: en 1826 no existía ningún templo en la costa. La emblemática Iglesia de Nuestra Señora de La Candelaria de Puerto Cumarebo fue construida más de medio siglo después. Por lo tanto, es un absurdo histórico inventar liturgias en un templo inexistente o en mostradores comerciales.

3. La realidad institucional y el viaje a Pueblo Cumarebo
Simón Bolívar viajaba con la alta investidura de Jefe de Estado de la Gran Colombia. Por razones estrictamente protocolares y políticas, debía presentar su autoridad ante los poderes constituidos. Para ese momento, las autoridades civiles y el poder político del Cantón operaban y residían en Pueblo Cumarebo (en la montaña), lugar donde también se erigía el templo consagrado de la época: la Iglesia de San Gabriel Arcángel. Fue por ello que, tras un descanso forzoso y mínimo para recuperar las bestias, Bolívar llego a Pueblo Cumarebo por la tarde del 24 agotado, debilitado, decepcionado, por la mañana del 25 de diciembre para cumplir con el expediente institucional ante las autoridades locales, y no para perder el tiempo en celebraciones festivas. Desde ahí, envió una carta corta con instrucciones de guerra al general Urdaneta.

4. La dolorosa agonía plasmada en los documentos
El Libertador no venía de fiesta, ni tenía el espíritu dispuesto para el regocijo popular. Venía enfermo, con el cuerpo demolido por miles de kilómetros a caballo desde Perú y con el alma destrozada ante la inminente destrucción de la República, amenazada por una cruenta guerra civil liderada por José Antonio Páez en Caracas. Avanzaba en una carrera agónica contrarreloj para evitar un baño de sangre fratricida.
La mejor prueba de su angustia y de la desgarradora soledad política que sentía quedó inmortalizada en la carta oficial que el propio Bolívar le escribió al General Rafael Urdaneta desde la ciudad de Coro el 24 de diciembre de 1826, pocas horas antes de viajar a pueblo Cumarebo:«El resto del pueblo lo creo tan godo como antes. Ni aún por mi llegada se acercan a verme… cada día me convenzo más, por lo que veo y oigo en todo el país, que la hermosa organización de la república ha convertido al país en otra Sierra Morena, ¡hay más que bandoleros en ella! ¡¡Esto es un horror!! Y lo peor de todo es que, como otro mártir, voy a batirme contra ladrones, facciosos y pérfidos…»
Un Jefe de Estado que escribe estas palabras de desesperación en navidad, acosado por la traición, las fiebres y la prisa militar por llegar a Puerto Cabello (donde debía promediar entre 50 y 60 kilómetros diarios a caballo para llegar el 1 de enero de 1827), no se detiene a bailar ni a escuchar sermones interminables en el solar de un supuesto comerciante.

Conclusión y Exigencia
Hacer patria es honrar la verdad. El paso de Simón Bolívar por nuestra región es histórico, pero fue el tránsito de un hombre en su hora más oscura, sufriendo el calvario físico de la enfermedad y el peso político de salvar a la Patria.
Porqué restar solemnidad y veracidad al sacrificio del Libertador generando confusión en la juventud, insistiendo en repetir un anacronismo que fue resuelto hace 50 años por El Centro de Historia del estado Falcón.

Hace falta mucha humildad, seriedad, responsabilidad, objetividad y coraje, para revisar la documentación y los registros históricos que escribieron el nombre de Puerto Cumarebo en la historia patria, se podría hacer mucho mas, corrigiendo y entendiendo bajo una racional discusión y análisis, antes que estar difundiendo, opiniones, decretos falseados y mitos infundados ante la juventud, afirmaciones producto de la imaginación. carentes de autenticidad y lógica racional

Ernesto Rafael Perez Reyes
Cronista Oficial del municipio Zamora