La presión de María Corina Machado devuelve las elecciones al centro de la agenda de EEUU
María Corina Machado no ha conseguido regresar a Venezuela, pero algo sí ha cambiado después de sus últimos intentos. En cuestión de días, las elecciones han vuelto al centro de una transición en la que, durante meses, Washington había hablado mucho más de petróleo, seguridad, inversiones y estabilidad que de urnas. Donald Trump se lo planteó directamente a Delcy Rodríguez en Nueva York: «Al final tendrá que haber elecciones», le dijo durante el primer encuentro entre ambos, celebrado al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, según fuentes de la Casa Blanca filtradas por el medio Axios.
Por David Alandete | ABC
Trump no le puso una fecha ni condicionó a ella la relación que su Administración ha construido con Rodríguez desde la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero. Pero fue bastante más lejos de lo que había ido hasta ahora: presentó las elecciones como el destino final de la transición. Horas después, Rodríguez respondió desde la tribuna de las Naciones Unidas. “Quiero afirmarlo muy claramente ante esta Asamblea General: habrá elecciones en Venezuela”, dijo. Anunció además un “diálogo político con sectores de la oposición” para llegar a un proceso “en condiciones de igualdad para todos”, y serán los venezolanos, aseguró, quienes decidirán cuál es el “momento adecuado”.
Para Machado, ése es precisamente el debate que lleva meses intentando abrir. Desde que Maduro fue capturado y Rodríguez quedó al frente del régimen, la dirigente y Premio Nobel de la Paz ha advertido del riesgo de que una solución presentada como provisional termine por consolidarse. Washington ha encontrado en Rodríguez una interlocutora con la que puede negociar y que ha cedido en acuerdos petroleros, cooperación en seguridad, conversaciones sobre inversiones y reconstrucción y, finalmente, una reunión con el propio Trump para agradecerle personalmente la cooperación de estos meses.
Machado plantea otra prioridad. La transición, sostiene, tiene que desembocar en unas elecciones libres y con garantías, con la legitimidad en el centro. No reclama, según su entorno, que Washington la coloque en Miraflores ni que Estados Unidos decida quién debe gobernar Venezuela, sino que se reconstruyan las instituciones necesarias y después voten los venezolanos. Eso es, al menos en términos generales, lo que Trump acaba de plantearle personalmente a Rodríguez.
El momento tiene especial importancia después de lo ocurrido estos últimos días. Machado ha vuelto a intentar regresar a Venezuela y ha vuelto a fracasar. Sus últimos movimientos desde Panamá han dejado además una pregunta incómoda para Washington: cómo puede avanzar Venezuela hacia la democracia mientras la principal dirigente opositora del país, ganadora del Premio Nobel de la Paz, continúa fuera y no consigue regresar.
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