Líderes opositores reclaman un lugar para María Corina Machado en las negociaciones con el chavismo
El 1 de agosto iniciará un nuevo ciclo de negociaciones entre el Gobierno de Venezuela y la oposición. Estará, tutelado por Washington, que ha escogido incluso a los interlocutores. Por el lado opositor se sentará Dinorah Figuera, la presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015. El chavismo estará representado por Jorge Rodríguez, presidente del actual Parlamento, mano derecha y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez.
La agenda es la reconstrucción institucional del país para llegar a unas elecciones, como ha reiterado el secretario de Estado Marco Rubio esta semana. En este nuevo intento por conducir una transición política en el país, ha quedado de lado a María Corina Machado, la líder opositora con mayor respaldo popular.
El papel crucial de Machado ha sido reclamado ahora por Henrique Capriles Radonski, parte de una de las constelaciones opositoras que integran en minoría el Parlamento actual. Este martes en sus redes sociales, Capriles ha señalado que “cualquier proceso de negociación no puede ser un cálculo de alguien o contra alguien o para excluir a alguien”. Para el político, excandidato presidencial en la última elección de Hugo Chávez y en la primera de Nicolás Maduro, formado en las filas de Primero Justicia —al igual que Figuera—, “una negociación excluyendo a María Corina Machado y lo que representa estará condenada a fracasar”. Por ello ha llamado a la unidad.
La declaración es llamativa de parte de un dirigente con claras diferencias con la estrategia de Machado y que ha quedado fuera de la Plataforma Unitaria, el mayor bloque opositor.
Y vaya por acá otro comentario, en este caso político. El país en su proceso de reconstrucción también tiene que incluir la reconstrucción institucional. Las instituciones en los últimos años han estado de espaldas a los venezolanos. Su desempeño ha sido una vergüenza. En esa…
— Henrique Capriles R. (@hcapriles) July 21, 2026
Días atrás, el político veterano Henry Ramos Allup, del partido Acción Democrática —que sí hace parte de la Plataforma Unitaria— se había expresado en el mismo sentido que Capriles. “María Corina tiene que estar en el proceso, aunque no sea físicamente, porque ella es un factor determinante dentro de la oposición. Pretender desaparecerla no tiene sentido y no va a ocurrir”, dijo en una entrevista al medio La Gran Aldea. El dirigente de AD sostuvo que una negociación sin el respaldo de la Plataforma Unitaria y sus principales actores políticos carecería de legitimidad dentro del sector opositor.
La entrada en escena de Figuera como negociadora autorizada por Estados Unidos se ha convertido en el elefante en la habitación. Ni la Plataforma Unitaria ni Machado se han referido directamente a ese asunto que quedó expuesto a principios de junio, con una visita de pocas horas a Caracas de la diputada que tenía años en el exilio. La semana pasada, justo después de que Jorge Rodríguez dijera que a causa del terremoto del 24 de junio el Gobierno no tenía “cabeza para pensar en elecciones”, se anunció que las negociaciones arrancaban el 1 de agosto. Se espera que ese día Figuera regrese al país.
Tanto Machado como los partidos que la respaldan se mantienen en conversaciones desde hace una semana. Algunos califican de “delicadas” y siguen sin fijar una posición sobre la agenda de trabajo que llevarán adelante Figuera y Rodríguez. Por su parte, Figuera ha insistido en que su papel será institucional y que no busca sustituir el liderazgo de Machado.
Antes de que Estados Unidos pusiera esta carta sobre la mesa, Machado tenía el respaldo de la coalición opositora para encabezar las negociaciones con el Gobierno de Rodríguez. Este fue el principal punto de un acuerdo llamado Manifiesto de Panamá, firmado por las cabezas de los principales partidos opositores. El movimiento de Washington ha sido interpretado como un nuevo desaire a Machado, pese a las reiteradas reuniones de la líder venezolana con Donald Trump y su equipo.
El Gobierno de Delcy Rodríguez acusa a Machado de haber pedido una intervención militar de Estados Unidos y le exige que rinda cuentas ante la justicia venezolana. “Cuando se levante la última sanción contra el país, podré sentarme con ella”, dijo hace unas semanas la presidenta encargada en una entrevista.
La Asamblea Nacional de 2015 es parte del remanente institucional que dejó el Gobierno interino de Juan Guaidó, reconocido por 60 países. Estados Unidos la ha reactivado en esta nueva encrucijada política y ha reiterado que la considera la última institución elegida democráticamente en Venezuela. “Han acordado establecer un formato para no solo conversaciones de reconciliación, sino para iniciar el proceso de transición, que es lo que el pueblo de Venezuela necesita”, expresó Rubio y aseguró que Estados Unidos estará “muy comprometido” en acompañar este proceso.
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