Envejecer no es una enfermedad, es el curso natural de la vida
En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, una frase del escritor uruguayo, Mario Benedetti, la cual, dice así: «Aquí no hay viejos, solo nos llegó la tarde. Viejo es el mar y se agiganta. Viejo es el sol y nos calienta. Vieja es la luna y nos alumbra». Ahí está la frase de Benedetti, como para acogerla por su gran autenticidad. Pero además, tenemos otra frase de Pablo Picasso, tan verifica como la de Benedetti, la misma, dice así: «Uno empieza a ser joven a la edad de sesenta años». En lo personal, estoy convencido, que cualquiera que deja de aprender es viejo, bien sea que tenga veinte años u ochenta. Pues bien, todo aquel que continuamente esté aprendiendo y creciendo como persona, se mantiene joven. De modo, que envejecer, no es una enfermedad, es el curso natural de la vida.
Así que, sin más preámbulo, la frase «ENVEJECER NO ES UNA ENFERMEDAD, ES EL CURSO NATURAL DE LA VIDA», implica que el envejecimiento es un proceso biológico, psicológico y social que ocurre a lo largo de la vida, mientras que una enfermedad es un estado patológico que afecta a una parte de la población.
Fíjense en esto nada más, La Organización Mundial de la Salud (OMS), promueve la idea de «envejecimiento activo y saludable», que busca optimizar las oportunidades para mantener la salud y la calidad de vida en la vejez, no tratarla como si fuera una patología.
Es muy diferente, el término envejecimiento al término de la enfermedad… Envejecimiento: Es un proceso natural, universal e inevitable que ocurre a lo largo de toda la vida; en cambio, el término enfermedad: Es una condición patológica que afecta a una parte de la población en un momento determinado, no a todos por igual. Dicho en pocas palabras: El envejecimiento es un proceso biológica normal al igual que la adolescencia o la adultez.
Dentro del contexto estoico, los más importantes pensadores de ésta filosofía (Epicteto, Marco Aurelio y Séneca), veían la vejez como una etapa natural de la vida, digna y valiosa, si se vive de acuerdo con la naturaleza y la virtud, que conlleva a aceptar los cambios y a enfocarse en el propio desarrollo interior, la sabiduría y la tranquilidad.
En resumen, tenemos que aceptar el envejecimiento con sus achaques, como parte del ciclo biológica de la vida.
Para finalizar, la vejez es la etapa de oro para encontrar la tranquilidad interior, centrando la atención en el mundo interior y el silencio. Además, la senectud es el momento ideal para disfrutar el presente con reflexión, paz y serenidad. Consciente, en que envejecer no es una enfermedad, es el curso natural de la vida.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de paz e infinitas bendiciones!
Por Fredis Villanueva


