Opinión

Dios los cría y ellos se juntan

Comparte
image_pdfMira en PDFimage_printImprimir
  En mi reflexión de la semana, comienzo por decir, que crecí en mi pueblo natal, Los Taques, escuchando a diario refranes populares, entre ellos, para mí, se destaca uno que se quedó grabado en mi mente como una enseñanza, hasta que Dios y el tiempo me permiten tener memoria, mientras tanto, no dejo de comentarlo con gente de mi confianza y aprecio, sobre todo, cuando veo dos o más personas reunidas con conductas carentes de reputaciones o incoherentes, consciente que no soy nadie, para juzgar a los demás. No obstante, antes el entendido, aplico la cultura de la prudencia, manteniendo la distancia; el mismo, dice así: «Dios los cría y ellos se juntan», hay quienes lo dicen de otra manera, pero en realidad, en el fondo alude mucha similitud: «Pájaros de un mismo plumaje se juntan para volar», pero también, los más letrados con ciertos aires de ironía y de modo peyorativo, dicen: «Dios los cría y el viento los amontona»… ojalá mi reflexión de esta semana, no sea en vano y nos permita estar más ojo avizor, con algunas personas que por su conducta de maleante e inestables emocional, no las siguen ni su mamá. 
Así que, sin más preámbulo,
DIOS LOS CRÍA Y ELLOS SE JUNTAN, es un refrán que se lo adjudican al pintor español, Francisco de Goya, significa que las personas con características o gustos similares tienden a formar grupos o asociarse entre sí. Se usa para señalar que aquellos que comparten ciertos rasgos o intereses, tarde o temprano, se encontrarán y se unirán debido a esa similitud.
El refrán implica que esta tendencia a juntarse no es una simple coincidencia, sino algo predestinado o natural, como si fuera parte de un plan divino. Se aplica, por lo general, a personas con comportamientos cuestionables o conductas reprochables.
En resumen, el refrán: Dios los cría y ellos se juntan, destaca la inclinación de personas con afinidades a formar grupos, ya sea para bien o para mal. Sin embargo, con frecuencia se usa de modo peyorativa para referirse a personas con conductas censurables y  temperamentos inestables. 
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva.