Las fronteras no protegerán a países del coronavirus
Un reportaje de The New York Times explica que el coronavirus ha azotado más fuerte a los más pobres, pero, hasta hace poco tiempo, se encontraban principalmente en los países ricos. Ahora, aunque la pandemia sigue cobrando vidas en los países de altos ingresos —en especial en Estados Unidos—, se está propagando con fiereza en los países de bajos y medianos ingresos
La investigación periodística firmada por Robert E. Rubin y David Miliband, explica que con una cantidad limitada de recursos para la salud, una pobreza generalizada, enormes cargas de deuda y, en algunos casos, inestabilidad política y conflictos, los países en vías de desarrollo son la nueva vanguardia de la pandemia.
El trabajo sostiene que para países como Estados Unidos y el Reino Unido, ayudar a los países en vías de desarrollo a combatir el virus y evitar una catástrofe humanitaria es un imperativo moral.
«Quienes se han beneficiado de la globalización deberían ayudar a pagar cuando le va mal. Sin embargo, no solo es cruel ignorar al resto del mundo, tampoco es benéfico para los países ricos. Ningún país puede confiar en su aislamiento contra un virus muy contagioso mientras este persista en el resto del mundo», reflexionan los fablistanes.
En un mes, México quizá tenga que cerrar las fábricas que suministran autopartes, equipo médico y otros productos a Estados Unidos, como ya sucedió hace unas semanas. Al mes siguiente, Sudáfrica tal vez deba suspender las operaciones de minería y limitar las exportaciones de minerales vitales, lo cual detendría la producción de teléfonos y computadoras. Así podría ocurrir sucesivamente en muchos países y sectores, explican.
Los autores aseguran que «la pandemia tiene el potencial de crear alteraciones e inestabilidad sociales y políticas. Los gobiernos podrían caer, la migración podría aumentar y el espacio sin gobernar podría expandirse a medida que los efectos económicos del brote empujen a decenas de millones de personas a la pobreza extrema».
Ellos aseguran que la situación creará una mayor competencia para una cantidad limitada de trabajos y exacerbaran las tensiones en Estados de por sí frágiles como México, Nigeria y Pakistán. «A la postre, el costo en ayuda humanitaria, préstamos y seguridad podría superar por mucho los costos de combatir la enfermedad ahora».
Con información de The New York Times


