La planificación urbana de Ciudad Guayana quedó en el olvido de la gestión oficial
Aunque parezca lo contrario, en Ciudad Guayana no se ha violentado el programa de planificación urbana, solo que no ha avanzado más como consecuencia de la crisis política y económica que afecta al país.
El municipio Caroní siempre fue planificado de manera global, aunque en la actualidad el estudio del Plan de Desarrollo Urbano Local (PDUL), que orienta cómo debe ser el crecimiento de la urbe, duerme el sueño burocrático.
El PDUL más reciente data del 2008 y si las autoridades del momento lo hubieran aprobado, su vigencia sería de 20 años, es decir, actualmente regiría la planificación y el crecimiento de la ciudad.
Sobre el tema, urbanistas guayaneses señalan que las actividades de planificación urbana básicamente se han reducido a aprobar ordenanzas de proyección específica por unidades de desarrollo, y se han concretado pocas obras.
Conversando con los pocos especialistas que aún están en la urbe, explican que en los últimos años la mayor incidencia ha sido la participación del Gobierno nacional a través de la Gran Misión Vivienda, con obras que se han anexado a áreas que ya contaban con servicios públicos: aguas blancas, aguas servidas, electricidad y, en algunos casos, internet, dejando de lado la parte de educación y recreación.
Esto se debe a que las urbanizaciones nuevas usan como soporte a las que ya cuentan con servicios, lo que ocasiona la merma de la calidad de los mismos, pues estaban diseñados para atender una cantidad de viviendas y su capacidad no se amplía.
Esto evidencia que no hay planificación integral para ocupar áreas para nuevos desarrollos, en conjunto con las operadoras de servicios públicos, lo que trae como consecuencia que baje la calidad de servicios de las urbanizaciones receptoras.
Hacen referencia a que hoy las comunidades están organizadas y se les consulta en materia de servicios a través de los consejos comunales, aspecto que no está contemplado en los planes de desarrollo local, los cuales se fundamentan en la Ley Orgánica de Planificación Urbanística.
Aseguran que el hecho de que la comunidad participe de su propio desarrollo debería incluirse en la ley, para que puedan obtener recursos y por etapas se ejecuten las obras.
Esto hace que las comunidades se sientan autónomas en su espacio y puedan gestionar realmente según sus necesidades, y no de acuerdo a lo que un gobierno local o regional planifique sin tomar en cuenta su criterio.
En el ámbito urbano es un tema importante, sobre todo para los planificadores, ya que el hecho que los vecinos decidan qué hacer en sus espacios, les da autonomía aunque el proceso se realice por etapas.
Algunos urbanistas, quienes solicitaron no ser identificados, consideran que “la planificación urbana no se ha perdido, sino que la ciudad ha sufrido la debacle económica, la situación política, la pandemia y el efecto migratorio”.
En un recorrido hecho por Correo del Caroní se constató que hoy en día se ven urbanizaciones muy solas con pocos habitantes, pero también se evidencia la llegada de familias que provienen de otras partes del país, sobre todo de oriente, que vendrían a participar en la explotación generada por el Arco Minero.
Merma latente
La fortaleza de la ciudad en materia de infraestructura, vialidad y servicios ha sufrido una merma porque los espacios han sido compartidos con nuevos desarrollos y no se han hecho estudios para actualizar la capacidad de los sistemas, a la demanda de esos nuevos urbanismos.
En materia de vialidad y transporte se han mantenido las rutas del proyecto TransGuayana, aunque no tuvo éxito, porque el guayanés está acostumbrado a rutas cortas y rápidas para llegar a su destino. En contra tiene que el diseño de las paradas es poco atractivo. “Esto se debe mejorar, normar y regularizar, pues no cuentan con los alimentadores de las rutas populares hacia los terminales del proyecto referido”, explica una de las fuentes.
Consideran que en materia ambiental, la urbe no ha sufrido mayores reverses, aunque hay zonas colapsadas por inundaciones y la tala sin reposición de árboles, programas que manejan los gobierno locales y regionales.
Las publicaciones de la urbanista María Nuria De Cesaris señalan que el crecimiento de centros comerciales en Alta Vista, es ejemplo del descuido urbanístico de la ciudad y la falta de atención a la planificación y su ordenamiento, que se encuentra detallado en el Programa de Desarrollo Urbano Local.
A juicio de De Cesaris el déficit de servicios sociales, espacios de recreación, y el crecimiento anárquico, son elementos que fomentan el deterioro de la planificación.
Con información de Correo del Caroní


