La CONCAVE, Bucanero y los dos pericos
Dr. Ernesto Faengo Perez
La carretera nacional Morón Coro fue reconstruida y reasfaltada modernamente en el último tercio del siglo pasado la empresa responsable fue la CONCAVE, el trabajo se hizo por etapas, en algunos pueblos aledaños al área de construcción la empresa establecía una especia de campamento donde colocaban maquinarias, equipos, materiales y gran parte del personal, una de esas zonas fue Puerto Cumarebo, muchos de sus trabajadores se encantaron con nuestro pueblo y su gente, se residenciaron aquí e hicieron muchas amistades, entre ellos un jefe o caporal a quien llamaban “Bucanero” un hombre alto, recio e incansable para el trabajo, gran bebedor de cerveza quien a pesar de su aspecto rudo era muy sociable y gran conversador
Bucanero hizo grandes amistades en la urbanización Ciro Caldera y a casi todos los jóvenes habitantes de la misma nos contrató, a pesar de tener solo 16 años me asignó como chequeador de camiones cargadores de material en la planta de asfalto con un salario base de 21 bolívares diario, un realero, como decimos en Cumarebo, para la época el dólar estaba en Bs.3.85,
“Bucanero sentía afición por la comida criolla, casera, como decía él, un día después de mi guardia nocturna en la planta me invitó a desayunar, llegamos como a las siete de la mañana a un restaurant que alguien había construido y preparado para atender el personal de la empresa, “Bucanero” no pidió carta ni me preguntó que quería comer, simplemente ordenó al mesero que trajera “dos pericos bastante cargados” y café con leche, desde ese momento me invadió la angustia, en mi mente daba vueltas sobre que hacer cuando me trajeran la comida, Dios, “yo nunca he comido “perico”, solo de oír este nombre me imaginé un pájaro como un pichón de paloma extendido en el plato, sentí repugnancia, y me preguntaba internamente “ que le voy a decir a Bucanero, me irá a votar del trabajo pero yo no como eso, pasaron cerca de quince minutos que para mi fueron como un siglo, la mañana estaba fría, a pesar de ello gruesas gotas de sudor rodaban por m frente, y cuando vi que traían el servicio, la angustia aumentó, el mesero llego a la mesa y nos sirvió a cada uno un plato amplio y llano con huevos fritos revueltos con cebolla, tomate y cilantro, con un olor agradable y una textura exquisita, arepitas calientes y una taza grande de café con leche,
Ese plato que en Asia y Egipto preparan desde hace más de siete mil años, que los fenicios lo comercializaron con aceite de oliva era lo que Bucanero había pedido para desayunar bajo el nombre de “perico”.
Deje de sudar, saboree intensamente mi desayuno, nada le comenté a “Bucanero”. Cuando en mi casa, Machita antes, ahora Leida preparan ese tipo de desayuno con tanto amor, de manera especial y gustosa, recuerdo aquella angustia temporal donde pude enterarme que, los huevos fritos revueltos, eran conocidos también, como “perico “


