Manuel Salvador Bracho “Socorrito”
Ernesto Faengo Pérez
En la urbanización Ciro Caldera de Puerto Cumarebo vivió e hizo historia un personaje del Cumarebo de siempre del cual hay infinidad de anécdotas, Manuel Salvador Bracho, conocido popularmente como Socorrito, campanero de intenso oído y firme pulso, en la Iglesia la Candelaria cuando su párroco era monseñor Tomas Riera Lugo, y cuyas campanas de bronce emitían su clásico repique llamando a misa o participando con un toque seco que se conocía como un doble, que alguien del pueblo había fallecido, Socorrito humilde, sencillo, conversador, malcriado y altanero, amigo de las familias de los apellidos influyentes residentes de las calles céntricas especialmente la Bolívar e industria que el resto de la comunidaddenominaba los “cuellos duros”
El Dr. Armando Borrero le ayudó a conseguir un crédito durante el gobierno del Dr. Caldera el cual utilizó para construir una fuente de soda y heladería aledaña a su casa de habitación en la cual denomino “Heladería Socorrito” los Cumareberos disfrutaban de unos sabrosos helados, además podían consumir cerveza bien fría, oír buena música con la cordial atención de Socorrito y su familia en un espacio al aire libre y disfrutar una cancha para jugar bolas criollas, deporte que para ese entonces se hizo popular en Cumarebo, muy disputado entre clubes de diversos sectores de la comunidad que participaban en campeonatos lo que contribuyó a hacer muy famosa la “Heladería Socorrito” ampliando su servicio de helados y cerveza con un exquisito, sabroso y bien adobado chicharrón de pollos con arepa pelada frita que preparaba personalmente el propio Manuel Salvador Bracho
En una oportunidad llego a la Heladería un señor con su esposa y dos hijos , pidieron un chicarrón de pollo, Socorrito se fue a la cocina a prepararlo y un vecino que ejercía de mesonero de nombre Elio quedo encargado de atender los clientes, Socorrito tardó mucho tiempo en la cocina, tanto que la familia cansada de esperar, se fue sin decir nada, cuando Socorrito apareció con una bandeja grande repleta de chicharrones de pollo y no encontró a la gente, se enfadó e histérico despidió a Elio no sin antes decirle cuanto se le vino a la boca, inmediatamente arrojo la bandeja cargada de olorosos chicharrones a la cancha de bolas criollas, cerró el negocio, y no volvió por su casa hasta después de dos días cuando fue recibido de manera alegre y cordial por dos perros callejeros que habían disfrutado sin pensarlo la comida que con su malcriadez y bravura había botado para la cancha.
Socorrito era un hombre muy preocupado por la comunidad, estaba en casi todas las acciones populares por mejores servicios a Cumarebo, tenía amigos influyentes en Caracas y a ellos les pedía apoyo, cuando se buscaba una sede para el liceo Ezequiel Zamora siendo el licenciado Cruz Barreto su director, Socorrito fue electo presidente de la comunidad educativa inmediatamente hizo contacto con el periodista cumarebero Misael Salazar Leidenz jefe de información del diario El Nacional quien le consiguió una cita con el ministro de educación de la época, fueron a la entrevista él y el profesor Barreto quien ni pudo abrir la boca para decirle algo al ministro porque Socorrito no le dio la palabra, explicó todo con mucho énfasis, tanto que el ministro quedó encantado, al día siguiente el diario El Nacional publico la reseña e identificó a Socorrito como el director del liceo que gracias a sus gestiones se concluiría la sede del LEZ, al licenciado Cruz Barreto director titular, ni lo mencionaron.


