El reto de la humanidad
Douglas Játem Villa
La humanidad ha vivido los últimos años, especialmente los correspondientes al joven Siglo XXI, bajo unas condiciones que se pueden considerar entre las peores pautas de desenvolvimiento en su historia.
Hoy la incertidumbre atenaza al hombre, quien no responde con confianza las interrogantes que siempre ha generado su trayectoria. Los conflictos bélicos de mayor y menor envergadura que se registran en los 5 continentes, en Ucrania, Medio Oriente, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Corea del Norte y otros; el deterioro climático, la creciente complejidad del proceso de globalización, la creciente discrepancia respecto del papel correspondiente al ser humano y a la máquina, el hombre o el robot, en materia de producción de bienes y servicios, e incluso en lo relativo a la preservación de la vida del hombre, todo ello derivado de los extraordinarios avances en materia de producción y manejo de información y de tecnología, englobable quizás en la llamada Inteligencia Artificial, con resultados impactantes en materia de empleo, ingreso, equilibrio ecológico y otros, significan indudablemente un reto que puede llegar a ser de muy difícil superación y por ende de generación de resultados muy contrarios a la muy necesaria estabilidad macroeconómica .
La injustificable pérdida de vidas humanas y de otra naturaleza que significan la “guerra” entre Ucrania y Rusia, la agresión a Israel por parte de Hamas, y la intolerable respuesta más destructiva por parte del último al primero; el comportamiento autocrático de Donald Trump con relación a la Presidencia de Estados Unidos y su aparente impunidad, la incapacidad de España para realizar un rutinario cambio de gobierno que se hizo necesario, y otros, corroboran lo que se dice.
Se debe reiterar lo relativo a la incertidumbre que prevalece en el ánimo del ser humano, junto con la esperanza y confianza que se pueden albergar con base en la tradicional capacidad del hombre para progresar permanentemente. Pero debe registrarse algo muy nuevo, como es la ya mencionada Inteligencia Artificial, la cual explora cada vez con más fuerza la capacidad del hombre que se puede desarrollar con la mente, sensaciones, y el cerebro, neuronas, para generar nuevos valores y objetivos especialmente de libertad y progreso, para el hombre.
Parece que los científicos más conocedores al respecto se pueden dividir en dos grupos. Por un lado, quienes mantienen suficiente confianza en la capacidad del hombre para administrar el nuevo y muy complejo cuadro de valores y demás factores, los cuales posibilitan preservar y conservar el tradicional desenvolvimiento progresista.
Por otro lado, quienes consideran que la humanidad no podrá mantener, al menos dentro del futuro previsible, su evolución con progreso. Quizás se puede aceptar que todavía no se puede alcanzar una conclusión definitiva, pero lógicamente que la humanidad evolucionará, con los cambios que sean requeridos, a los fines de superar el transcendental reto ,


