Opinión

Perseverancia en Legitimidad

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Douglas Jatem Villa

Empiezo por manifestar mi conciencia de que no soy un experto conocedor en materia jurídica, especialmente en el ámbito constitucional, pero como ciudadano es mi deber conocer, como quien dice, las reglas de juego.

Para cualquier venezolano, debe ser absolutamente cierto el hecho de que nuestro país tiene que estar asentado sobre todas las instituciones y demás normas que se deben reunir para garantizar la legitimidad del país. No puede aceptarse que   en un determinado país el presidente del mismo no sea legitimo, lo que, entre otras cosas, significa que no haya sido elegido   por el pueblo del mismo, en una jornada electoral también legitima que reúna las condiciones necesarias para garantizar la calidad institucional de la   Presidencia de la Republica.

Al respecto, puede apelarse a una especie de sabiduría popular según la cual   si una casa se construye utilizando bloques hechos con arena de playa, a la larga esa casa se derrumba.  Esto obviamente tiene que tomarse en cuenta con mayor cuidado mientras más importante y necesaria es la   casa en cuestión 

No es igual una casa   para vacacionar en la playa, que la vivienda para la familia. Algo parecido  se debe tener presente en el caso  de un país. Venezuela no debe ser una vivienda de temporada sino el hogar de los venezolanos, y por ende una garantía de vivienda familiar a lo largo del tiempo.

En Venezuela, en mayo de 2018 se realizo una jornada electoral no considerada legitima por el Poder Legislativo, el cual es el que reconoce al presidente elegido y le toma el juramento del caso. En enero de 2019 la Asamblea Nacional de Venezuela considero ilegitima esa jornada electoral de 2018 y por ende no reconoció a Nicolás Maduro como Presidente, y en su lugar designo a Juan Guaidó como Presidente de la Republica, algo que, entre otras cosas, se considera que significa que Nicolás Maduro resultaba ilegitimo, inhabilitado. 

Ahora en 2024 se plantea la realización de la elección del Presidente de la Republica para el periodo 2025 2031, y surge la interrogante respecto de la calidad institucional de ese proceso en el caso de que Nicolás Maduro este supuestamente inhabilitado como candidato presidencial. Este razonamiento puede conducir a la conclusión de que Nicolás Maduro no puede ser candidato presidencial en la jornada anunciada para 2024.  ¿Cabe preguntar qué ocurre si Maduro participa como candidato presidencial?  ¿Determina la irregularidad de la jornada electoral de 2018 aceptada por la Asamblea Nacional la ilegitimidad de una candidatura de Maduro? ¿Puede un acuerdo político viabilizar la candidatura ilegitima de Nicolás Maduro? ¿Sería este el caso de la casa con hecha bloques de arena de playa?

Aquí se están formulando preguntas con la finalidad de clarificar la situación. Se admite la posibilidad de que la   participación de la candidatura de Maduro no vulnere la legitimidad del proceso en 2024, pero debe admitirse que este asunto no está suficientemente clarificado dado que se conocen posiciones que objetan la legitimidad de la misma.