Opinión

REFLEXIONES DEL PASTOR | Fratelli tutti : “Mirada general a la llamada del Papa Francisco” (VIII)

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El capítulo 7 tiene un título que nos introduce de manera inmediata en el tema que el Santo Padre nos propone para nuestra reflexión: “Caminos de reencuentro”.

El Papa Francisco nos presenta para afrontar todas esas sombras que nos mostró en el primer capítulo y lograr esa “fraternidad y amistad social”, el camino del reencuentro. Hay que curar las heridas y restablecer la paz; necesitamos audacia y partir desde la verdad, partir desde el reconocimiento de la verdad histórica, compañera inseparable de la justicia y la misericordia, que es indispensable para encaminarse al perdón y la paz. Perdonar no es olvidar; el conflicto en el camino hacia la paz es inevitable, pero no por ello es aceptable la violencia. Por ello la guerra es un recurso inaceptable y la pena de muerte una práctica que erradicar. Los que han estado enfrentados conversan desde la verdad, clara y desnuda. Solo desde la verdad histórica de los hechos podrán las personas hacer el esfuerzo perseverante y largo de comprenderse mutuamente y de intentar una nueva síntesis para el bien de todos (​FT ​ 226).

La verdad es compañera inseparable de la justicia y la misericordia. Esenciales para construir la paz (​FT ​ 227). El camino hacia la paz no implica homogeneizar la sociedad, pero sí nos permite trabajar juntos. Puede unir a muchos en pos de búsquedas comunes. Es necesario tratar de identificar los problemas que atraviesa una sociedad para aceptar la existencia de diferentes maneras de mirar las dificultades y de resolverlas. La verdadera reconciliación se alcanza de manera proactiva (​FT 229). No hay punto final en la construcción de la paz social de un país, sino que es “una tarea que no da tregua y que exige el compromiso de todos” (​FT  232) Quienes pretenden pacificar una sociedad no deben olvidar que la inequidad y la falta de un desarrollo humano integral no permiten generar paz (​FT ​ 235).

En el último capítulo el Santo Padre nos habla de” Las religiones al servicio de la fraternidad en el mundo”. Las distintas religiones del mundo reconocen al ser humano como creatura de Dios, en tanto criaturas en relación de fraternidad. ​Las religiones están llamadas al servicio de la fraternidad en el mundo (Cap. 8). Desde la apertura al Padre de todos reconocemos nuestra condición universal de hermanos. Para los cristianos, el manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo: de ahí surgen nuestras acciones y compromisos. Este camino de fraternidad tiene para nosotros también una Madre llamada María. 

Las distintas religiones, a partir de la valoración de cada persona humana como criatura llamada a ser hija de Dios, ofrecen un aporte valioso para la construcción de la fraternidad y para la defensa de la justicia en la sociedad. El diálogo entre religiones tiene el objetivo de establecer amistad, paz, armonía y compartir valores y experiencias morales y espirituales en un espíritu de verdad y amor (​FT 271)

Hacer presente a Dios es un bien para nuestras sociedades, buscar a Dios con corazón sincero nos ayuda a reconocernos compañeros de camino, verdaderamente hermanos (​FT ​274) Lamentablemente, hay un fuerte movimiento en el mundo entero que busca exilar a Dios de nuestros pueblos.

La Iglesia respeta la autonomía de la política, pero no debe quedarse al margen en la construcción de un mundo mejor ni dejar de despertar las fuerzas espirituales que fecunden la vida social. La Iglesia valora la acción de Dios en las demás religiones, y “no rechaza nada de lo que en estas religiones hay de santo y verdadero”. Pero los cristianos no podemos esconder que si la música del Evangelio deja de vibrar en nuestras entrañas, habremos perdido la alegría que brota de la compasión, la ternura que nace de la confianza, la capacidad de reconciliación que encuentra su fuente en sabernos siempre perdonados-enviados. Para nosotros, ese manantial de dignidad humana y de fraternidad está en el Evangelio de Jesucristo. De él surge para el pensamiento cristiano y para la acción de la Iglesia el primado que se da a la relación, al encuentro con el misterio sagrado del otro, a la comunión universal con la humanidad entera como vocación de todos (​FT ​ 277)

Ante los heridos por las sombras de un mundo cerrado, que yacen al lado del camino, el Papa Francisco nos llama hacer nuestro y operar el deseo mundial de fraternidad, que parte de reconocer que somos ​Fratelli tutti, hermanas y hermanos todos. 

Mariano José Parra SandovalArzobispo de Coro

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