Voto estudiantil no deja espacio para el chavismo en universidades
Cuatro de las cinco universidades autónomas del país tienen presidentes vigentes en su Federación de Centros Universitarios (FCU) y en cada una de ellas, además de enfrentar la violencia que busca obstaculizar resultados, el factor común es que los candidatos del chavismo han quedado muy lejos de dar la pelea, o por lo menos no a través del voto
Los procesos electorales en las universidades han venido enfrentando
desde hace más de 10 años la sombra de las intervenciones judiciales y
la suspensión de las jornadas cuando la violencia quiere imponerse como
norma. Pero aunque los órganos de cogobierno estudiantil están trancados
en medio de la interpretación que produjo la sentencia 0324, en el caso
de las federaciones, los jóvenes han logrado defender sus espacios con
la renovación de sus representantes, con resultados que muestran una
tendencia inequívoca: las planchas estudiantiles que se identifican con el chavismo han sido derrotadas en todas las universidades autónomas. Parece que al contar los votos, el chavismo no tiene al estudiantado de su lado.
El 7 de junio de 2019, David Sosa recibía las felicitaciones
generales desde distintos voceros de la opinión pública al ser
proclamado ganador en los comicios para convertirse en el presidente de
la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Central de
Venezuela (UCV), en medio de unas reñidas y polémicas elecciones en las
que compitió contra Lustay Franco.
Aunque se trata de unas elecciones concernientes al ámbito
universitario y específicamente de la población estudiantil, no era poca
cosa el triunfo de Sosa: representa una larga e ininterrumpida
seguidilla de antecesores que han sido parte de la dirigencia juvenil y
que le han plantado significativas batallas en la arena política al
gobierno tanto de Hugo Chávez como de Nicolás Maduro.
Los «manitos blancas» como fueron llamados de manera sarcástica por
los representantes del oficialismo, le cambiaron el rostro a la escena
política del país desde 2007, y cada contendiente que aspira a la FCU de
la UCV y de las demás universidades, lo entiende y lo sabe muy bien.
Los comicios estudiantiles en la UCV dieron como ganador a la plancha
Estudiantes Libres, encabezada por David Sosa, quien sumó 5.736 votos,
según datos de Ezequiel Montilla, presidente de la Comisión Electoral.
La participación totalizó casi 40% de la población estudiantil, y el
segundo lugar le quedó a la plancha Vamos U, liderada por Lustay Franco,
con 3.515 votos.

Ambos contendientes representaban planchas de oposición y a pesar de
que la votación de la plancha ganadora casi duplica el voto de la
segunda opción, al revisar la suma de ambos candidatos alcanzaron 9.251
votos de estudiantes.
La representación de la plancha del chavismo fue casi inexistente al
punto de que la discusión se mantuvo entre dos candidatos que en algún
momento fueron aliados. Uno de los puntos álgidos de la campaña fue
precisamente la asociación ideológica de miembros de la plancha Vamos
UCV con el chavismo.
Sairam Rivas rechazó la campaña que se hizo contra su plancha.
Denuncia que hubo diputados a la Asamblea Nacional que presuntamente
promovieron la «saña y la campaña de desprestigio, que no se han
graduado, y aún así desde este lado nunca se les ha señalado por ello.
Al contrario, siempre hemos estado solidarios con sus luchas y cuando
han sufrido persecución», expuso Rivas en un comunicado.
«¿Acaso hay que perseguir, condenar y matar a todo aquel que en algún
momento fue chavista y que ya se deslindó? Eso no es precisamente lo
que caracteriza los valores democráticos y menos a la Universidad. Eso
es actuar con la misma naturaleza con la que actúa este régimen,
perseguir a todo aquel que piense distinto», expresó.
La polémica se generó cuando la entonces presidenta de la
Federación de Centros Universitarios Rafaela Requesens, denunciaba que
Vamos Venezuela tenía una «careta democrática» por tener «representantes
de la dictadura».
Requesens se dirigió expresamente a la representante de esta plancha,
Lustay Franco: “hermana, usted está a tiempo también de rectificar,
usted está a tiempo porque sabemos que en su plancha hay miembros, hay
representantes de la dictadura”.
Aunque los representantes de Vamos la U dijeron que se trataba de una campaña en contra de su equipo, la votación habló: la plancha de Lustay Franco perdió.
Escenario blanco y negro
Cuatro de las cinco universidades autónomas del país tienen presidentes de la Federación de Centros Universitarios (FCU) vigentes, aunque una de ellas sigue en disputa. Marlon Díaz, presidente de la FCU de la Universidad de Carabobo (UC), resaltó esta importante coincidencia y se detuvo en el hecho de que los candidatos del chavismo han quedado muy lejos de resultados verdaderamente competitivos.
Díaz señalaba que los presidentes de las FCU en las diferentes casas
de estudio «a pesar de la profunda crisis en las universidades, hacemos
lo imposible por defender nuestras instituciones y a los estudiantes que
representamos», por lo que destacaba que en las cuatro elecciones
realizadas entre 2019 y la que queda pendiente para 2020 se ha derrotado
«por amplio margen al chavismo».
LUZ lucha contra la violencia
A tres meses de las elecciones del
Consejo Universitario y de la Federación de Centros Universitarios de la
Universidad del Zulia (LUZ) aún no existen resultados oficiales y los
estudiantes permanecen sin representantes como en los últimos 10 años.
El proceso electoral estudiantil
estuvo plagado de irregularidades, según aseguran los diferentes
candidatos a las dirigencias universitarias, quienes denuncian robos de
urnas electorales y obstaculización del desarrollo de las votaciones.
Hasta los momentos solo se tiene un
boletín preliminar donde dan como ganadora a Yeissel Pérez, militante
juvenil del partido Primero Justicia. Sin embargo, ya se estableció que
las elecciones deberán repetirse en dos instancias: la Facultad de
Ingeniería y el núcleo de Punto Fijo.
La cifras preliminares con la
totalización de actas indican que Yeissel Pérez obtuvo 3.410 votos,
Leysmar Villafañe, candidata del oficialismo: 1.697 votos y Andrés
Robayo de Unidos por la U: 1.366 votos, según datos oficiales.
La candidata de la Plancha 7, Yeissel
Pérez, logró triunfos en las facultades de Ciencias, Ingeniería,
Odontología, Veterinaria y, extraoficialmente, también Medicina, donde
Pérez obtendría 842 votos, Robayo 159 y Villafañe, la candidata del
chavismo, apenas 14 votos.
El primer proceso electoral en LUZ
desde 2009, se realizó el 14 de noviembre de 2019. Edwar Vílchez,
miembro de Propuesta 20 del partido Voluntad Popular, afirma que todo
marchó de manera normal hasta las 12.00 del mediodía en el núcleo
Maracaibo.
A las 8:00 de la mañana,
sujetos no identificados montaron en una camioneta a Víctor Ruz, el
presidente de la FCU saliente quien estaba canalizando los votos, y lo
desaparecieron de la Facultad de Ingeniería.
“En Ingeniería se robaron tres cajas
que pertenecen a tres escuelas de las siete que conforman la facultad”,
explica Yeissel Pérez y asegura que las cuatro cajas restantes no fueron
hurtadas porque no estaban en las mismas instalaciones.
“Decidimos repetir las elecciones el
26 de noviembre en Ciencias Políticas, Ingeniería y Punto Fijo, pero se
robaron las cajas por segunda ocasión”, acota. Pérez
alega además que los periodistas no tuvieron acceso al proceso comicial
universitario y que sacaron a los dirigentes de la Gran Alianza
Estudiantil apuntados con armas de fuego.
“Los cuerpos de seguridad del estado
estaban dentro de la facultad de Ingeniería negando la entrada a
nuestros representantes estudiantiles y no dejaron entrar a más nadie”.
Sin embargo, Pérez explica que “vimos buses Youtong
cargados con presuntos estudiantes que llegaron a votar, pero cuando
cualquier estudiante de LUZ quería ingresar, había un cordón de
seguridad alrededor de toda la facultad que les impedía el paso”.
Según el relato de Pérez, a las 3.00
de la tarde llegó la Subcomisión Electoral a solicitar más boletas de
votación porque se habían terminado. “Los profesores de la Comisión se
percataron que a las 12.00 del mediodía ya no había votantes, por lo que
alegan hechos irregulares en las elecciones de la facultad de
Ingeniería”.
Un dato importante que aporta Pérez
es que históricamente en la Facultad de Ingeniería solo vota el 20% del
padrón electoral. Sin embargo, la subcomisión alega que de los 915
estudiantes inscritos votaron 780 estudiantes. Más del 80%. “Los
780 votos se los dieron a la plancha oficialista. El Centro Estudiantil
de Ingeniería lo íbamos ganando nosotros y nos pusieron a perder y los
votos del Consejo Universitario se los dieron a otro candidato”,
sostuvo.
Por eso asegura que las cifras no cuadran. La
Gran Alianza Estudiantil la conforman movimientos natos de las
escuelas: Expansión Universitaria 85 (Economía), Unidad Estudiantil 92
(Medicina), GIO 8 (Odontología), Soy Estudiante 98 (Arquitectura,
Enfermería, Comunicación Social) MOEV 11 (Veterinaria) CDU 22 (Ciencias
Políticas) FIRU 2009 (Ingeniería).
Para la candidata por la
Facultad de Ciencias Políticas y Jurídicas por el movimiento Somos LUZ,
Mariaceleste Fuenmayor, el proceso tuvo irregularidades desde su inicio
hasta su cierre, por lo que exige que se repita el proceso en los
núcleos de Cabimas y Punto Fijo y en la Facultad de Ingeniería.
En todas las cajas de la Facultad de
Ingeniería había un total de 507 votos. “Acto seguido se perdieron tres
cajas y cuando dieron el total del Centro de Estudiantes y la Federación
obtuvimos 207 votos y a la otra plancha también de oposición 70 votos”,
indica Yeissel Pérez. Se presume que los 230 votos restantes estaba en las tres cajas que desaparecieron.

Los votos para las planchas de Federación en el núcleo LUZ Cabimas también presentaron irregularidades. De
un padrón de 2.000 votantes, 1.500 votos se consignaron sin supervisión
para la candidata oficialista Leysmar Villafañe y la comisión electoral
no se pronunció al respecto.
Mientras que los 500 votos restantes
fueron para la plancha de la Gran Alianza Universitaria. La suma total
abarca el cien por ciento del padrón electoral en un núcleo donde la
abstención es del 80 por ciento.
Los representantes de la Gran Alianza
Universitaria están en la búsqueda de comparar las cifras de deserción
estudiantil con el número de votos, “para demostrar que tanto los votos
de LUZ Cabimas y los de la facultad de Ingeniería en Maracaibo son de
mentira”, expuso Pérez.
Para sustentar sus
afirmaciones, Pérez comenta que “Medicina, Bioanálisis y Enfermería
representa el corredor más grande de LUZ, con 6.000 estudiantes, de los
cuales solo votaron 1.100. Entonces ¿Cómo puede Cabimas arrojar 1.500
votos? Es imposible, porque nadie supervisó el proceso”.
Por su parte, la candidata por el
oficialismo Leysmar Villafañe, a través de un comunicado del movimiento
estudiantil Excelencia Universitaria, rechaza la postura de Yeissel
Pérez, de proclamarse ganadora de los comicios. Villafañe
alega que los resultados “no son de conocimiento público para ejercer
funciones como representante de la Federación de Estudiantes de
Universitarios de LUZ”.
Asimismo, Alexander González
candidato al Consejo Universitario, Plancha Excelencia Universitaria 97
(PSUV), manifestó que “celebran que el pasado 14 de noviembre se diera
un paso para elegir la dirigencia estudiantil que tenían 10 años sin
comicios, representantes de gobierno y cogobierno”.
González asegura que están a la
espera del pronunciamiento de la comisión electoral de LUZ para que den a
conocer el cronograma del acto electoral en el núcleo de Punto Fijo y
en la Facultad Experimental de Ciencias.
ULA se renueva a pesar de los traspiés
El pasado 29 de enero, en medio de tantas precariedades que afectan a
la Universidad de Los Andes (ULA), en el caso específico del núcleo
Pedro Rincón Gutiérrez en Táchira, se llevaron a cabo los comicios
estudiantiles cuyos resultados fueron finalmente impugnados por una de
las planchas, debido a supuestas irregularidades en el proceso de
votaciones.
Más allá de la organización y de la buena voluntad de todos los
protagonistas del proceso, la causa inició con varios traspiés. Según
Douglas Barbosa, presidente de la subcomisión electoral del núcleo
Táchira, organizar un proceso electoral con la normalidad que exige no
fue fácil. Explicó que la ULA tiene equipos tan obsoletos que
las fallas en el sistema son inminentes. Además de la deserción del
personal universitario, y la complejidad que implicaría el procesamiento
de datos de todas las facultades a cargo de una sola persona en tiempo
récord, lo cual sería prácticamente imposible. Esto fue lo que
impidió la depuración a corto plazo del registro electoral por parte de
la Oficina Central de Registros Estudiantiles de la ULA (Ocre). “Se hizo
todo el esfuerzo posible para que la depuración se realizara según las
exigencias establecidas por los reglamentos”, aseguró.
El miércoles 29 de enero de 2020, día de las elecciones de gobierno y
cogobierno estudiantil, no hubo tiempo de hacer una segunda revisión
del cuaderno electoral. El centro de votaciones dispuesto en el segundo
piso de la biblioteca, abrió pasadas las 10:00 de la mañana, cuando
debió ser a las 8:00 am, debido al retardo en la llegada del cotillón
electoral.
Se hizo imposible enviar el material desde Mérida un día
antes, por la falta de unidades de transporte al servicio de la
universidad y todos los factores de la crisis actual”, dijo.
Iniciado el proceso surgieron los rumores de que presuntamente
estaban votando egresados e incluso profesores. El comisionado electoral
narró que una vez terminado el proceso los integrantes de la plancha 1,
introdujeron un escrito impugnando los resultados. Alegaron que
supuestamente habían votado al menos 12 egresados, dentro de un padrón
electoral de unos 2.800 votantes, de los cuales participaron al menos
550. Se dio una diferencia muy cerrada de 187 contra 190.
Por su parte, Ceres Boada, presidente de la subcomisión electoral de
Mérida, comentó que este ha sido un proceso electoral “muy duro” por
distintas razones, que tienen que ver con el contexto nacional. “Hemos
sido afectados por problemas de fallas de internet, electricidad y por
las carencias presupuestarias que padece la ULA. Todo eso se tradujo en
grandes limitaciones sobre todo, para la comisión electoral, ya que no contábamos ni siquiera con la logística necesaria para realizar las elecciones como equipos tecnológicos, papelería, tinta y demás insumos. Superado eso, logramos llevar a cabo las votaciones”, dijo.
El miércoles 19 de febrero, se repitieron las elecciones
anteriormente impugnadas, tanto en la Facultad de Medicina como en la
mesa 5 de la ULA Táchira. Breiner Díaz, candidato de la plancha 1, que
introdujo la petición de nulidad de las primeras elecciones, denunció
nuevamente que el segundo proceso comicial fue “convulsionado, acelerado
y desproporcionado porque hubo un padrón electoral viciado, que
benefició a la plancha ganadora, eso es una realidad. Hacemos esta
afirmación porque votaron egresados del año 2017, con la particularidad
de que son de la promoción del presidente del Centro de Estudiantes de
la ULA, quien dirigió la campaña de la plancha número 2”.
De nuevo Miguel Ochoa resultó electo como presidente del Centro de
Estudiantes, durante la repetición de los comicios en la ULA Táchira,
con una ventaja aún más alta que la anterior. Esta vez el margen se
alargó a 30 votos. Participaron 172 estudiantes: 126 eligieron al
aspirante vencedor y solo 36 se inclinaron por el contrincante Breiner
Díaz, de la plancha número 1.

Tras casi seis años sin elegir autoridades estudiantiles a nivel
general en la ULA, dentro del núcleo Táchira ya ni siquiera hacen vida
política aquellos líderes estudiantiles afectos al Gobierno nacional o
por lo menos, no hicieron parte en las candidaturas de los comicios.
Caso contrario ocurre en la ULA de Mérida, sede en la que a pesar de
existir corrientes oficialistas, son considerados como una minoría que
intentó sabotear el proceso de elecciones robándose algunas urnas
electorales –caso Facultad de Forestal y Geografía-, y ejerciendo
amedrentamiento a través de los conocidos Tupamaro para evitar la masiva
participación opositora en dichas contiendas, así lo aseguró Roxana
Méndez, estudiante de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas
(Facijup) y consejera universitaria suplente por Vente Joven-Mérida.
La UDO, única pendiente
En el caso de la Universidad de Oriente (UDO) aún no hay fecha de
realización de las elecciones de la Federación de Centros Universitarios
(FCU). Ni siquiera se ha cumplido con el primer paso para llevar a cabo
este proceso: nombrar la comisión electoral.
No obstante, según versión de voceros principales de los movimientos estudiantiles que fueron consultados, desde octubre
hasta febrero se han efectuado cuatro reuniones (tres en Anzoátegui y
una en Bolívar) para coordinar lo referente a estos importantes
comicios.
En la UDO no se llevan a cabo comicios de la FCU desde
2010, según afirman voceros de los movimientos. En caso de se fije una
fecha de estas elecciones en los próximos días podrían participar entre
20 mil y 25 mil estudiantes (población estudiantil aproximada de la
UDO).
En Anzoátegui (núcleo más grande), si se toma en cuanto la última
cifra de matrícula revelada por la decana, María Teresa Lattuca, en
julio de 2019, tendrían derecho a votar unos 7.800 bachilleres. Esta
cifra puede variar, ya que muchos se han graduado y otros han dejado la
institución para irse del país.
“En estos encuentros han participado representantes de los cinco
núcleos (Anzoátegui, Bolívar, Sucre, Monagas y Nueva Esparta) y hemos
coincidido en la necesidad de realizar tanto las elecciones de gobierno
como las de cogobierno estudiantil. El problema es que las de cogobierno
están trancadas por el TSJ. Sin embargo, queremos hacer ambas
elecciones y nos vamos a apegar al artículo 9 de la Ley de
universidades, la cual deja claro que somos autónomos. En las demás
universidades del país se ha ignorado al TSJ y se han hecho las dos
elecciones juntas. Nadie nos va a parar”, enfatizó el coordinador
general del movimiento estudiantil UDO Somos Todos, José Figueredo.
El dirigente agregó que en los próximos días comenzarán a coordinar
el proceso para elegir a la comisión electoral en cada uno de los
núcleos.
“Calculo que como en el mes de abril del presente año tendremos las elecciones. La votación se hará sin acompañamiento del CNE y de forma manual, tal y como lo han hecho en otras universidades”, acotó.
A juicio de Figueredo, el Gobierno nacional ha puesto trancas a estos
comicios porque sabe que alguna organización estudiantil afín a la
oposición se alzará con la victoria.
“En las universidades existe tanta democracia que pueden participar
hasta dos vertientes opositoras. No hay dudas de que el chavismo no
tiene representación fuerte en la universidad. Sin embargo, lo mejor es
ir unidos (oposición) a estas elecciones”, concluyó el representante de
UDO Somos Todos.
Luis Rojas, directivo del movimiento Irreverencia Estudiantil,
coincide con Figueredo en el hecho de que deben realizarse ambas
elecciones. Además, también cree que la oposición logrará vencer en
estos comicios estudiantiles.
“Sin embargo, no podemos ignorar que para poder hacer las elecciones
de cogobierno se necesita la aprobación del Consejo Universitario (CU) y
hasta ahora no han dado el visto bueno. Lo importante es que los
movimientos estudiantiles nos unamos para hacer presión y así se logren
hacer ambas elecciones”, manifestó.
Pese a que ya se iniciarán las reuniones para definir la conformación
de la comisión electoral, el dirigente Rojas prevé que comicios
estudiantiles se llevarán a cabo a finales de 2020.
“Aquí lo principal es trabajar por las de cogobierno porque las de gobierno la podemos hacer los estudiantes solos”, dijo.
Por su parte, el presidente de la Asociación de Estudiantes de la UDO
Anzoátegui (Asodeg), Alexis Quintana, considera que por ahora “sólo hay
que esperar” un pronunciamiento oficial de parte de las autoridades
universitarias y no hablar de fechas de elecciones. “Se rumora que serán
este año, pero no es seguro”. El vocero estudiantil, a diferencia de
Figueredo y Rojas, cree que no necesariamente el ganador será un
representante de algún movimiento afín a la oposición venezolana.
“Puede dar un golpe a la mesa algún movimiento o agrupación estudiantil apolítica que haga más trabajo reivindicativo, porque el estudiante no quiere política. Al fin y al cabo el estudiante apoya al que ve a su lado, al que lucha y lo apoya en sus necesidades día a día”, afirmó.
Gabriela Rojas/ Rosecny Zambrano (La Nación) / Alexander Arteaga (La Verdad)/ El Tiempo