Venezolanos varados entre Ecuador y Colombia inician retorno a casa

Un grupo de migrantes venezolanos que se
encontraba varado desde hace casi dos semanas en la frontera entre
Ecuador y Colombia fue evacuado esta madrugada del paso de Rumichaca con
destino a Quito, donde tiene previsto tomar este fin de semana un vuelo
humanitario de regreso a su país.

Los venezolanos, 88 en total, han sido trasladados dentro de un
acuerdo entre el municipio de Tulcán, la localidad ecuatoriana más
próxima al paso, y el Consulado de Venezuela en Ecuador, con el fin de
resolver una situación humanitaria por el cierre de fronteras
regionales.

El traslado, en tres autobuses, comenzó a medianoche tras el
cumplimiento de los protocolos de bioseguridad por un médico y de que un
contingente de funcionarios de la alcaldía realizara el proceso de
sanitización.

“La situación es bastante dura, estamos bastantes emocionados por
volver ya después de tantos meses y tantos años sin ver a nuestras
familias”, dijo a Efe Daviana Valles.

Valles, que llegó al paso caminando desde Quito junto a su familia,
agregó que estos días han sido muy duros para ellos, sin agua y sin
comida, tratando de sobrevivir en medio de esta pandemia y el frío.

La emergencia sanitaria por COVID-19 ha
agravado la situación de muchos migrantes venezolanos por todo el
continente, y muchos tanto en Ecuador como en países vecinos se
encaminaron hacia la frontera con Colombia para regresar, aunque se
dieron con las puertas cerradas por las medidas de excepción desde
mediados de marzo.

La semana pasada, la Policía colombiana
incluso dispersó una manifestación con gases lacrimógenos cuando decenas
de migrantes trataron de abrirse camino por la fuerza sobre el puente
fronterizo de Rumichaca.

Pero desde ayer, viernes, cuando fueron
informados de su traslado por el alcalde de Tulcán, Cristian Benavides, y
el cónsul venezolano Pedro Sassone, los rostros de felicidad volvieron a
los rostros de los migrantes.

Felicidad y llanto por la terminación de
un drama humano que afectaba a mujeres, niños y ancianos, y a algún que
otro discapacitado en silla de ruedas.

Mientras esperaban su turno para entrara
a revisión médica y subir a los autobuses, algunos migrantes
encendieron fogatas para paliar el intenso frío de la madrugada en esa
zona montañosa y calentarse.

“Agradecido con el apoyo que han
logrado, ha sido un gran apoyo hacia nosotros, a la cancillería de
Venezuela con la de Ecuador y al pueblo ecuatoriano por la muy buena
amistad que tenemos”, manifestó a Efe Juan Carlos Torres, un venezolano
que recorrió andando los cientos de kilómetros desde Guayaquil, la
ciudad de Ecuador más castigada por el COVID-19.

Pero Efe constató también estos últimos
días la presencia de migrantes que habían llegado incluso desde Perú y
Chile, tras dos meses de caminata.

El cónsul Sassone agradeció a las
autoridades locales “la gestión” de la solución al problema, que comenzó
el 24 de abril cuando el alcalde Benavides despachó una primera misiva
al Consulado alertando de la precaria situación de los migrantes.

También el prefecto del Carchi,
Guillermo Herrera,  hizo un llamamiento a las Cancillerías de los tres
países -Ecuador, Colombia y Venezuela- para habilitar un “corredor
humanitario” terrestre y de esa evitar un posible foco de contagio a lo
largo del trayecto.

Finalmente, Venezuela reinstauró esta semana su programa “Vuelta a la Patria” desde Ecuador, y uno de los vuelos fue reservado para los migrantes varados en Rumichaca.

Con información de 800Noticias