Vals entre escombros: celebran 15 años de afectada por terremoto como acto de resistencia

Apenas a unos metros, cruzando la calle desde el urbanismo Luisa Cáceres de Arismendi, donde los rescatistas aún buscan cuerpos entre las ruinas, la vida decidió abrirse paso. En ese mismo sector, donde la casa de Nicole quedó convertida en escombros el día del sismo, la joven celebró la noche de este sábado 8 sus 15 años.

A 45 días del doble terremoto del 24 de junio, que devastó gran parte del estado La Guaira, y dejó a Nicole y a su familia sin techo, se realizó la celebración en la C.E.I. 5 de Julio, ubicada dentro del urbanismo Hugo Chávez, un sector que todavía carga en su paisaje con las cicatrices de torres caídas e incineradas.

La escuela funciona como centro logístico militar. Los uniformados cedieron el espacio para la pequeña celebración: un agasajo íntimo que reunió a un puñado de familiares y a los rescatistas que, desde el primer día de la catástrofe, han apoyado a los familiares de personas que vivían en estas estructuras.

Las horas previas estuvieron marcadas por los apuros de una realidad golpeada. A las 7:00 p.m. Nicole entró al lugar luciendo una tiara y un vestido largo que se paseaba entre el rosado y el blanco satinado, con detalles brillantes y flores. Los primeros zapatos que le habían donado no le servían. Fue necesario que los voluntarios y colaboradores salieran corriendo a comprarle un calzado de su talla para que pudiera celebrar sus 15 primaveras.

Detrás de la escena hay una red de solidaridad invisible. Todo —desde el vestido hasta los detalles de la modesta celebración— fue posible gracias a las donaciones que se movilizaron luego de que Ada, una voluntaria, asumiera como una misión personal hacer realidad el sueño de la quinceañera. Al principio, el padre de Nicole se mostró renuente: la sombra de la tragedia pesa demasiado, sobre todo tras la pérdida de su hijo, hermano de la joven.

En la escuela no había servicio eléctrico. Debido a los trabajos de la zona, la energía no ha podido ser restablecida, al menos en ese perímetro. La iluminación del momento no la dio el Estado, sino los propios rescatistas, quienes improvisaron puntos de luz con lámparas recargables.

Celebrar los 15 años de Nicole en medio de un entorno devastado no fue un capricho. Fue un acto de resistencia. Entre aplausos silenciosos y abrazos apretados, la música sonó bajito para recordarle a todos que, incluso entre las ruinas, la vida siempre encuentra la forma de abrirse paso.

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TalCual