Unity cierra oficinas tras recibir “creíbles” amenazas de muerte
Durante esta semana se desató una gran polémica en la industria de desarrollo de videojuegos luego de que Unity, empresa propietaria del motor gráfico homónimo que muchos estudios Triple A e independientes utilizan para desarrollar videojuegos y más contenido multimedia, anunciara que para 2024 comenzaría a cobrar por las veces que se instala un videojuego creado en dicho motor.
Luego del revuelo en las redes y que muchos estudios independientes expresaran su descontento de dicha medida, Unity aclaró ciertos detalles sobre el tema, expresando que han reconsiderado ciertos detalles y ahora solo la instalación inicial de un juego genera una tarifa, que las demos no estarán involucradas en las tarifas, pero sí los accesos anticipados y que dicha tarifa no estaría aplicada a los juegos disponibles en Game Pass u otros servicios de suscripción.
Ahora, a través de un reciente reporte de Bloomberg, Unity ha cerrado dos de sus oficinas por el resto de la semana y canceló una reunión pública planificada para hoy tras recibir una amenaza de muerte creíble hecha a raíz de un controvertido cambio de plan de precios anunciado a principios de esta semana.
Algunas oficinas de Unity podrían estar en riesgo
Un portavoz de Unity dice que la compañía “fue informada de una amenaza potencial a algunas de nuestras oficinas” y ha “tomado medidas inmediatas y proactivas para garantizar la seguridad de nuestros empleados”. Debido a la amenaza, se cerraron oficinas en San Francisco y Austin, Texas.
“Hola a todos, solo un recordatorio para que piensen antes de dirigirse a los empleados de la empresa”, dijo el diseñador senior de productos XR de Unity, Javier Busto, en una publicación en Twitter. “Esta mañana nos enteramos de que las autoridades notificaron a varias oficinas sobre amenazas creíbles”.
Eli Davis, ingeniero de software senior de Unity, agregó: “Trabajando en Exxon, al menos me gustaría “obtener” amenazas en nuestra oficina. ¿Pero trabajar en Unity? ¡¿Qué?! Amenazar a los desarrolladores en AUSTIN es la cosa más estúpida”.
Con información de UN