Un país en la calle
Venezuela se ha movilizado. En todos los rincones del país, hemos visto como miles de ciudadanos han salido a exigir el regreso de María Corina Machado a Venezuela.
No ha sido una expresión aislada, sino una emoción que se ha multiplicado y extendido por cada uno de los estados, municipios y parroquias que conforman la República de Venezuela.
No es nada menor esa sensación popular y ciudadana en apoyo a una mujer que sí nos representa a todos.
En Miraflores podrán decir y hacer lo que ellos le parezca, pero lo que no podrán nunca ocultar –ni mucho menos minimizar– es ese sentimiento nacional que existe y se extiende alrededor de la figura de María Corina Machado.
Las imágenes de venezolanos a pie, en moto, en carro, hasta en caballo, que han salido a las calles a pedir el retorno de su líder, es una clara demostración de los niveles de apoyo y emocionalidad que existen en el país y que describen la realidad social y política venezolana.
El apoyo a María Corina es total y abismal, las encuestas nos hablan de más del 90% de respaldo para ella, sin embargo, cuando uno está en el terreno, cuando uno visita los pueblos, los caseríos, los sectores populares, urbanizaciones de clase media, prácticamente siente una unificación en la totalidad nacional en respaldo a nuestra Premio Nobel venezolana.
Esas concentraciones en Aragua, en Carabobo, en Bolívar, esas manifestaciones que se han acaecido en el estado Zulia, Barinas, Anzoátegui, Sucre, y prácticamente todo el país, es la exteriorización y la concreción de un respaldo general que no lo detiene nadie.
Debemos estar claros, el apoyo que recibe María Corina Machado no puede ser detenido, no puede ser escondido, ni mucho menos negado por nadie.
Porque cada día que pasa, los hombres y mujeres de este país están completamente decididos a ir hasta el final con María.
Mientras algunos sectores pretenden sostenerse en el poder –y usan para ello escenarios de falsos diálogos–, mientras otros pretenden pescar en río revuelto y convertirse en especies de paquetes chilenos políticos, la inmensa mayoría que sí están convencidos que la transición se debe dar en los términos correctos, y con los objetivos correctos, siguen trabajando en aras de crear las condiciones necesarias para que se dé el cambio definitivo que Venezuela reclama.
Las posiciones genuflexas, los criterios acomodaticios, el apaciguamiento dócil del clima social del país, es la misma receta que han aplicado los que ejercen el poder desde siempre. Por ende, no podemos volver a caer en la trampa de darle al chavismo tiempo, oxígeno y espacio para que sigan destruyendo a nuestro país.
Es momento de una posición clara y contundente.
Es momento de una posición que se refleje en tres aspectos esenciales: Regreso de María Corina, fecha de elecciones presidenciales, instauración de un verdadero gobierno de transición y salvación nacional.
Aquí se deben acabar, de una vez por todas, esa dubitativa expresión de inercia o de pasividad política, que ha sido la base para que el chavismo agonizante siga en el poder.
Es momento de seguir el ejemplo de María Corina e ir de frente, de ir con contundencia, de ir hasta el final, para lograr la libertad total y definitiva que Venezuela aspira, y que los venezolanos soñamos.
El tiempo para dudar se acabó.
El tiempo para negociar –de algunos– también se acaba.
El tiempo para entenderse con los que han destruido esta nación quedó en el pasado.
Es hora del futuro, es hora de la Libertad, es hora de los venezolanos.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
Por Omar González Moreno