Un Nuevo Año a punto de Comenzar con Grandes Retos para Todos

Es verdad que cada comienzo de año viene cargado de sueños y proyectos, unido a propósitos y deseos de cambios que se generan debido a los estados de ánimo, situación que se vive con las experiencias compartidas y logros alcanzados. Pero cuando el panorama que se ve en el mundo y particularmente en el país es contrario a lo que desearíamos estar viviendo, cuando escasean los artículos de primera necesidad y los pocos recursos con lo que se cuenta para conseguirlos, es posible que sean muchas las personas que ante este lamentable situación se sientan con desanimo, por considerar tal vez que muchos de los problemas que estamos enfrentando como nación no tengan soluciones aparentes y que por lo general han perdurado en el tiempo y esto puede conducir a que se pierda muy rápido el interés en continuar.

Son profundos retos
para todos  los ciudadanos que hemos
nacido, crecido y trabajado por esta querida Patria, porque la invitación es a
que nos dispongamos con optimismo y fe en Dios quien todo lo puede, para que en
un espíritu de comunión asumamos el compromiso de luchar por una Venezuela para
todos, en igualdad de condiciones, haciendo cada uno en su ambiente de trabajo un
espacio que de signos de esperanza y testimonio de coherencia aportando con
sabiduría y discernimiento respuestas ante los cambios que el próximo año que
se avecina ya los ha vislumbrado en cuanto a la pandemia, el alto costo de la
vida, el problema de los servicios públicos, entre otros. Otro de los retos
esta en dar seguimiento a los planes y proyectos que se desean y así no se
pierda el interés, sino que se logre alcanzar la realización de cada deseo bueno
en la vida. Otro reto seria evitar dejar inconcluso estos deseos  y propósitos de comienzo de año, con lo cual
se estaría evitando caer en frustraciones, desánimos, que terminan en actos de
indiferencia.

Acudamos como una
sola familia ante la presencia del niño Jesús, quien trajo consigo el
cumplimiento de la promesa de Dios convertida en esperanza para todos los
pueblos que anhelaban se cumplieran las profecías del nacimiento del Mesías, el
Señor, el Liberador del pueblo de Dios, que hoy es la Iglesia Católica. Estas Navidades
que compartimos a pesar de tener un tinte adicional por la pandemia que nos ha
venido afectando duramente, con el confinamiento, el distanciamiento social al
que hemos sido sometidos y la dura situación que se vive en el país, puede
conducir a muchos a un desaliento por las cosas que ya no se pueden
conseguir.  Sin embargo no debemos
olvidar que Venezuela ha sido una gran nación de personas solidarias,
esforzadas y mayoritariamente católica, lo que nos compromete aún más a dar
muestras de esperanza de un pueblo que no se rinde, que se identifica por la
lucha y la constancia.

Les
exhorto a no concebir la esperanza como un simple deseo de las personas en
lograr sus sueños, aspiraciones y proyectos, porque quizá esto sea lo que normalmente
aparece en el ambiente, donde cada uno se hace individualmente sus propios
planes en pretender alcanzar como si fuera un mero interés personal, cuando la
invitación es a considerar a los demás dentro de un ritmo donde se puede ver al
otro como parte de uno mismo. Cuando buscamos unir los esfuerzos con esperanza
en el llamado por el deber del cristiano, es cuando muy posiblemente algunos
pudieran caer en no tomar con seriedad muchos de los compromisos que asumimos
con ilusión al comienzo de cada año.

El
consejo seria, que para lograr llevar a cabo las tareas que nos asignamos
libremente al principio del Nuevo Año en base a las distintas ocupaciones,
responsabilidades, compromisos, que bien pueden ser desde el punto de vista
laboral, profesional, familiar y religioso. Son asuntos muy serios porque tienen
que ver con el bienestar en todos los ámbitos del quehacer humano. Lo que
favorece el rendimiento y éxitos, que a su vez traerán aciertos y desaciertos,
debido a que se está buscando un beneficio que aporte de lo personal y se abre al
bien común. Por consiguiente vale la pena hacer el esfuerzo.

Todo
proyecto aunque sea corto o de larga duración, debería estar fijado en la
búsqueda del bien para todos, en una toma de conciencia por descubrir las necesidades
de los otros, y esto requiere de un camino que se debe andar junto a los demás
comenzando por los más cercanos, en la familia, amigos, colegas, como la
experiencia de los discípulos camino de Emaús, a quién luego se les une el
mismo Jesús ya resucitado. Quien les anima a compartir la alegría del evangelio
de quien ha podido vencer la fuerza del pecado y la muerte (Lc 24, 1-32). Tenemos
que dejarnos ayudar de Dios y de los demás, nadie vino a este mundo por cuenta
propia, solo Dios es quien escoge una familia para darnos a conocer su plan de
salvífico y que todos lo conozcan para que podamos ir hasta Él y conseguir la
salvación de la humanidad.

Por eso es que cada
inicio del Nuevo Año, la esperanza del cristiano (a) debe estar enmarcada en
dejarnos ayudar de Dios y de los hermanos, siendo cada vez más conscientes que hemos
venido a esta mundo a cumplir una misión como lo hizo el mismo Jesús. Y esa
misión no se debe dejar de lado cuando este mundo esta tan urgido de cambios:
sociales, culturales, económicos, políticos, religiosos, familiares, entre
otros. Cambios que no se pueden dar al azar, hoy un signo visible y urgente en
la humanidad es el llamado de Dios en que todos seamos uno (Jn 17,11-26). El
otro signo es el espíritu de comunión que vivieron las primeras comunidades de
creyentes, el cual surtió rápidamente un efecto contundente, puesto que la
mirada y acciones no se quedaron entre los más cercanos, sino que se extendió a
todos, por igualdad de condiciones y de ahí que nadie pasaba necesidades (Hecho
2, 42-47). El sentido de corresponsabilidad que supera la individualidad y el
egoísmo tiene que estar supeditado para que surja una dimensión más humana y
fraterna en nuestra Venezuela y el mundo. Deseo de todo corazón que este año
2021 nos traiga paz, unidad y reconciliación para Venezuela y el mundo Feliz
Año Nuevo para todos.

Pbro. Yofran Chirinos