Tiempo Falconiano|Y parió la abuela

En Venezuela, en Estados Unidos, y en todo el mundo, la situación de la humanidad ha estado gravemente “complicada” y ha venido empeorando.

El mundo sufre la embestida hoy creciente de la pandemia Covid-19, respecto de la cual uno de los recursos de los cuales se dispone, en pleno siglo XXI, es la “buena suerte”, junto con el cumplimiento de las normas elementales de preservación sanitaria, mientras la ciencia genera y aplica la vacuna y todo lo que constituya la cura a tan mortal enfermedad. Las cantidades de personas infectadas y fallecidas son muy elevadas, pero al mismo tiempo pequeñas en términos relativos en comparación con el tamaño de la población mundial, sin que esto pretenda servir de consuelo. En todo caso luce increíble que se pueda vivir día tras día esta realidad, máxime conociendo el tiempo que aún va a acompañarnos. Esto era algo inimaginable apenas un año atrás, y hoy evoluciona en Venezuela en forma prácticamente indetenible ante las graves limitaciones de nuestro sistema de salud.

Nuestras agotadas condiciones de vida empeoran
continuamente de la mano no solamente de la pandemia, sino también de la hiperinflación,
las carencias generalizadas y la incapacidad del gobierno. Creo que se debe
agregar la carencia de liderazgo y conducción, tanto dentro del gobierno, como
de la oposición, dado que frente al dantesco cuadro dentro del cual “vivimos”, resulta
increíble, y por supuesto inaceptable, que no se registre la apreciación de la
penuria de la población, y mucho menos la acción humanitaria correctiva. Así
como se reconocen la existencia de la pandemia y el desastre del país, así
mismo es penosamente evidente la indolencia irresponsable. Sin embargo, se debe
reconocer y agradecer la ayuda valiosa y solidaria que prestan las diversas
organizaciones de las iglesias y ONG´s de comportamiento muy ciudadano.     

 Las
expectativas electorales en Estados Unidos eran tales que con mayor o  menor porcentaje, era probable la  victoria de cualquiera de los dos candidatos,
Trump y Biden. Seguramente, una buena parte de los votos favorables a Biden,
fue motivada por la decisión de rechazar a Trump, algo parecido a lo que
ocurrió en Venezuela con el voto por Chávez en 1998. Se aprecia que eso influye
también en la celebración popular, sorprendente para mi, que se está
registrando en varias ciudades del país norteño. Pero no deja de extrañarme la
posición del Presidente de Mexico en el sentido de esperar la conclusión del
proceso legal para poder felicitar a Biden. Se aceptaba la posibilidad de que
se registraran dificultades postelectorales en el caso de que Trump resultara
derrotado, como efecto, hasta ahora, lo fue. Se han intercambiado acusaciones
graves respecto de irregularidades, especialmente por parte de Trump, y se aguantan
con diverso grado de credibilidad las amenazas constantes del presidente, en el
sentido de defender el triunfo que el se acredita, en contrario a lo que
indican las mediciones formales, hasta el punto de poder alterar el orden
institucional del país, algo sin precedente en esa gran nación, de las más
importantes del mundo. Esto incluso ha dado lugar a una reacción contraria a Trump
en los diversos sectores del país, incluyendo los medios de comunicación
estadounidenses. No se cree que se realizará un proceso de traspaso
administrativo cooperativo. Se debe esperar que esta compleja, y ciertamente
inesperada, situación en este país, dada su magnitud y trascendencia, sea
debidamente investigada y sancionada según el caso, y obviamente que no se
generen hechos que afecten significativamente la existencia normal de la
población. Se debe admitir, aunque parezca improbable, que si el resultado de
la investigación lo exige, se paralice el curso del proceso hasta su
terminación correcta. Exagerando se puede agregar que, en la medida posible, es
preferible repetir el proceso antes que declarar ganador a quien no lo es. Esto
es incluso el máximo interés de Estados Unidos. Pero también es verdad que debe
penalizarse el intento de alterar la voluntad electoral del pueblo sin causa
que lo justifique. Se cree necesario que el partido Republicano fije su
posición institucional, con respecto a una materia con repercusiones
internacionales tan importantes por el simple hecho de que se involucra Estados
Unidos, más allá de la que tiene el Presidente Trump. Esto debe agregarse al
ambiente tan caldeado en materia de protestas diversas que se ha vivido, y así
se conforma un marco institucional muy deteriorado con efectos potenciales
sobre los países relacionados con Estados Unidos, lo que significa la comunidad
internacional. Dentro de este panorama, no se espera una diferencia
significativa en la política que aplicará Biden con respecto a la muy grave
situación de Venezuela, en relación a la que ha sido la de Trump, dado que la
posición de los dos partidos políticos estadounidenses en materia de política
internacional, específicamente con respecto a Cuba, Rusia e Irán, es
suficientemente similar. En definitiva, y sin pretender adelantarme,hoy la
comunidad internacional le augura la ayuda de Dios y la mayor colaboración a
Biden, quien tiene que cumplir una tarea sumamente complicada, empezando por combatir
la pandemia y construir los puentes esenciales que reclama un país tan
extremadamente dividido, y que debe seguir siendo un pilar fundamental de toda
la humanidad.  

Finalmente se debe referir el asunto de la Consulta Nacional, el cual luce ser producto de la situación de “incapacidad” de la oposición para cumplir la tarea que le corresponde. Se aclara, aunque sea innecesario, que se hace referencia a los partidos políticos y organizaciones que reconocen a Juan Guaido como Presidente de la Asamblea Nacional, y por ende como Presidente Interino del país, y que además plantean la elección presidencial como vía de solución institucional y pacífica de la situación trágica de Venezuela. La falta de oposición ha desencantado a muchísimos venezolanos, y ello se ha traducido en su desencanto, hasta el punto de que el sector de venezolanos más numeroso es el que conforman quienes son opositores al gobierno y no se identifican con la oposición. Esta inactividad parece haber dado lugar, sabiamente, a recurrir a  la Sociedad Civil para reactivar la gestión opositora . Sin embargo, reincidiendo en las equivocaciones, ahora se plantea debatir más  acerca del contenido de las preguntas a ser consultadas, respecto de lo cual no se cree que puedan existir diferencias, y también acerca de la conducción de la consulta, respecto de lo cual tampoco deben existir diferencias por cuanto se trata de una actividad ciudadana en la cual la Sociedad Civil debe jugar su papel esencial, completado por el trabajo que deben realizar los partidos políticos, lo cual no debe colidir con la formalidad de que la Asamblea Nacional le de el carácter que se requiere en el ámbito internacional. El éxito de la Consulta Nacional debe traducirse en la reorganización estructural de la oposición, y darle a ésta la fuerza requerida para convertirse en el factor interno determinante de nuestra capacidad para liderar la recuperación del país, el cual sea respaldado por la comunidad internacional obligada a velar por el respeto de los derechos humanos tan violados en Venezuela. Es necesario que la organización opositora reconozca perfectamente donde radica la sede del poder en el ámbito gubernamental, en Miraflores o en Cuba. En conclusión, no  debe haber más debate dentro del ámbito de la oposición, no debe haber más negociación, con la excepción de la no esperable decisión gubernamental de aceptar la elección presidencial.

Douglas Játem Villa