Tiempo Falconiano
Otra vez desde cero
Es obvio que la
actuación de Juan Guaido como Presidente de la Asamblea Nacional, y sobre todo
como líder del movimiento opositor al gobierno ilegítimo e inmoral de Nicolás
Maduro, es el asunto más importante con respecto a la situación grave que se ha
denunciado en materia de utilización de contribuciones financieras,
especialmente extranjeras, destinadas a posibilitar la realización de algunas
funciones por parte de la Asamblea Nacional de Venezuela, y otras inmoralidades
y corruptelas, en todo lo cual se ha
denunciado la participación de algunos diputados de la Asamblea Nacional y de un
grupo de personas, al cual se puede denominar administración Guaido. De entrada
se indica que este no es el golpe de mayor tamaño que se le ha asestado a
Venezuela en su historia. Durante los años que han estado corriendo se ha
robado una cantidad inconmensurable de dinero de Venezuela, de forma que la que
puede estar involucrada en este último caso parece una “concha de ajo”. Sin
embargo, con base en la información disponible, la cual es obviamente
incompleta y no fundamenta una condena anticipada, se considera que el impacto
político y moral de este suceso, puede ser muy negativamente significativo y
trascendente, particularmente con
relación al liderazgo, credibilidad y respaldo popular de Guaido y de la
directiva del movimiento opositor venezolano, y en esas condiciones, a la
fortaleza de nuestra oposición al gobierno que está destruyendo a Venezuela.
Este no es un
momento cualquiera sino uno en el cual está en juego la vigencia de la
oposición. Se sabe que el gobierno tratará de capitalizar en su provecho este
descalabro de la oposición. Lo mismo hará el sector “opositor” que negocia en
la “mesita”, del cual se tiene que lamentar que no cree necesario cambiar el
gobierno. Es posible que alguien piense que se intentará lo mismo dentro de la
oposición como consecuencia de aspiraciones ocultas. En consecuencia, es
necesario responder con rapidez y con fuerza, pero evitando la prisa
irresponsable. Se puede ver lo complejo del caso. No hay información completa y
eso impide un posicionamiento definido. Pero se exige castigo a los culpables
que es cierto que existen. Se requiere rapidez, pero también una justicia
basada en la verdad. Combinar esto significa actuar rápidamente con pies de
plomo.
Dejando a un lado
la información de la cual todavía no se dispone, se imputan dos equivocaciones
muy graves. En primer lugar, por qué ocurrió, es decir por qué no se supo de
las actuaciones de los diputados referidos, y por qué se confirió “atribución
administrativa” a personas presuntamente inmorales. Puede ser que en el caso de
la administración Guaido ocurrió lo que lamentablemente ha sido “común” en
Venezuela, en el sentido de que los
intereses personales y/o la militancia partidista privaron sobre los
requisitos correspondientes a una administración pública honesta. Aunque muchos
ya “tiraron la toalla” ante la evidencia real y de muchos años de un amor desmedido por el dinero, ante la
evidencia de que algunos de los opositores de hoy, diputados y funcionarios, no tienen entidad para cuestionar los
corruptos estratosféricos del régimen, debe existir la esperanza de que
personas honestas llegaran a ser los administradores públicos de nuestro país.
En segundo lugar, cómo se manejó el asunto luego que fue conocido, es decir por
que no se sancionó a los responsables.
La oposición tiene
que responder. Se asoma una primera respuesta, la cual consiste, por un lado, en
realizar todo lo requerido para investigar todo lo ocurrido con responsabilidad
y eficiencia y castigar a todos los responsables, sin caer en la frase gastada
de que se investigará hasta las ultimas consecuencias, porque cada vez que se
ha dicho no se ha investigado. Por otro lado, diseñar un cuadro completo de
todos los cambios necesarios para lograr reestructurar un sistema opositor
realmente capaz de conducir exitosamente el proceso de recuperación del país, y
poner en ejecución este diseño a partir de la elección de la nueva directiva de
la Asamblea Nacional. La estructura de esta nueva directiva, integrada por diputados
seleccionados en la forma más cercana posible a la unanimidad por la sociedad
civil, lease Frente Amplio, Conferencia Episcopal, universidades y academias,
empresarios, trabajadores, creadores de arte y otros, y el sector político
opositor que conserve respetabilidad, puede ser el resultado del trabajo de una
“asamblea de ciudadanos” lo más representativa que sea posible. Debe tenerse presente
la importancia del respaldo internacional que ha tenido la directiva opositora
encabezada por Guaido, pero reconociendo que este apoyo era para el Presidente
de la Asamblea Nacional, y no para la persona de Juan Guaido, de lo cual se
puede deducir la conveniencia de que quien resulte elegido como nuevo Presidente
de la Asamblea Nacional continúe siendo el líder de la oposición. También debe
tenerse muy presente el plan de caotización y desestabilización contra la
democracia y los derechos humanos, que trata de realizar en América Latina, con
actividades destructivas, un grupo de gente antidemocrática que se puede
denominar castrochavecista.
Una segunda
respuesta puede ser cambiar la directiva de la oposición entre el día presente
y el día de la elección de la próxima directiva de la Asamblea Nacional, determinado
esto por la naturaleza del clima político que llegue a imperar en el seno de la
oposición debido a la pérdida de credibilidad que indudablemente se ha
registrado dentro del seno del pueblo venezolano, y que exija cambiar la
directiva de la oposición. A partir de este último día se aplicaría lo expuesto
con relación a la primera respuesta. Se reconoce que la cercanía del 5 de enero
de 2020 hace lucir muy difícil realizar el cambio indicado.
Por encima de todo
esto, debe reconocerse la validez del hecho de que lo importante pesa más que
lo urgente. Esto lleva a pensar que se realice lo siguiente: a)Enjuiciar y
castigar “debidamente” en forma
ejemplar a todos los culpables. b)Legitimar, democratizar y unificar el poder
en el sentido de que la sociedad civil legítima participe conjuntamente con el sector político respetable, en la conducción verdaderamente unitaria del proceso de
oposición que conducirá a la recuperación del país, incluyendo el hecho de que
durante este tiempo los partidos políticos renuncian “totalmente” a procurar sus intereses organizativos, por muy legítimos que puedan ser. c)Conferir
prioridad absoluta y realizar todas las acciones que tengan impacto directo y
significativo sobre el cambio del gobierno, por encima incluso de los recursos
diversos que le puedan restar otras acometidas, tales como un plan de gobierno.
d) Lo más difícil y de más lento alcance, lograr que el pueblo de Venezuela
recupere la fe y la esperanza en su fortaleza democrática, y en la credibilidad
de su liderazgo.
Demás está decir que la tarea es de vida o muerte, y que el golpe parece que no se puede superar con la prontitud requerida. Nuestro boxeador está en la lona, “grogui”, pero no está “noqueado. Tiene la calidad suficiente para levantarse y finalizar ganando el combate. Puede aceptarse que si la elección de la próxima directiva de la Asamblea Nacional se realiza en forma legítima, democrática e institucional, se habrá completado en forma muy exitosa, un primer y muy rápido paso en el camino de la recuperación del país, un paso que contribuye mucho al logro más difícil, la fe y la esperanza de la sociedad venezolana en su fortaleza democrática, y en la credibilidad de su liderazgo.
Douglas Játem Villa