EDITORIAL: Tic…Tac

El tiempo transcurre inexorablemente y marca un proceso que para bien o para mal determinará el control y rumbo en las diversas regiones de Venezuela.

No es un secreto para nadie lo atomizada, fragmentada, pero sobretodo sin una estrategia nacional en la que crea la gente está la oposición para actuar en los escenarios por venir. Faltando prácticamente nada para noviembre no hay definición de Guaidó y el G4. No se sabe si van a participar o no en las regionales, el discurso no es claro ni determinante, no aglutina una ruta tangible o al menos creíble para capitalizar el descontento generalizado ante la necesidad de hacer algo para impulsar escenarios distintos a los fracasos del mantra enarbolado hace un par de años.

El tiempo sigue pasando y se sigue hablando de las condiciones anheladas, algunas se han conquistado a través de un CNE con representantes que no obedecen en su totalidad a la dictadura, tarjetas con fines políticos fueron incorporadas para el venidero proceso, el acompañamiento y veeduría internacional de entes y países serios estarían dispuestos a acompañar el proceso en puertas.

Es evidente que lo ideal serían garantías mucho más amplias, habilitación de absolutamente todos los partidos, liberación total de presos políticos, disolución de la Asamblea Nacional y llamamiento a elecciones presidenciales ya…ahora bien, ¿es esto alcanzable en la negociación inmediata? No lo sé, lo cierto es que el tiempo que marca la constitución para la renovación de Gobernadores, Alcaldes y demás autoridades regionales venció y están convocadas.

Hay dos escenarios: quedarse de brazos cruzados o pelear cívicamente donde somos mayoría. El peor escenario es la inacción.

Particularmente, considero no hay seriedad con la gente, no se habla con claridad si se va a participar o no en la elección. La transparencia siempre debe ser la piedra angular para la organización y planificación de cualquier estrategia.

Muchos en la oposición hablan de que no hay tiempo de primarias, lo ideal, según ellos, es consenso si acaso y que sean ungidos desde el G4 para competir con el gobierno.

Ahora, uno se pregunta: ¿de quién es la culpa de que no se promuevan mecanismos para legitimar liderazgos y candidatos, no solo dentro de partidos sino desde el seno de la sociedad civil? Atino a pensar que los culpables están dentro de los mismos partidos, pues no conciben la unidad sino es con ellos.

En paralelo a todo esto, desde el Psuv con todos los abusos, amenazas, caprichos de la dirección nacional y traspiés en el proceso de postulaciones digan lo que digan renovaron y refrendarán a sus gallos internamente el 8 de agosto.

El oficialismo es pésimo gobernando, pero políticamente es estratega, se refresca y renueva, no en vano quedaron por fuera más de la mitad de los alcaldes actuales de Falcón.

En la oposición más que tiempo no hay voluntad política para ello y como siempre, privan intereses individuales, esa es la verdad y hay que decirla duélale a quien le duela.

Nadie se sorprenda si faltando días para las inscripciones ante el CNE, y a pesar de haber dicho que no participarían, salen con el cuento que son los designados para representar a la oposición porque no hay tiempo y toca irse con ellos.

El pueblo falconiano está cansado del chantaje electorero con rapiñas, llenos de deudas, esperando la menor oportunidad para, sobre la miseria de la gente, querer cobrar a través de un cargo.

Es necesario impulsar espacios sin trabas para que la gente se exprese si es que van a ir a las elecciones en noviembre. ¡Oigamos lo que tiene que decir la gente!

Es importante definir un mecanismo primario que permita unificar, no solo una candidatura sino un plan conjunto integral de desarrollo para el estado Falcón.

Se acaba el tiempo…

Atilio Yánez Plaza