Tensión en Caracas
La reciente presencia de aeronaves militares de EEUU sobre Caracas volvió a sacudir el ambiente político venezolano.
Mientras buena parte de la ciudadanía observaba los acontecimientos con expectativa, dentro de las estructuras del poder el episodio generó nerviosismo y múltiples reacciones.
Quienes hoy controlan como encargados espacios de poder saben que el escenario cambió y que las presiones internacionales aumentan cada día.
Muchos de los principales dirigentes del oficialismo entienden que las investigaciones abiertas en distintos países siguen avanzando y que el escrutinio internacional sobre Venezuela está lejos de desaparecer.
En los círculos políticos y militares se percibe incomodidad, desconfianza y una creciente disputa interna.
Algunos actores que durante años parecían intocables ahora lucen debilitados, mientras otros intentan reacomodarse frente a una nueva realidad política.
También existe inquietud entre sectores empresariales vinculados al poder, conscientes de que numerosas operaciones financieras y comerciales desarrolladas durante las últimas décadas siguen bajo observación.
Dentro del oficialismo, además, se profundizan las fracturas. Hay dirigentes que buscan marcar distancia, otros intentan demostrar lealtad absoluta y algunos simplemente procuran sobrevivir políticamente en medio de un escenario cada vez más complejo.
La tensión también alcanza a sectores conocidos como “alacranes”, cuyos principales voceros quedaron asociados a maniobras políticas que generaron amplio rechazo en la opinión pública venezolana.
Cada movimiento internacional relacionado con Venezuela produce reacciones inmediatas en Caracas.
Las menciones al Comando Sur, al Departamento de Estado o a nuevas investigaciones generan preocupación dentro de quienes saben que podrían enfrentar responsabilidades políticas, judiciales o patrimoniales. Lo cierto es que el país atraviesa un momento decisivo.
Después de años de excesos, corrupción, persecución y crisis institucional, muchos venezolanos consideran que tarde o temprano deberá abrirse un proceso de rendición de cuentas.
Porque más allá de la propaganda y del control político, sigue pendiente una gran exigencia nacional: verdad, justicia y reconstrucción democrática.
Sin más que agregar, nos leemos la próxima semana.
Omar González Moreno