Tener un sueño
El
tener un sueño, eso nos da la esperanza de que lo mejor en nuestra vida aún
está por venir. Los sueños son los que nos motivan
a levantarnos cada mañana y salir día a día, con una cara sonriente y con
dirección, con un gran deseo de acércanos más al objetivo que nos hemos
propuesto.
Qué
bueno no ser conformista con una vida medianamente mediocre que ni nos llena,
ni nos satisface. Cualquier cosa le puede pasar a una persona si tiene la
valentía de perseguir sus sueños.
Cuando
no tenemos un sueño, es algo así como un barco sin timón, que queda a la deriva
al vaivén de las olas. Ciertamente, que no podemos tener el control absoluto de
lo que nos puede pasar mañana, pero sí podemos darle una dirección a nuestra vida, partiendo de las circunstancias que nos
rodean.
Fijarnos
un sueño, es mirar más allá del día de hoy, se trata de responder a la
pregunta: ¿qué quiero de la vida? Y salir a luchar por lo que uno quieres, tranzándonos un plan de acción para
alcanzar ese sueño al cual nos hemos aferrado.
Todos
hemos soñado con algo que queremos hacer en nuestra vida y cuántos de esos
sueños hemos intentado vivir. Pero, si soñamos con cosas que deseamos vivir, ¿por qué no vivirlas? El miedo es,
quizás, el factor principal de no atrevernos a hacer cosas innovadoras. Porque
nos han bombardeados a que no debemos equivocarnos, que las cosas hay que
hacerlas correctas, de lo contrario, somos unos fracasados y eso nos ha
convertido en personas indecisas, temerosas de hacer algo mal y nos paralizamos
como peñascos inamovibles ante cualquier eventualidad.
Más
allá del miedo, cuando fantaseamos vemos nuestro sueño alejado, difícil de
alcanzar. Pero, si superamos la barrera
del miedo y decidimos con firmeza emprender el camino fascinante de
buscarle sentido a nuestra fantasía. Pues la falta de definición, puede acabar
con el deseo de hacer realidad nuestro sueño.
De
manera que, tan importante es enfrentarnos a nuestros miedos, cómo trazarnos un
plan de acción que nos permite paso a paso, pero sin pausa, que nos acerquemos
cada vez más a la realidad de nuestros
sueños.
En
mi muy humilde reflexión final, pienso qué seríamos sin un sueño. Todos tenemos
un sueño, que cada quien tiene su propio sueño, eso es indiscutible, así como
también es indiscutible, que nuestro sueño nos ayuda a que nuestra vida tenga
un norte y que visualicemos un mejor
horizonte. Sin un sueño, no tendríamos ilusiones por las que vivir, todo
nos daría igual. Nuestra vida sería opaca porque no tendríamos nada por lo que
luchar… sin sueño no tendríamos ganas de levantarnos en cada amanecer y empezar un nuevo día, porque nos
preguntaríamos: ¿Y para qué? ¿Y por qué?
Para
finalizar, la posibilidad de realizar un sueño, es lo que hace que la vida sea interesante.
Gracias
por haber leído el artículo, si le gustó, ayúdame a compartirlo con sus
familiares y amigos.
¡Un
abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el
próximo miércoles, Dios mediante!
Por
Fredis Villanueva