Susana Raffalli desmintió a Delcy Rodríguez y denunció el uso político de los Clap en Venezuela
La investigadora y nutricionista Susana Raffalli cuestionó las declaraciones de Delcy Rodríguez ante la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en las que afirmó que los alimentos jamás deberían convertirse en instrumentos de presión política, y denunció que los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) han funcionado como una herramienta de control en Venezuela.
A través de varios mensajes publicados en su cuenta de X, Raffalli sostuvo que la distribución de alimentos mediante los CLAP estuvo vinculada a criterios políticos, en lugar de responder exclusivamente a las necesidades nutricionales de la población.
La especialista señaló que existen antecedentes que, a su juicio, evidencian el uso de estos programas con fines electorales. Como ejemplo, describió cómo se organizaba la distribución de alimentos en distintas comunidades.
«En espacios físicos y mapas de planificación local de la entrega de los CLAP, los vecinos a contarse para recibir la asignación eran llamados “electores”», escribió Raffalli.
En espacios físicos y mapas de planificación local de la entrega de los CLAP, los vecinos a contarse para recibir la asignación eran llamados “electores”; .los puntos rojos junto a centros de votación se usaron para su distribución y su cobertura variaba en tiempos de elecciones
— susana raffalli a (@susanaraffalli) October 12, 2026
También aseguró que los puntos rojos instalados junto a centros de votación fueron utilizados para distribuir alimentos y que la cobertura del programa variaba durante los períodos electorales.
Raffalli cuestionó además la falta de datos oficiales sobre la situación alimentaria de Venezuela en los informes internacionales. Según indicó, el país lleva más de una década sin enviar información a los reportes de la FAO sobre indicadores fundamentales de inseguridad alimentaria y malnutrición.
«Se leyeron avances, pero el renglón de Venezuela en los reportes de la situación alimentaria del mundo sigue vacío para inseguridad alimentaria, desnutrición aguda, lactancia materna, acceso a dietas saludables», advirtió.
La investigadora también puso en duda la plausibilidad de algunas de las cifras presentadas por la delegación venezolana durante el foro internacional y alertó sobre las consecuencias de utilizar datos que, según su evaluación, carecen de suficiente rigor.
En uno de sus mensajes, Raffalli contrastó la cifra de subalimentación del 3 % atribuida a Venezuela durante la presentación con los requerimientos de asistencia humanitaria de la propia Organización de las Naciones Unidas (ONU).
«Si la subalimentación reportada para Venezuela hoy en FAO es 3 %, la población subalimentada no llegaría al millón, pero la propia ONU en el país está haciendo requerimientos financieros muy altos para atender a 2,2 millones de personas desde su clúster de seguridad alimentaria», señaló.
Raffalli advirtió que las inconsistencias entre las cifras presentadas públicamente y las necesidades de asistencia humanitaria pueden comprometer la credibilidad de las agencias internacionales que trabajan para atender la crisis alimentaria venezolana.
La patilla