Socavón sigue consumiendo vialidad y amenaza a decenas de familias

Al transitar por la avenida Venezuela, en Puerto Ordaz, justo al frente del Campo A3 de Ferrominera, obligatoriamente hay que desviarse para usar parte de la arteria vial como doble vía.

Un tramo del sentido que sube hacia el Iutirla está prácticamente intransitable ante el peligro que significa circular por ese canal, donde se ha desplomado la vialidad, trayendo consigo postes y vallas.

No se trata de una cárcava natural como otras que hay en Ciudad Guayana. Esta se formó en julio de 2021 debido a la rotura de una tubería de 16 pulgadas. A pesar de las cartas enviadas y las visitas a las sedes de Hidrobolívar, Alcaldía de Caroní y Gobernación de Bolívar, no hubo una atención oportuna a las alertas y solicitudes de los vecinos.

Han pasado más de tres años y aún esperan la reparación. En noviembre de 2022 la Gobernación realizó un saneamiento del terreno. En 2023 se limpió nuevamente y se colocó un muro de contención. Esto coincidió con una Expo Industrial que celebraron en el Club Caronoco, donde asistieron representantes del Gobierno nacional. Sin embargo no hubo información pública sobre los trabajos de reparación.

Afectados

Se estima que son 2.500 familias las afectadas, según dijo en 2022 la secretaria de Ambiente de la Gobernación, Marbelis Rodríguez.

“Son tres años y medio desde que se venía denunciando, y cuando se empezó a denunciar en verdad era muy poco lo que había que hacer. Eso ha traído varias consecuencias. Una, la caída de los postes de la línea de electricidad de alta tensión que ya se ha mudado tres veces, y ya está a punto otra vez de caerse. Ha destruido la vía. También hubo el problema cuando la misma Alcaldía anunció y autorizó para que echaran ahí escombros, hubo mucho tiempo que la avenida estuvo obstruida porque no solamente eran escombros sino que eran camiones de basura que venían y depositaban ahí”, comentó Martiniano Flores, uno de los afectados.

Recientemente estuvieron topógrafos nuevamente en el sitio para hacer las mediciones actuales, ya que con el pasar del tiempo perdieron vigencia los estudios anteriores, ante la magnitud y rapidez del crecimiento de la socavación.

Los residentes desconocen si está previsto que los trabajos de reparación comiencen pronto.

Ante la falta de detalles sobre posibles soluciones concretas, persiste la angustia entre los habitantes, especialmente cada vez que llueve.

“No nos dan información de nada. Uno los ve de aquí que hacen sus mediciones y ya. Uno vive con temor porque eso sigue cediendo, sobre todo cuando llueve porque a lo mejor esa tierra se va ablandando”, comentó María de Subero, quien reside en Campo A3 desde hace 50 años.

La comunidad espera que las autoridades tomen medidas para abordar la situación, pese a la inacción de tres años.

Con información de Correo del Caroní