Sistema Eléctrico Nacional enfrenta un oscuro panorama, según tres expertos
Durante los dos
últimos meses varios estados de Venezuela han registrado apagones y bajones
eléctricos simultáneamente, generando el temor de que pudiera ocurrir un nuevo
apagón general, como el que se registró el 7 de marzo del 2019 o que los mismos
se sigan prolongando.
El pasado 18 de
agosto se registró un bajón eléctrico que afectó a entidades como Aragua,
Zulia, Carabobo, Yaracuy, Lara, Trujillo, Vargas, Mérida y gran parte del Distrito
Capital.
Asimismo, el
miércoles 23 de septiembre ocurrió un apagón que se prolongó durante varias
horas en diferentes estados del país. Esta interrupción del servicio eléctrico
en particular, se extendió durante más de 48 horas en diferentes zonas de la
parroquia El Recreo, especialmente en La Florida.
La situación se ha
mantenido constante en otras zonas del país como el estado Zulia, pues los
apagones alcanzan hasta 12 horas de duración, sin que los ciudadanos reciban
respuesta por parte de la Corporación Eléctrica Nacional (Conatel). Incluso, en
septiembre se suscitaron varias protestas por la constante falla en el
servicio.
La situación ha
generado alarmas en la ciudadanía, pues muchos temen que pueda ocurrir un nuevo
apagón. En el 2019 no solo ocurrió un apagón general en marzo, pues el 22 de
julio también se generó uno que se prolongó durante horas y, en algunas
regiones, durante varios días.
El pasado domingo,
4 de octubre, el experto eléctrico José Aguilar informó que existe una falla en
el sistema 765 Kv línea número 1, en el tramo Guri-Malena, que mantiene una
restricción en el servicio eléctrico, específicamente en 16 estados del país.
Destacó que la falta de mantenimiento es la causa principal de la avería.
El
Comité de Afectados por Apagones a nivel nacional lleva una cuenta de las
interrupciones del servicio eléctrico que se han registrado en este año 2020.
Hasta el 30 de septiembre, se han producido 84.425 fallas eléctricas, siendo
Zulia, Táchira y Mérida las entidades más afectadas.
Por su parte, el Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos, (OVSP), publicó en agosto un estudio, realizado entre abril y mayo del 2020, en 10 de las principales ciudades del país, donde identificaron que 57,6% de los usuarios consultados opina de forma negativa sobre la calidad del servicio eléctrico que recibe. Las mejores valoraciones se obtuvieron en Caracas con 26,9% Barcelona 31,3% y Porlamar 46,3%.
Ese análisis se desarrolló tras evaluar algunas ciudades que
corresponden al occidente del país, tales como: San Cristóbal, Barinas,
Maracaibo, Barquisimeto, Punto Fijo y otras al oriente como: Barcelona, Porlamar
y Ciudad Bolívar, sin tomar en consideración, en esta oportunidad, Valencia y
Caracas.
Ante la incertidumbre sobre las fallas del Sistema Eléctrico
Nacional (SEN), que pudieran afectar de forma prolongada a la población,
Runrun.es decidió consultar a tres especialistas en el área, para conocer
algunas opiniones de lo que pudiera estar ocurriendo y lo que pueda suceder a
corto y mediano plazo.
José Aguilar, ingeniero y consultor internacional de Generación
de Energía y Riesgos; Aixa López, presidenta del Comité de Afectados por
Apagones a nivel nacional y Secretaria Nacional de Acción Femenina de Acción
Democrática; y Edna López, ingeniero eléctrico, exgerente de Planificación y
Desarrollo de Corpoelec, y docente de la Universidad Nacional Politécnica Experimental
Antonio José de Sucre (Unexpo) ofrecieron sus puntos de vista.
¿Es posible que
Venezuela vuelva a tener un 7 de marzo a corto plazo o mayores apagones? De ser
así, ¿cuál sería el escenario en medio de las restricciones por la pandemia?
Aixa López
El sistema sigue inestable y a ello se debe el incremento de las
fallas en este mes de septiembre, desde marzo de 2019 el SEN no ha recibido la
atención que amerita, solo “pañitos calientes”. Con la fragilidad del sistema
no se descarta que suceda un nuevo mega apagón.
Edna López
Es obvio que el sistema eléctrico venezolano continúa en
deterioro y lo podemos deducir al ver cómo se mantienen los racionamientos y se
incrementan las horas diarias sin energía eléctrica lo que permite evidenciar
el déficit de generación existente. Esto hace suponer que los problemas que
originaron el apagón del mes de marzo no han sido resueltos.
De mantenerse las causas que permitieron que ese apagón de
produjera es posible que se repita y que las consecuencias sean peores al tener
un sistema eléctrico cada vez en peores condiciones. Las restricciones por la
pandemia agravarían las condiciones en la que los venezolanos afrontaríamos esa
situación.
En la oportunidad anterior nos apoyamos entre vecinos, gente que
perdió su comida pudo comer de lo que sus familiares y vecinos le facilitaron,
ahora hemos dejado de visitar nuestra familia y amigos para evitar contagios y
por la crisis de gasolina. La situación en los hospitales se complicaría mucho
más de lo que vivimos en el apagón anterior. Indudablemente que sería un
escenario mucho más “oscuro”, el que viviríamos.
José Aguilar
Es sumamente vital, dado que el país se encuentra en una
pandemia, que se trate de evitar al máximo mayores interrupciones del servicio
eléctrico a la colectividad nacional. Esto es, porque ya todas las condiciones
son muy precarias.
El que en un sistema eléctrico interconectado ocurra un apagón
total o blackout, siempre es una posibilidad, aún en los mejores operados
sistemas eléctricos interconectados. Es un tema probabilístico y no
determinístico, que debe ser manejado profesionalmente, a través del
conocimiento, mejores prácticas operativas la ética y la transparencia.
Todas estas características son deficitarias en la estatal
eléctrica que conduce el sistema eléctrico venezolano. Es un sistema dinámico
que demuestra por síntomas propios, que se ven y se sienten, una excesiva carga
de proyectos en rezago y mantenimientos vencidos y lo hacen propenso a que se
le vaya de las manos al operador y como es una cadena, toda cadena cede por su
argolla más débil en un determinado momento y si accionar hace que los factores
agravantes excedan en agresividad los limitados atenuantes que se ponen en
práctica en la estatal eléctrica.
El control de mitigación de un evento como el que se plantea
descansa exclusivamente en las manos de las altas autoridades de la estatal
eléctrica. Si han aprendido las lecciones de cada apagón de amplio espectro que
ha ocurrido y siguen ocurriendo a diario, ellos pueden estar un poco mejor, pero
ellos son los que tienen la completa latitud para evitar que todo esto derive
en un blackout o en un apagón nacional.
Se impone una conducta de prudencia, como el manejo defensivo
con un sistema interconectado que tiene un franco deterioro a la vista.
Tomando en cuenta el consumo actual de
energía, ¿qué pasaría si la economía comienza a reactivarse? ¿Está en capacidad
de responder el sistema de generación?
Aixa López
El SEN no está
en capacidad de responder en cuanto: Generación-transmisión-distribución- de
energía eléctrica, las fallas sin en sus 3 entramados, el último apagón fue de
transmisión en la Arenosa / El tablazo.
Edna López
De reactivarse
la economía el sector eléctrico afrontaría una grave crisis debido al déficit
de generación que existe, el sistema eléctrico no está en capacidad de atender
la demanda actual. Llegar a pensar, por ejemplo, en que se reactivarán las
empresas de Guayana implicaría un grave problema para el sector eléctrico.
José Aguilar
El SEN no está
en condiciones de soportar el relanzamiento eléctrico en Venezuela, y mientras
más dure el cese de la usurpación, lo que tenemos garantizado el mayor
deterioro. No obstante, se han impulsado planes de respuesta rápida, como el
Venezuelan Electrical System Recovery Plan (Vesrp – Plan de recuperación del
sistema eléctrico venezolano), que puede en un plazo de un trimestre comenzar a
retornar mejoras significativas para retornar mayor capacidad firme y reserva
operativa al sistema interconectado.Es un plan de choque coordinado para toda
la cadena de valor.
El estamento
económico y el comercio nacional, al igual que el SEN, no es como una radio que
se puede prender, apagar, subir y bajar el volumen. Ambas, tanto el SEN como la
industria y el comercio, requieren de un tiempo para poder armar toda su
logística y aplicarla en vías de una recuperación.
No podemos
pensar que todo son plantas eléctricas. Hay serios problemas, cuellos de
botellas en la transmisión y distribución, que ha sido la Cenicienta de toda la
cadena de valor, y que en este plan va a tener más recursos dedicados.
Tampoco nos
podemos descuidar de la hidroelectricidad. Si bien es cierto que la
hidroelectricidad es el corazón de nuestro sistema eléctrico y lo que nos da
esa fortaleza y la garantía de tarifas muy razonables, los mecanismos de
deterioros en ellos, a diferencia de las plantas térmicas, son más lentos y no
nos podemos descuidar, porque hay una extrema carencia de combustibles en el
país, y sobre todo, la urgente atención que es requerida de las hidroeléctricas
es de vital importancia para la recuperación económica la estabilidad del
sistema eléctrico venezolano, para que sea una palanca, un turbo que le
devuelva la calidad de vida a los venezolanos.
¿Está ocurriendo alguna falla específica en
este momento que esté generando tantos bajones y apagones? Más allá del
deterioro del SEN.
Aixa López
Las fallas no
vienen solas, no son aisladas, responden a todo un sistema. El mantenimiento,
como hemos insistido, no realiza como lo mandan los protocolos, los
profesionales y técnicos no están para atender a todo el SEN, los recursos no
se invierten adecuadamente. Esas condiciones hacen que el sistema no funcione
bien.
Edna López
El deterioro
del SEN es lo que nos hace suponer los continuos bajones que se están
sucediendo.
José Aguilar
Es difícil dar
la precisión que uno quisiera y eso producto de la aberrante opacidad que se
tiene en práctica en la estatal eléctrica. Con lo que se conoce se hace cuesta
arriba dar el servicio eléctrico que legítimamente reclama la nación.
Siempre, cuando se opera desde la palestra del poder, evadiendo su responsabilidad, culpando a otros, que si la Iguana, que si el excesivo consumo de los usuarios, que si son las sanciones, pero es indudable que con el perfil del deterioro que tenemos, cuando, por ejemplo, en la generación térmica, de casi 200 unidades que tenemos ya instaladas en fundaciones del SEN, apenas si funcionan entre 19 y 25, y muchas de ellas con mucha intermitencia, es decir, poca confiabilidad.
Con información de Runrunes