Ser una persona estoica

   En mi reflexión de la semana, comienzo por pedir un paréntesis, porque considero importante traer a colación una aclaratoria personal, quien aquí escribe,  no es una persona estoica, porque eso es un camino largo que se debe recorrer y el mismo hecho de estar en la última etapa de la vida terrenal, no es fácil. Pero ojo, esto no es una resignación pasiva de mi parte, porque comulgo en su totalidad y es más; me encanta, la frase que afirmaba uno de los tres pilares e influyentes de la filosofía o disciplina estoica, Séneca: «Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de la práctica». Y, en eso estoy, aprendiendo mediante la acción, aún sabiendo; que a veces, el resultado final no depende de mí mismo. De modo, que ser una persona estoica, no es solo decirlo con tan solo abrir la boca, sino que de manera permanente, hay que estudiar y practicar, en esto se basa mi reflexión de la semana.
   Así que, sin más preámbulo, SER UNA PERSONA ESTOICO, significa mantener la calma, la fuerza y el control emocional, frente a circunstancias favorables o adversas, aceptando lo que no se puede cambiar y concentrado en sus propias reacciones, no dejándose llevar por la euforia o la desgracia, guiando su vida a través de la sabiduría, el coraje, la justicia y la prudencia.
   En lo personal, antes de dar mi opinión; debo decir, que el estoicismo es una escuela filosófica fundada en Atenas a principios del siglo III a. C por Zenón de Citio. Ahora bien, los conocimientos de esta doctrina filosófica, que más que un sistema filosófico, a mi manera de interpretarla, la considero una disciplina en sí y un estilo de vida que se fundamenta en el coraje con el que enfrentamos cualquier situación, el autocontrol mental para no tomar las cosas a la lijera, el conocimiento del carácter personal y la sabiduría que nace de la aceptación del momento; tal cual, como se presenta, sin ceder el dominio, al deseo de placer o a nuestros miedos, utilizando nuestra mente para comprender mejor el medio en el que nos desenvolvemos, tratando conseguir una sociedad mejor para todos, más justa y equitativa.
   En conclusión, vivir con ciertas disciplina estoica, es  sobre todo, cultivar y practicar la dicotomía del control mental; la misma se fundamenta, en una regla que divide todo en dos grupos: lo que depende de nosotros y lo que no. Hablando en criollo, las cosas externas a nosotros, no son buenas o malas en sí mismas, sino que su valor, reside en ofrecernos la posibilidad de actuar frente a ellas con virtud. Ciertamente, que no es fácil, pero si se entrena, podemos lograr una vida con prudencia y autocontrol emocional. Les aseguro que esto, es una excelente manera de convivir con los demás.
   Para finalizar, lo antes dicho, tiene mucho que ver con lo que Séneca, afirmaba: «Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de la práctica». Lo cierto a todo esto, es que nadie nos hará perder la calma sin nuestro consentimiento. Así que, en vez de buscar que se nos dé la razón en medio de una discusión, lo mejor es retirarse en silencio prefiriendo la paz. 
    Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
    ¡Un abrazo en la distancia lleno de paz e infinitas bendiciones!.
   Por Fredis Villanueva.