Sembremos buenas acciones
Nuestra verdadera misión en la vida es
sembrar de rosas el camino por donde pasamos y no de espinas, porque no sabemos
cuándo volveremos a pasar por ese camino y, lo más probable que lo caminemos
descalzos… Hay que entender que la vida es un eco. Lo que enviamos, regresa.
Lo que damos, recibimos. Lo que sembramos, cosechamos. De manera, que sembremos
buenas acciones, aunque a veces recibimos malas acciones de las personas, demos
siempre lo mejor de nosotros, que de lo demás, se encargará Dios. Así que, sin
más preámbulo, pasamos a centrarnos al tema de hoy: Sembremos buenas acciones.
El novelista, filósofo y poeta, franco-chileno,
Alejandro Jodorowsky, decía que: “Saber vivir es hacer lo mejor que podemos con
lo que tenemos en el momento en el que estamos”. Así es y, en ese sentido,
personalmente coincido con Jodorowsky, en que durante cada etapa de nuestra vida, generamos algo. Creamos con
nuestras experiencias, actitudes, acciones, obras, pensamientos y palabras.
En días recientes, leí un poema de Mario
Benedetti, ¿Cosecha de la nada? En dicho poema, Benedetti nos recuerda que el
olvido está lleno de memoria. Poema, que me pareció muy oportuno para la
reflexión, ya que es imperativo recordar que todo lo que hagamos tiene un eco
y, este, hará eco en la eternidad.
Hoy por hoy, pareciera que los valores
están invertidos. La toma de decisiones está divorciada de convicciones
personales firmes, se percibe a simple vista el poco compromiso que existe
entre el individuo y su identidad, se ha perdido demasiado la integridad y
pareciera que nos regimos por un individualismo puro, en que solo importa el
“yo”, llevándonos por delante a quienes se nos atraviesan. Hemos olvidado: Hacer el bien sin mirar a quien… hace
mal, espera otro tal.
De manera, que debemos tener presente:
Quien planta un árbol, cosecha alimento. Quien planta flores, cosecha perfume.
Quien siembra trigo, cosecha pan. Quien siembra amor, cosecha amistad. Quien
siembra alegría, cosecha felicidad. Quien
siembra verdad, cosecha confianza. Quien siembra fe, cosecha certezas.
Quien siembra cariño, cosecha gratitud.
No obstante, hay quienes se empeñan en
sembrar tristeza y cosechar amarguras. Plantar discordia y cosechar soledad.
Plantar ira y cosechar enemistades. Plantar injusticia y cosechar abandono. Sin
duda, que nosotros sí sabemos que diariamente
sembramos muchas semillas a nuestro alrededor. Allá cada quien decide qué
siembra. Pues bien, nosotros preguntémonos: ¿Qué estamos sembrando?
En mi muy humilde reflexión final, pienso
que si deseamos una buena cosecha en nuestra vida, sembremos buenas acciones,
cuidémosla, riéguenosla, restauremos nuestras relaciones con las personas y
cambiemos nuestras actitudes egoístas, llegará el momento en que veremos un
cambio de actitudes de la gente hacia nuestra persona, nos estimaran y
respetaran más, no porque seamos
generosos, sino por lo que hemos sembrado en las personas.
Para finalizar, no dejemos de sembrar
buenas acciones, que a su tiempo vendrán las cosechas.
Gracias por haber leído el artículo, si le
gustó, ayúdame a compartirlo entre sus familiares y amigos.
¡Un abrazo lleno de bendiciones! ¡Hasta el próximo miércoles, Dios mediante!
Por Fredis Villanueva.