Se vende Venezuela como chatarra

El diario Tal Cual realizó un trabajo de investigación para constatar si las plantas de las compañías productoras de hierro y aluminio están siendo desmanteladas y llevadas como si fueran pedazos de chatarra a los muelles, con el objetivo de ser vendidas en el extranjero.

El trabajador de una de las más importantes siderúrgicas estatales, David Villaroel, se empeñó en hacer un viaje de día y medio por una de las regiones más calurosas del país.

La travesía por la información

David viajó en un camión de carga de material ferroso desde la Siderúrgica del Orinoco (Sidor) en el estado Bolívar, al sur de Venezuela, hasta el Puerto Internacional de Guanta, ubicado en Anzoátegui, al norte.

El chofer llevaba un salvoconducto firmado por un mayor general, David contó que al mostrar el salvoconducto a un funcionario de la Guardia Nacional, éste igual se montó arriba del camión y solo logró ver una gran cantidad de piezas de hierro y aluminio, pues no podía levantar una viga de entre 80 a 90 kilos que tapaba buena parte de la carga.

“Seguimos nuestro camino e ingresamos a Guanta. Las grúas dentro del puerto levantaron los materiales y es ahí cuando vimos de que no solo había chatarra de desecho, sino material útil que podía ser reinsertado para la producción de las plantas de acero y aluminio”.

La confirmación llegó

Los rumores que había escuchado David eran ciertos. La chatarra es una de las principales materias primas para la producción en el mundo. En Venezuela, se exportan grandes cantidades desde 2019, luego de que la administración de Nicolás Maduro reformara y creara leyes para tener el control de este mercado. Pero no todo lo que se vende como chatarra lo es en realidad.

El desguace de las empresas siderúrgicas y de aluminio ordenado por las juntas directivas, bajo el argumento de que muchos de esos equipos son obsoletos, es una constante que sucede a espaldas de la mayoría de los trabajadores y termina por destruir a la industria.

Varias decisiones gubernamentales se han emitido con el objetivo de monopolizar la recolección y exportación de los materiales ferrosos, como una manera de conseguir recursos en dólares.

Así, desde hace tres años, los puertos venezolanos se han convertido en depósitos de chatarra; en sus instalaciones se observan montañas de desechos de hierro y aluminio. Donde alguna vez salieron productos petroquímicos y hasta vehículos para su exportación, ahora salen, por partes, los recursos y activos de un país con un parque industrial que produce poco debido a una recesión que lleva más de siete años.

Existen empresas autorizadas para gestionar documentos, transportar bienes, vender chatarra y recibir pagos en el puerto de Guanta; entre ellas están Expo Oriente, Pacific Metals y Mundo Acero.

En la búsqueda de chatarra

Se han detectado varias vías desde donde se han extraído piezas de hierro y aluminio o cualquiera que parezca material ferroso, sin que realmente sea chatarra. El desmantelamiento no solo ha ocurrido en las siderúrgicas, sino también en la industria petrolera, en obras en construcción abandonadas y en galpones de propiedad privada.

El desguace de estas plantas ha generado “más de 20.000 toneladas de chatarra ferrosa que están vendiendo para satisfacer algunos bolsillos y desfavorecer a los trabajadores”, acotó Henry Arias, representante sindical de la empresa.

Pero en 2021 les tocó el turno a otras dos empresas: Sidor y Venalum. “El zarpazo (golpe) empezó el 24 de mayo de 2021. Y nos enteramos de ese zarpazo del desmantelamiento de las plantas porque nos lo informan nuestros compañeros que han podido ingresar a Sidor. Están desarmando la acería, la están destruyendo, una acería que tenía un proyecto de ampliación, pero después dijeron que era muy costoso. Esa planta la están destruyendo. Chatarreándola”, dijo Carlos Rosas, con una antigüedad laboral de 33 años en Sidor.

¿Qué dicen los trabajadores?

A mediados de julio de 2021 también se dio inicio en Venezolana de Aluminio (Venalum) un proceso para desmantelar las celdas, con la finalidad de incorporar al sistema otras nuevas, según prometieron los directivos. Sin embargo, los trabajadores dudan de ello y creen que solo quedará una planta totalmente desguazada, algo que intentaron impedir con denuncias pero que al final otros ganaron la partida.

“A principios de 2021, los trabajadores de Venalum recibimos una comunicación por parte de la empresa en la que nos convocaba a formar un ‘equipo de contingencia’ para desmantelar los complejos I y II. Tras esta petición, hicimos ruedas de prensa y protestas para evitar el desmantelamiento. Imagino que eso hizo que aguantaran eso un poco”, dijo Fernando Serrano con 30 años trabajando en esta productora de aluminio primario en el estado Bolívar.

“Quitaron casi todo el techo del complejo II de Venalum que era de láminas de aluminio. La tienen tan abandonada que parece un cementerio. El gobierno tiene que decirle a Venezuela, por qué están desmantelando las empresas, que son activos importantes; es un patrimonio del país que le da una alternativa productiva no petrolera y que, en el caso de Venalum, garantiza el sustento a 5.000 venezolanos de forma directa”, dijo el trabajador Fernando Serrano.

Los trabajadores de estas empresas responsabilizan a varios directivos de autorizar el desmantelamiento de las plantas; entre ellos, mencionan a Ernesto Astudillo (presidente de Sidor) y al coronel Jorge Luis Gómez Pimentel (presidente de CVG Logística). También señalan que la contratista FácilMetal fue contratada para encargarse de esta tarea, junto a otros empleados de las empresas estatales. Para este reportaje se intentó conversar con los directivos de las siderúrgicas, al igual que con los representantes de la contratista, pero no se obtuvo respuesta.

Estas empresas afiliadas a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) muestran un gran deterioro debido a la caída de su producción, la cual se aceleró desde la estatización de Sidor, ordenada por Hugo Chávez en 2008. Sidor produjo 4,3 millones de toneladas de acero líquido en 2007, pero meses después de su estatización bajó a 3,6 millones y en 2020 mostró una producción de apenas 16 mil toneladas.

Para el empleado de Venalum, Fernando Serrano, la intención de todas las medidas que se han llevado a cabo en las siderúrgicas es la de reducir su tamaño y su nómina significativamente, para venderla como una “empresa quebrada” a algún empresario de un país aliado dispuesto a comprarla a un precio prácticamente regalado. Lamentó además que la estatal haya tenido como gerentes, personas que desconocían totalmente del área.

“Empezaron a designar generales como premio. ¿Qué puede saber un general de la producción de una empresa de aluminio? Un militar está preparado mental y físicamente para manejar armas, defender a la patria, ir a la frontera, pero no tiene formación técnica. Llegamos a tener a un general que cuando lo mandaron a Venalum preguntó dónde estaban las minas de aluminio”, afirmó Serrano.

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