Santa Ana de Coro
Hoy, 26 de Julio
estamos conmemorando los 493 años de fundada de nuestra ciudad capital. Con
seguridad se realizará algún acto oficial para conmemorar fecha tan importante.
Por parte de la Iglesia Arquidiocesana se celebrará una Eucaristía en Acción de
Gracias al Señor por estos casi 500 años de nuestra ciudad.
En esta oportunidad
quiero reflexionar acerca de cómo celebrar esta fecha de manera más efectiva y
fructífera. Muchas veces celebramos con muchos actos festivos, culturales que
solo dejan el sabor de haber participado en algo agradable o que nos ha
producido cierta alegría y bienestar pero, que no cambian en nada la realidad
que estamos celebrando. Creo que en estas fechas lo más importante es pensar sobre
cómo yo puedo cambiar para mejorar la realidad.
Teniendo en cuenta lo
anteriormente dicho, quiero llamar a la reflexión a mis lectores. Especialmente
a aquellos nacidos en esta hermosa ciudad o que por circunstancias estamos
viviendo en ella.
Coro es una urbe que
posee un gran acervo histórico y cultural. La zona colonial le recuerda a
nuestro pueblo venezolano, que tiene una débil memoria histórica, toda la
riqueza cultural de nuestro país. La cantidad de museos y sitios históricos son
testigos de lo vivido a través del tiempo. A esto hay que agregar que existe
también una cultura musical que se ve poco en Venezuela. Recuerdo el
recibimiento que me hicieron tanto en el Ateneo de Coro como en el
Conservatorio Musical. Para mí fue emocionante poder ver la cantidad de niños,
jóvenes y adultos que formaban parte de varias orquestas y grupos musicales.
Podría seguir enumerando muchas cosas que embellecen a nuestra Ciudad Mariana,
pero, por razones de espacio me voy a limitar a las que ya expuse, a fin de
también presentar otros aspectos no tan buenos.
Es muy triste ver que,
al lado de tantas cosas buenas, encontramos otras que ensombrecen esta
realidad. Preocupante es ver la negligencia que se encuentra en muchos de
nosotros al no aportar nuestro esfuerzo por ir construyendo una gran ciudad.
Encontramos en primer lugar, que las autoridades gubernamentales en muchas
oportunidades no toman las medidas necesarias para engrandecerla. Plazas
descuidadas, calles destruidas, monumentos históricos abandonados, basura en
las calles, etc.… A lo que hay que
agregar todos los problemas sociales que padecemos en todo el país: escuelas
destruidas por falta de mantenimiento, hospitales en pobres condiciones
sanitarias, pobreza, hambre, niñez desnutrida, etc. Pero, también muchos de nosotros
los ciudadanos no contribuimos para beneficiar a nuestra ciudad, a nuestra
sociedad. Destruimos, no cuidamos, ensuciamos nuestras calles y plazas y muchas
otras cosas más.
Nosotros como
cristianos no podemos pasar indiferentes ante esta situación; no podemos
celebrar este aniversario sin preguntarnos qué podemos hacer por nuestra Ciudad
Mariana. Por nuestro bautismo estamos llamados por el Señor a hacer presente en
la sociedad el Reino de Dios. Como nos dice el Papa Francisco “en el corazón
del Evangelio está la vida comunitaria y el compromiso con los otros” (La
Alegría del Evangelio. – # 177) Ese Reino que Dios nos pide que le ayudemos a
construir lo toca todo. Por lo tanto, nos debe llevar a comprometernos con
nuestra ciudad.
El Papa Francisco también
nos recuerda que “Dios quiere la
felicidad de sus hijos también en esta tierra, aunque estén llamados a la
plenitud eterna, porque Él creó todas las cosas «para que las disfrutemos» (1
Tm 6,17), para que todos puedan disfrutarlas. De ahí
que la conversión cristiana exija revisar «especialmente todo lo que pertenece
al orden social y a la obtención del bien común»[149].” (Ídem. # 182)
Todos los bautizados estamos llamados a preocuparnos por la construcción
de un mundo mejor, de un Coro mejor. De eso se trata nuestro compromiso
bautismal que es propositivo y orienta una acción transformadora. El mejor
regalo que le podemos dar a nuestra ciudad es poner nuestro grano de arena para
transformarla en una ciudad grande. Y esto a todos los niveles. Algunos están
llamados a grandes aportes pero, la mayoría a pequeñas y cotidianas
contribuciones: no botar la basura en la calle, no destruir los bienes comunes,
mantener las plazas y lugares de recreación, etc.
Le hago un llamado a nuestras autoridades civiles a que se aboquen a
mejorar en todos los sentidos a esta ciudad Mariana, a cumplir con las
responsabilidades que tienen como servidores de nuestro pueblo; a hacer de
nuestra ciudad una tacita de plata pues se lo merece. A todos nosotros, los
ciudadanos, a querer, a amar, a cuidar a esta bella e importante ciudad.
El mejor de los regalos para Santa Ana de Coro es amarla.