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Rusia mandará otra nave Soyuz a la Estación Espacial para ‘rescatar’ a los astronautas que se quedaron sin nave

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Rusia mandará a la Estación Espacial Internacional (ISS) otra nave Soyuz sin tripulación para traer de vuelta a la Tierra a los dos cosmonautas rusos y al astronauta estadounidense que se quedaron sin nave tras la avería que sufrió la Soyuz MS-22 en la que viajaron a la plataforma el pasado 21 de septiembre. Los tripulantes afectados son Sergey Prokopyev, Dmitri Petelin y el estadounidense Frank Rubio, cuyo viaje de regreso a la Tierra estaba previsto para mediados de marzo.

Además de quedarse sin vehículo para volver a la Tierra, la avería provocó una crisis de seguridad, pues las naves espaciales son también un vehículo salvavidas en el caso de que una emergencia obligue a evacuar la plataforma orbital.

Según ha informado este miércoles Roscosmos, y posteriormente, en una rueda de prensa Sergei Krikalev, director ejecutivo del programa de vuelos tripulados de Rusia, y Joel Montalbano, jefe del programa de la ISS en la NASA, la cápsula Soyuz MS-23 será enviada a la ISS el próximo 20 de febrero sin tripulantes y con carga. Estaba previsto que esta nave fuera lanzada a mediados de marzo, pero se ha decidido adelantar el despegue y que vaya sin cosmonautas para traer a la vuelta a los tres tripulantes.

En la ISS viven ahora, además de los tres astronautas afectados, otros cuatro tripulantes que llegaron a bordo de una nave Crew Dragon de SpaceX.

La agencia rusa, Roscosmos, y la NASA, han estado trabajado conjuntamente desde que el pasado 14 de diciembre se detectara la fuga de líquido enfriante en la nave Soyuz acoplada a la ISS, poco antes de una caminata espacial que iban a hacer Sergey Prokopyev y Dmitri Petelin, y que tuvo que ser cancelada. Los cosmonautas comuniaron al centro de control una caída de presión en el el sistema de refrigeración, lo que indicaba una fuga que además era claramente visible.

Un análisis posterior reveló que la nave en la que se produjo la fuga tenía un orificio de 0,8 milímetros por el que se perdía este líquido, esencial para mantener la cápsula a una temperatura adecuada para un viaje espacial. El plan ahora es que la cápsula averiada regrese a la Tierra vacía. “Tras analizar el estado de la nave, los cálculos térmicos y la documentación técnica, se concluyó que la MS-22 debe regresar a la Tierra sin tripulación a bordo”, señaló Yuri Borisov, director de Roscosmos.

La principal preocupación mientras tanto es que se produzca una situación de riesgo que obligue a evacuar la ISS, algo improbable pero que no se puede descartar. Según ha explicado Borisov, si ocurriera una emergencia mientras llega la Soyuz de reemplazo, la agencia analizaría si la nave averiada podría usarse para rescatar a la tripulación.

Todavía no se ha averiguado la causa que provocó el agujero en la Soyuz. Aunque se descartó que fuera producida por un meteorito unos días después del incidente, Roscosmos cree que podría haber sido la causa. También se baraja la posibilidad de que el orificio fuera creado por algún fragmento minúsculo de chatarra espacial.

Según ha detallado el jefe de Roscosmos han barajado también mandar la cápsula de reemplazo con un cosmonauta a bordo, aunque finalmente concluyeron que era preferible enviarla sin ningún tripulante, lo que ha permitido adelantar el lanzamiento. En el caso de que hubieran optado por enviar a un cosmonauta, habrían tenido que modificar la configuración de la nave y preparar al tripulante por lo que el despegue habría tardado varias semanas más.

En el caso de que Rusia no fuera capaz de lanzar una Soyuz de rescate, se había barajado también la posibilidad de usar las nave Crew Dragon de SpaceX en las que los astronautas de la NASA viajan habitualmente a la ISS.

Aunque la guerra en Ucrania ha paralizado la colaboración con los rusos, y estos ya no lanzan con sus cohetes misiones europeas, la cooperación continúa en la Estación Espacial Internacional, uno de los pocos escenarios en los que podemos seguir viendo trabajar en equipo a estadounidenses y rusos.

Con información de El Mundo