Régimen de Maduro «monta un show» en torno a audiencia de exsenadora Aída Merlano
La tarde de este jueves la exsenadora colombiana, Aída Merlano,
asistió a su primera audiencia ante un Tribunal Primero de Control con
Funciones Vinculadas a Terrorismo, en el Circuito Judicial Penal de
Caracas (capital).
La dirigente política neogranadina ingresó al recinto judicial
vestida rojo, sin esposas y sin arnés para limitar sus movimientos, todo
lo contrario a la audiencia realizada este miércoles contra el diputado
opositor Juan Requesens, a quien no le fue permitido ni ingerir
alimentos o ir al baño.
A la sala penal, ingresaron diversos medios de comunicación quienes
reseñaron las declaraciones de la exsenadora contra el gobierno de Iván
Duque.
En este sentido, el Ministerio Público en el exilio manifestó que por
orden de presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) designado
por la ilegítima asamblea constituyente, Maikel Moreno, las audiencias
de presentación no pueden ser públicas, lo que quiere decir que “no se
permitirá el acceso de periodistas a ningún área de los tribunales”.
“Hoy extrañamente los invitaron, pues tienen toda la intención de
generar una matriz de opinión (…) El objetivo es utilizar a la prófuga
colombiana para montar un show político y desviar la atención de los
hechos desfavorables para el régimen que han ocurrido en los últimos
días”, expresaron a través de Twitter.

Por su parte, la jueza Enid López, encargada del caso de Juan
Requesens, impidió el acceso de los familiares y representantes de la
comunidad internacional que deseaban seguir el caso del parlamentario.
“Compromete al gobierno de Colombia”
Algunos medios de comunicación adeptos al gobierno de Nicolás Maduro,
aseguran que exsenadora “posee información que compromete la integridad
de Iván Duque y de la clase dominante colombiana”.
“Termino yo presa y los verdaderos culpables hoy están en el poder.
¿Por qué organizar una fuga para luego de matarme? ¿Por qué después 4
días de mi fuga decide Duque ofrecer dinero? (…) Tengo secretos que
develan comisiones y coimas vinculadas al fiscal”, dijo.
La exparlamentaria colombiana, quien está implicada en casos de
corrupción y condenada por la justicia colombiana a 15 años de cárcel
por comprar votos, solicitó al régimen de Nicolás Maduro que “brindara
protección a su integridad física”.
“Aquí encontró paz. No dormía, no hablaba.
No tengo miedo a la justicia, sino al gobierno colombiano, a qué me
maten (…) Si algo me pasa a mi o a mi familia quiero que sepan que el
culpable es Álvaro Uribe Vélez y la familia Char (…) Pido al presidente
de este país, si este caso se tiene que llevar a tribunales
internacionales, que me ayude. Soy víctima del gobierno de Duque. Antes
de regresar quiero que Colombia sepa todo”, expresó.

Merlano, fue detenida el pasado 27 de enero por las Fuerzas de
Acciones Especiales (FAES) de Venezuela en la ciudad de Maracaibo,
estado Zulia, luego de huir de sus custodios durante una cita
odontológica.
«El gobierno de Duque me raptó. Los raptores me cuentan todo. Me iban
a asesinar y enterrar en una finca en Valledupar», dijo Merlano ante el
juez, por lo que señaló al expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez y
a un par de familias acaudalas de Colombia como los “organizadores de
su asesinato”.
Tras asegurar temer por su vida y la de sus familiares ante lo que
sería capaz de hacer la clase política colombiana, pidió ayuda al
gobierno de Nicolás Maduro en caso de que el juicio llegue a instancias
internacionales, y también advirtió que está dispuesta a revelar
información sobre políticos colombianos si el proceso judicial se
realiza en Venezuela.
«Que se abra un juicio aquí en donde yo pueda denunciar todos los
casos de corrupción. Si este gobierno permite que los medios vengan a
entrevistarme, estoy abierta», dijo.
Las declaraciones de Merlano tuvieron amplia cobertura nacional e internacional, permitida por el oficialismo. Caso contrario ocurre con el proceso juidicial de Juan Requesens, que pese a someterse a un juicio público, consigue trabas para que incluso sus familiares ingresen a las audiencias, lo que además ha sido imposible para observadores internacionales, sus colegas diputados y especialmente para periodistas.
Con información de Tal Cual