Reflexiones del Pastor

El Covid-19 y la Laudato Si

Cinco años hace que el
Papa Francisco escribió para toda la humanidad la Encíclica “Laudato Si” sobre
el cuidado de la Casa Común. Y si en ella fue tratado un tema muy importante
para ese momento de la historia, hoy se nos presenta como un grito angustioso
frente a la pandemia que ha paralizado al mundo.

Por este motivo el
Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral, organismo de la
Santa Sede que ayuda al Papa en este campo social, ha convocado a un “Año
Especial en tiempo del COVID 19”, que comienza este 21 de mayo del año en curso
hasta el 24 de mayo del próximo año 2021. Y la razón que tiene la Iglesia para
realizar esta convocatoria es porque “se requiere respuestas inmediatas
holísticas y unificadas en todos los niveles: local, regional, nacional e
internacional”.

Quisiera en esta
oportunidad reflexionar sobre algunos aspectos de esta Encíclica pues, tengo la
convicción de su importancia en estos momentos, aquí en nuestra querida patria
Venezuela.

Muchas veces cuando se
habla de ecología nos referimos casi exclusivamente al cuidado de las plantas y
de los animales, pero, el Papa en la encíclica desde su comienzo deja bien en
claro y enfoca el tema de manera integral: Dios creó el mundo y nos lo confió
como un regalo. Ahora tenemos la responsabilidad de cuidar y protegerlo y a
todas las personas, que son parte de toda la creación. Por lo tanto, cuando protegemos
la dignidad humana estamos cuidando la creación, ya que ambas cosas están
íntimamente ligadas. (Cf. Laudato Si 5) Es así como el Santo Padre le dedica
todo el capítulo cuarto de su encíclica a reflexionar sobre una ecología
integral.

Todos estamos conectados.
Estamos conectados con el resto de la familia humana, con el mundo creado, y
con los que vendrán después de nosotros en las generaciones futuras. Por esa
misma razón es responsabilidad de todos, el cuidado de nuestra casa común.
Deberíamos preguntarnos ¿qué tipo de mundo deseamos dejarle a las nuevas
generaciones? ¿Acaso no es nuestra responsabilidad trabajar por un mundo que se
conserve como Dios lo creo a fin de que las futuras generaciones puedan
disfrutar de este hermoso regalo que nos dio el Creador?

El Santo Padre nos
presenta una realidad que por muchos es ignorada. Las personas en situación de
pobreza son las que menos han contribuido al cambio climático, y sin embargo se
ven desproporcionadamente impactadas por éste. Y anota la causa de esta circunstancia:
Los países más ricos del mundo alimenta el uso excesivo de los recursos
naturales mientras los países pobres sufren contaminación, falta de acceso al
agua potable, hambre y otros padecimientos. Esto lo vivimos constantemente a
nuestro alrededor. Son millares las personas en los países más desfavorecidos
que mueren no solo por el hambre sino también por la falta de agua potable.

El desarrollo
tecnológico es muy importante para la humanidad. Mas aún, Dios nos creó y nos
dio la potencia necesaria para que nos desarrolláramos en todos los aspectos y
pusiéramos ese desarrollo al servicio de toda la creación. El desarrollo
tecnológico y económico debe servir a los seres humanos y acrecentar la
dignidad humana, en lugar de crear una economía de la exclusión, de modo que
todas las personas tengan acceso a lo que se necesita para un auténtico
desarrollo humano

Pero, el Papa Francisco
no se queda solo en su misión profética de denunciar estas injusticias contra
la creación entera, sino que nos invita a todos a trabajar por cambiar esta
realidad. Somos una sola familia humana y tenemos una responsabilidad compartida
por los demás y por la creación. Los países ricos tienen la responsabilidad de
reducir el consumo de recursos no renovables y deben ayudar a las naciones más
pobres a desarrollarse de manera sostenible.

Es hora de actuar. El
papa Francisco insta a un cambio en el estilo de vida y el consumo. Podemos hacer
cambios importantes como individuos, familias y comunidades, y como líderes
civiles y políticos. Cada uno de nosotros está llamado a dar pasos concretos.

He aquí algunas ideas:

1. Cobrar una mayor
conciencia de que el cuidado mutuo y el de la creación incluye la comprensión
de que “todo está conectado” (no. 91) y que la economía, la política, la
participación de la comunidad y la tecnología afectan, en conjunto, el futuro
del planeta y de la humanidad.

2. Hacer cambios en el
estilo de vida y los hábitos de consumo pueden constituir una gran diferencia. Haz
cambios a nivel institucional en tu parroquia, escuela o lugar de trabajo. Por
ejemplo, implementar reciclaje, compartir electrónicamente en lugar de
imprimir.

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Mariano José Parra Sandoval

Arzobispo
de Coro