Reflexiones del Pastor
Célula básica de la sociedad
Cuando estudiaba
primaria teníamos una materia que se denominaba “Formación Social, Moral y
Cívica”. En ella me enseñaron que la familia era la célula básica de toda
sociedad. Esa afirmación quedó grabada en mi corazón y en mi mente. Hoy
quisiera reflexionar sobre esta realidad tan importante en estos tiempos.
Lamentablemente, en
nuestra sociedad venezolana la familia vive una crisis que se ha agravado en
los últimos años como consecuencia de la realidad política, social y económica
que vivimos. Debemos agregar además que también a nivel mundial se esta
librando una batalla contra algunas ideologías que intentan acabar con el
concepto tradicional de familia. Y esta
corriente ya está intentando introducirse en nuestro país.
Por esta razón,
quisiera compartir con mis lectores esta reflexión basada en el Evangelio y en
la Doctrina Social de la Iglesia. Para eso en primer lugar haré una breve
reseña de la realidad de la familia venezolana.
Lo primero que encontramos es que la inmensa
mayoría de nuestras familias están estructuradas internamente alrededor de la
madre. Es una familia matricentrada. Es decir, la madre es el centro de toda la
familia: en algunas familias disfuncionales existe una madre y varios padres
que no participan normalmente en la vida familiar y, si lo hacen, solo se
conforman con aportar lo que puedan en las finanzas del hogar. “En esta
estructura familiar, la madre y los hijos son lo permanente como grupo
familiar, mientras que el varón no es determinante; la madre, y no la pareja,
es el centro de todos los vínculos, por lo que se la conoce como familia matricentrada
y funciona tanto en sectores populares como en sectores de clase media o alta.
Aunque en términos generales es común en todo el país, no es uniforme y hay
diferencias según las regiones.” (Concilio Plenario de
Venezuela. – Documento 6.- Iglesia y Familia: presente y futuro. – #8)
Esta realidad tiene
repercusiones y consecuencias antropológicas, psicológicas y sociales en
nuestra sociedad venezolana. Es decir, tiene repercusiones en la personalidad o
en la manera de ser de la mayoría de nuestro pueblo. Esta familia matricentrada
forma un tipo de mujer y de hombre muy característico. La mujer desde muy
pequeña se le enseña a percibirse e identificarse con el papel de madre; es
decir, a cumplir su función de madre. Y al varón se forma y se le identifica
como hijo. Esto ultimo nos puede parecer que es algo bueno, pero, el varón así
formado tiene muchas dificultades para identificarse y ejercer su paternidad,
su función de padre.
Por su parte, la mujer
al ejercer su función de madre trasmite valores muy importantes para la
sociedad: la fe y una identidad cultural que, a su vez, trasmite valores como
la cogida, la capacidad de llegar a acuerdos, la comprensión, la solidaridad,
la afectividad, etc. Esto es positivo para la educación de los hijos, pero, al
mismo tiempo, trasmite otros aspectos negativos como “la permisividad, una
disciplina poco exigente y la ausencia del componente masculino de la
autoridad.” (Concilio Plenario de Venezuela. – Documento 6.- Iglesia y Familia:
presente y futuro. – #11)
Otra característica
propia de nuestra familia es ese concepto extensivo de familia que tenemos los
venezolanos, que incluye a los abuelos, tíos, padrinos, primos y, a veces,
hasta ciertos amigos. En estos últimos años, a raíz de la migración de muchos
padres, este concepto de familia ha servido para cuidar los hijos de los que
han abandonado el país buscando mejores condiciones de vida para su grupo
familiar. Son muchos los abuelos o tíos que se han comprometido para cuidar a
sus nietos o sobrinos.
Partiendo de esta
realidad se hace urgente que luchemos por fortalecer todos aquellos valores que
tiene nuestra familia y superar los antivalores que conviven en ella. Tengamos
presente que ninguna estructura cultural es inmodificable. Por eso, es
necesario que trabajemos por fortalecer esa célula fundamental de la sociedad
para que ésta pueda desarrollarse dentro de un clima de paz, de justicia y
libertad. “La familia no es solo una institución que tiene cabida en la
sociedad moderna, sino que constituye incluso el lugar central para la
integración humana. De ella surgen los presupuestos sociales y humanos
necesarios para el Estado y para los diferentes ámbitos sociales (p. ej. La
economía, la política y la cultura).” (DOCAT.- La Doctrina Social de la
Iglesia.- pág. 119.- # 116)
+ Mariano José Parra
Sandoval
Arzobispo Metropolitano
de Coro