Refinerías venezolanas solo pueden procesar 170 mil barriles diarios
La refinación de PDVSA es apenas un tercio de lo que fue. Apenas 170
mil barriles son procesados en el que en algún momento fuera uno de los
complejos refinadores más grandes del mundo.
Según la BBC, en 2007, PDVSA producía 1.300.000 de barriles de crudo diarios. Diversas trasnacionales operaban en la industria petrolera. Chevron, Exxon Mobil y ConocoPhillips siendo algunas de ellas.
Un informe de Cedice Libertad señaló que para 2012, se producían
entre 2.7 y 2.9 millones de barriles de crudo diariamente. De ellos,
1.303.000 eran refinados, es decir, entre 44,93 y 48,25% del petróleo
producido se refinaba.
Nueve años después, Venezuela produce 580 mil barriles de petróleo
diarios aproximadamente. Sin embargo, la producción petrolera no es la
única cifra que desciende notablemente. Actualmente solo se refina
29,31% del crudo que se produce.
Desmantelamiento
“El petróleo mueve hoy la historia. Debemos movernos con ella”, dijo
Carlos Andrés Pérez el 29 de agosto de 1975 cuando anunciaba la
nacionalización de la industria petrolera. El petróleo movió la
historia, pero hacia un camino que nadie esperaba que la potencia
petrolera tomara.
Un artículo científico de Yldefonzo Penso señaló que la Ley de
Nacionalización dejaba un resquicio abierto para que volvieran las
empresas privadas a administrar el recurso venezolano.
El artículo 5 reiteraba que el Estado ejercería la propiedad del
recurso y sus actividades, pero, si al Ejecutivo Nacional le convenía,
podía establecer convenios o alianzas con empresas privada.
El proceso conocido como internacionalización de la industria, fue planteado y ejecutado con el objetivo de buscar nuevos mercados y aumentar la capacidad de refinación.
Esto tuvo su máximo auge en la “apertura petrolera” en 1992 cuando
PDVSA celebró contratos de explotación petrolera con algunas empresas
privadas para la reactivación de campos inactivos. Estos primeros
contratos se denominaron convenios operativos.
Los convenios operativos se crearon para explotar campos marginales.
En definitiva, se firmaron 32 convenios que abarcaban 22 operadoras
nacionales e internacionales. Dentro de las empresas foráneas se
encontraban: BP, Chevron-Texaco, Shell, Petrobras, Repsol.
En estos convenios, las empresas privadas actuaban como contratistas
de PDVSA, suministrando los recursos financieros, materiales y humanos
necesarios para reactivar el campo y PDVSA les pagaba dinero por barril
producido, incluyendo costos y una ganancia establecida
contractualmente.
En 2007, las petroleras Exxon Mobil y ConocoPhillips abandonaron sus
operaciones en el país. La BBC reseñó que esta decisión fue tomada luego
de que Hugo Chávez, erradicara los convenios operativos y las
asociaciones estratégicas obligando a las trasnacionales a asociarse con
Pdvsa en empresas mixtas, en las que la estatal petrolera venezolana
siempre tendría mayoría accionaria.
Iván Freites, integrante del sindicato de trabajadores de PDVSA,
consideró que ese momento fue el inicio del declive de la industria
petrolera venezolana. No era evidente al comienzo, pero esa acción
condenaría más adelante la operatividad de las refinerías.
La salida de las trasnacionales contribuyó a lo que se considera una de las primeras fallas de PDVSA, la fuga de talento.
Durante el paro petrolero de 2002, 18.000 empleados fueron
despedidos. La profesora de la Universidad Simón Bolívar, Ursula
Ehrmann, aseguró que esos empleados eran los expertos en la materia.
El abandono de petroleras extranjeras y la fuga de talentos son dos elementos que contribuyeron al declive de las refinerías, llevándolas a tener un nivel de precariedad alto por falta de trabajadores capacitados para realizar el mantenimiento adecuado.
Esto tuvo su máximo auge en la “apertura petrolera” en 1992 cuando
PDVSA celebró contratos de explotación petrolera con algunas empresas
privadas para la reactivación de campos inactivos. Estos primeros
contratos se denominaron convenios operativos.
Los convenios operativos se crearon para explotar campos marginales.
En definitiva, se firmaron 32 convenios que abarcaban 22 operadoras
nacionales e internacionales. Dentro de las empresas foráneas se
encontraban: BP, Chevron-Texaco, Shell, Petrobras, Repsol.
En estos convenios, las empresas privadas actuaban como contratistas
de PDVSA, suministrando los recursos financieros, materiales y humanos
necesarios para reactivar el campo y PDVSA les pagaba dinero por barril
producido, incluyendo costos y una ganancia establecida
contractualmente.
En 2007, las petroleras Exxon Mobil y ConocoPhillips abandonaron sus
operaciones en el país. La BBC reseñó que esta decisión fue tomada luego
de que Hugo Chávez, erradicara los convenios operativos y las
asociaciones estratégicas obligando a las trasnacionales a asociarse con
Pdvsa en empresas mixtas, en las que la estatal petrolera venezolana
siempre tendría mayoría accionaria.
Iván Freites, integrante del sindicato de trabajadores de PDVSA,
consideró que ese momento fue el inicio del declive de la industria
petrolera venezolana. No era evidente al comienzo, pero esa acción
condenaría más adelante la operatividad de las refinerías.
La salida de las trasnacionales contribuyó a lo que se considera una de las primeras fallas de PDVSA, la fuga de talento.
Durante el paro petrolero de 2002, 18.000 empleados fueron
despedidos. La profesora de la Universidad Simón Bolívar, Ursula
Ehrmann, aseguró que esos empleados eran los expertos en la materia.
El abandono de petroleras extranjeras y la fuga de talentos son dos elementos que contribuyeron al declive de las refinerías, llevándolas a tener un nivel de precariedad alto por falta de trabajadores capacitados para realizar el mantenimiento adecuado.
Además, señaló que las refinerías El Palito y Puerto La Cruz no están
refinando crudo en estos momentos debido a reparaciones que están
realizando en las plantas.
“De 580 mil barriles de petróleo que se producen diariamente, solo se
están refinando 170 mil”, aseguró Freites. Es decir, solo 29,31% del
petróleo producido diariamente está siendo refinado.
Fallas por la falta de mantenimiento
Desde el segundo trimestre de 2020, cuando la escasez de gasolina
alcanzó su pico más alto en Venezuela, en El Palito, Amuay y Cardón, las
fallas han sido recurrentes cada vez que han intentado ponerlas en
funcionamiento, pero los problemas ya venían de antes.
El Carabobeño reseñó que la refinería El Palito estuvo paralizada por
más de dos años, desde 2018, por falta de mantenimiento y de las
inversiones necesarias. En abril de 2020 intentó ser reactivada pero ha
sido con una marcada intermitencia de más días de problemas y máquinas
apagadas que de producción.
“Las fallas se han derivado en el colapso de sus tuberías, falta de
agua y de vibraciones en toda la planta de craqueo catalítico, que
impiden el aumento de la producción a números que puedan satisfacer la
demanda de los 10 estados del país que se abastecen de combustible desde
Carabobo”, indicó El Carabobeño.
De acuerdo con trabajadores de la refinería Cardón, el reformador de
petróleo, crucial para la producción de gasolina, se detuvo en agosto de
2020 por una falla y falta de nitrógeno.
Según Tal Cual, se trata de una unidad de procesamiento de
gasolina que produce componentes de alto octanaje utilizados en la
preparación de mezclas. Tiene una capacidad diaria de 45.000 barriles y
PDVSA lo había puesto en funcionamiento con una producción de unos
25.000 barriles de gasolina para enviarlos directo al mercado interno.
En el caso de Amuay, el 27 de octubre de 2020 una explosión afectó la
unidad de destilación de la refinería venezolana. Reuters indicó que no
hubo información del alcance de los posibles daños a la planta y dos de
las personas, que hablaron bajo condición de anonimato, dijeron que el
evento fue controlado rápidamente.
Invertir en la gente
Las refinerías de Petróleos de Venezuela sufrieron un gran deterioro
desde el final del mandato de Chávez y el comienzo de la
administración de Nicolás Maduro.
La químico y profesora de la Universidad Simón Bolívar (USB), Ursula
Ehrmann, aseguró que el declive de las refinerías venezolanas se debe a
la falta de conocimiento técnico de los empleados y la carencia de
mantenimiento preventivo. Ehrmann recordó que Pdvsa despidió a 18.000
empleados, que eran los expertos en la materia, durante el paro
petrolero de 2002. Aseguró que fue una de las primeras fallas de la
industria.
“Los pocos especialistas que se quedaron, a pesar de los problemas de
2002, comenzaron a irse porque consiguieron mejores ofertas de trabajo
en diferentes lugares del mundo”, dijo. Por ende, hay muy pocas personas
con el conocimiento técnico adecuado de la industria petrolera para
PDVSA.
La profesora de la USB reiteró que Pdvsa solía invertir en la
formación del personal. “En la última década, Pdvsa dejó de invertir en
la formación de sus empleados. Lo que causó la falta de capacidad
técnica”.
La carencia de capacidad técnica impide tener el conocimiento
adecuado para manejar una refinería. Hoy en día, por falta de dinero y
conocimiento técnico, las refinerías no han recibido el mantenimiento
técnico preventivo que debe hacerse continuamente para que la planta
opere correctamente.
“Se dañaron y sacaron cosas poco a poco. Hasta que se dañó todo”, indicó Ehrmann.
Esto causó que ciertas operaciones de las plantas petroleras no
operaran de forma correcta o incluso no funcionaran. En el caso de la
refinería El Palito el constante reinicio de operaciones durante 2020 ha
causado un derrame petrolero constante en Golfo Triste afectando a las
playas de Boca de Aroa y el parque nacional Morrocoy.
La refinación, la petroquímica, el procesamiento del gas natural y el mejoramiento del crudo son los principales procedimientos que se llevan a cabo dentro de una refinería. Tras el declive de la petrolera estatal, estos procedimientos se han visto afectados, causando que la producción de sus corrientes no sea constante.
Con información de La Verdad