Poner a Dios por delante
En mi reflexión de la semana comienzo por decir, una expresión que ha sido habitual escucharla o decirla, me refiero: «Dios mediante», que es sinónimo a: «Dios por delante», o «poner a Dios en primer lugar», estas expresiones, las utilizamos con tanta frecuencia que nos parecen triviales. No obstante, la sensación de poner a Dios por delante, no tiene nada de repetitivo, de hecho, es totalmente bíblica.
Así que, sin más preámbulo, la expresión de: «PONER A DIOS POR DELANTE», significa, priorizar a Dios sobre todas las cosas en la vida. De modo, que eso conlleva a una entrega total a su voluntad y guía, reconociendo su soberanía y buscando su orientación en cada decisión y acción. Es un llamado a vivir una vida centrada en tener a Dios presente en todo momento.
Para ser más explícito, todos tenemos prioridades y, como tal, organizamos nuestro tiempo, economía y recreación de acuerdo al nivel de importancia que le damos. Poner a Dios por delante, significa que le damos la máxima preferencia sobre todo lo demás. Él, es lo más importante en nuestras vidas y el núcleo de todo lo que hacemos, escribimos y pensamos.
Por otro lado, el Apóstol Pablo, nos anima a vivir de manera sabia y a aprovechar mejor el tiempo que se nos ha dado, buscando conocer y seguir la voluntad de Dios en todo momento.
Salmo 37:4: «Deléitate asimismo en Jehová, y Él, te concederá las peticiones de tu corazón». Al deleitarnos en Dios, Él responde a nuestras peticiones conforme a su voluntad, pues bien, nuestros deseos se vinculan con los suyos.
En resumen, «poner a Dios por delante» es un estilo de vida que refleja una relación íntima y comprometida con Dios, donde su voluntad es la guía principal.
Para finalizar, que en cada día, a pesar de los obstáculos que la vida nos coloca en el camino, tengamos siempre la firmeza y la valentía de seguir adelante, poniendo a Dios por delante.
Si le gustó mi reflexión de la semana, cuánto le agradezco que me ayude a compartirla.
¡Un abrazo lleno de bendiciones!
Por Fredis Villanueva.