Pica y Juye|Los gorgojos de Jacinto

Jacinto cuya familia y amigos conocen como  “Chinto” es un hombre cincuentón que la mayor parte de su vida la llevó en el campo, es decir en la zona rural del municipio Zamora, su padre igual que su familia se dedicó a la cría de ganado en menor cantidad, “a Chinto le apartamos doce vaquitas para trabajarlas y nunca se preocupó por nada” repetía constantemente su abuelo desde una hamaca vieja donde pasa la mayor parte del tiempo desde que una becerra le dio una “patada” que le fracturó la cadera.

Jacinto no le
gustaba mucho eso de levantarse temprano, arrear ganado, ordeñar, hacer queso,
era en términos corianos  “un flojo”, por
eso cuando consiguió pareja se vino a vivir a Cumarebo, y dejó en el olvido su
vida anterior,  se dedicó a trabajar como
chofer- taxista- en la época de bonanza del país cuando un taxi alquilado
producía suficiente dinero para el dueño, el chofer arrendatario y cubría los
gastos de la familia, hasta algunas excesos como unas cervecitas y una parrilla
semanal, con su mujer y sus dos hijos.

Felipe líder de calle, vecino de Jacinto  distribuía las bolsas del CLAP y le incluyó  en el listada de beneficiarios, en los últimos meses la bolsa se redujo a unos pocos productos de baja calidad,  y repetían mucho un frijol verde infestado de unos bichos negros en abundancia que la gente conoce como “gorgojos”

La pandemia
arreció, trabajar como taxista no es rentable, la comida se redujo, el hambre
asediaba, “Chinto” rebuscó la bolsa del mes pasado, tenía un paquete de arroz y
otro de frijol verde, no había luz y el gas tenia meses desaparecido, de manera
que busco unos leños hizo un fogón y puso una olla con un poco de agua que le
trajo Felipe echó la pirita como le decimos nosotros al frijol, sin revisarla ni
lavarla, esperó que hirviera y se ablandara, al término de dos horas  casi a las diez de la noche en la misma olla comenzó
a comer su frijol con arroz, solo que notó algo áspero que le rajuñaba  la lengua cada vez que tragaba, eran gorgojos,
pero como no podía ver y el hambre lo asediaba se puso full de frijol chino, a
las una de la mañana sudoroso despertó con un fuerte dolor de estómago con
mucha flatulencia. Buscó a Felipe para ir al CDI, el cubano lo revisó.- tiene
una inflamación estomacal-, “esta aventado”, ¿que comió?- frijol chino
respondió “Chinto”-, El cubano ripostó- hay que purgarlo para que los defeque
antes que pueda sufrir problemas en el estómago e intestino.     

Días después
Felipe lo fue a buscar para la campaña del partido de gobierno y le llevo de
regalo una mortadela de un kilo “Chinto” deshidratado todavía con mucho dolor
de estómago le respondió ¡No compadre! ya está bueno, ayer vi por wasap unas
fotos de los candidatos, esos que nos piden sacrificios, comiendo en un
restaurant cinco estrellas, nosotros aquí sirviéndoles de mulos y cada día peor
comiendo arroz y frijol con gorgojo, vaya usted compadre a ver si pronto
también abre los ojos. El abuelo desde la hamaca refunfuño. “Eso le pasó por
flojo porque si hubiese atendido las vaquitas tuviera para comprar comida y de
la buena, no esa “pira” sucia que traen esas bolsas  llenas de basura y gorgojos…”.

“Chinto” soltó una sonora y mal oliente flatulencia que Felipe no pudo evadir ni cubriéndose la nariz usando como escudo  un tapa boca tricolor. 

Dr. Ernesto Faengo Pérez