Pianista Gabriela Montero dedicó concierto en Nueva York a los migrantes
Los autores que interpretó la artista –Prokofiev, Rachmaninoff y Stravinsky– fueron seleccionados por su trayectoria vital: tuvieron sus diferencias políticas con la Unión Soviética y se exiliaron en Estados Unidos.
La pianista venezolana Gabriela Montero triunfó este viernes en el concierto que dio en una sala neoyorquina y que estuvo dedicado al tema de la emigración, con el que la intérprete siente una especial conexión al llevar doce años sin haber regresado a su patria por razones políticas.
Montero interpretó en la sala 92NY, un prestigioso punto de referencia de la música clásica en el barrio del Upper East Side, piezastres grandes autores rusos: Sergei Prokofiev -Sarcasmos y la Sonata de Piano número 2 en Re menor-, Sergei Rachmaninoff -Sonata de piano número 2 en Si bemol menor- e Igor Stravinsky (Sonata de piano).
Los tres autores, como confesó Montero a EFE, fueron elegidos por ella por su trayectoria vital: los tres tuvieron sus diferencias políticas con la Unión Soviética en su momento y se exiliaron momentánea o definitivamente, eligiendo Estados Unidos como patria de acogida.
Sin embargo, poco a poco comprendió que no era eso lo que el público esperaba de un artista: «Al artista se le ve como alguien que trae belleza y poesía a tu vida, y cuando el artista usa el escenario como plataforma de denuncia, ya no es ese ser que trae fantasía, y el público desconecta contigo», explicó.
De un tiempo a esta parte, Montero ha dejado de lanzar mensajes políticos explícitos y prefiere expresarse solo con la música, además de que cree que ya todo el mundo ha comprendido lo que pasa en Venezuela, particularmente tras el éxodo de millones de personas en los últimos años.
En el concierto en Nueva York -con un repertorio que la pianista ya ha llevado a Suiza, Alemania y en EE.UU. a otras ciudades-, Gabriela Montero volvió a demostrar su pericia técnica al interpretar temas complejos que fueron muy aplaudidos por un público exigente.
Pero la pieza más original, con la que cerró el concierto, no fue una composición de ningún genio ruso, sino una improvisación de la propia Montero sobre las imágenes de la película muda de Charlie Chaplin «El inmigrante» (1917), una comedia dramática sobre la dureza de la emigración tanto durante el viaje como tras la llegada a América.
Con el curso de las imágenes de fondo, Gabriela Montero improvisó el acompañamiento, una experiencia que ya ha repetido en varias ocasiones pero que -recordó- siempre es diferente porque esa es la esencia misma de la improvisación.
EFE