Peor que quien no aprende de la experiencia, es quien no aprende de la experiencia no aprendida, por Douglas Játem Villa

En mi trabajo de incorporación a la Academia Nacional de Ciencias Económicas, “El Cambio del Orden Mundial”, señalé que su análisis se puede acometer imaginando la reestructuración del mundo en las cuatro grandes áreas del quehacer humano, a saber: económica, política, social y cultural. En  esas condiciones, se plantea lo siguiente. 1)En lo económico se presenta: a) Mantener el capitalismo, en lo relacionado con la empresa y la economía de mercado, pero respetando los derechos del hombre y corrigiendo los intolerables niveles de pobreza y desigualdad. b) Respeto y cuidado de la naturaleza. c)Responsabilidad social y moral. d) Adecuación del curso de la globalización y de la aplicación de la Inteligencia Artificial para que resulten beneficiosas para el hombre y la sociedad. 2)En lo político se plantea lo siguiente: a)Mantener la democracia representativa condicionada con la descentralización institucional que posibilite la integración equilibrada de la sociedad civil con el estado, y la preservación del orden democrático frente a sectores que procuran la apropiación del poder. b)Mundialización de la política garantizando la identidad y la vigencia de los derechos y aspiraciones de cada colectividad. 3)En lo social se plantea aplicar conocimientos científicos y recursos financieros a la procura del bienestar del ser humano, especialmente en materia de salud y educación. c)Incrementar la participación de los sectores de menor ingreso en la riqueza nacional. 4) En lo cultural se plantea: a)Preservar los principios y valores de la humanidad, los de cada civilización y los que reflejen y preserven la nueva civilización mundializada. b)Recuperar el contenido moral, ético y religioso en el desenvolvimiento de la humanidad, sin desconocer los propios de cada civilización que no sean antagónicos. Se pueden resumir las principales ideas novedosas de cambio en la reducción de la influencia de los sectores de la empresa, la reducción del poder del estado central, el incremento consecuente de la participación política del ciudadano, la preservación de la naturaleza y fortalecer el contenido moral, ético y religioso en el desenvolvimiento de la humanidad. Sin embargo, la evolución de la humanidad en lo que va del siglo XXI no refleja la reestructuración señalada y por el contrario se aprecia un peligroso agravamiento de los problemas que se confrontan, debiéndose destacar los efectos perniciosos derivados de la pandemia, los “conflictos armados”, como la invasión de Ucrania por parte de Rusia y las relaciones de China con Taiwan y otros vecinos; las iniciativas antidemocráticas en procura de la apropiación del poder, como se investiga en el caso de  uno de los  país más importantes, Estados Unidos; la evolución desordenada de la globalización y la Inteligencia Artificial, el gigantismo del estado concentrado y la subordinación permanente de la sociedad civil, el inaceptable patrón internacional de distribución del ingreso, el creciente deterioro de la naturaleza, las diferencias en materia de contenido moral, ético y religioso y otros. La inflación mundial, las grandes dificultades en materia de producción y transporte en el ámbito del  comercio internacional y las consecuencias para la satisfacción de las necesidades de la población mundial, la alteración de la balanza de poder entre los países más grandes y la amenaza a los derechos y aspiraciones de cada colectividad, el incontrolable y mal encaminado cambio climático están presentes en el mundo de hoy y con tendencia a agravarse. La humanidad se encuentra en una situación muy difícil, una de las más difíciles desde que el mundo creó el sistema político internacional con la paz de Westfalia en 1848, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Luce como un barco a la deriva, como requiriendo un “gobierno mundial” que ponga orden. Al respecto deben tenerse presentes las innumerables situaciones en las cuales la humanidad ha sufrido las deficiencias de la Organización de las Naciones Unidas  para cumplir su papel regulador sin comprometer los derechos y aspiraciones de cada colectividad. Hoy la ONU está realizando una investigación de orden mundial con el propósito de determinar los cambios de orden interno y los que corresponden al concierto de la humanidad, los cuales tienen que realizarse a los fines del mejor destino de la humanidad. Venezuela es parte de la colectividad mundial con la cuota de responsabilidad que le corresponde cumplir, con relación a lo cual desde los 43 años de existencia de la Sociedad Amigos de Paraguaná se compromete el modesto aporte respectivo. No es necesario insistir en lo grave que es la situación de la humanidad la cual exige el concurso de todos sus integrantes, aún el proveniente de los de menor tamaño como es evidentemente el caso de nuestra colectividad. Sin embargo, es muy claro que todo esfuerzo que contribuya a alcanzar el muy grande logro que significa la paz, el bienestar y la calidad de la vida de cualquiera de las comunidades es una contribución significativa al mejor destino del mundo