Pedro Castillo asume la Presidencia de Perú en medio de tormentas políticas en una nación dividida

El maestro rural de izquierda Pedro Castillo asume este miércoles la Presidencia de Perú con el reto de superar la pandemia, reactivar la economía y acabar con las convulsiones políticas del último quinquenio.

Tres días de ceremonias están programados por la juramentación del nuevo mandatario, quien recibirá la banda bicolor el día en que Perú conmemora el bicentenario de la independencia.

El rey de España, Felipe VI, llegó este martes a Lima para asistir al cambio de mando, al que acudirán también seis presidentes –entre ellos, el de Colombia–, el secretario de Educación de EE. UU., Miguel Cardona, y el exmandatario boliviano Evo Morales.

Castillo es “el primer presidente pobre del Perú”, considera el analista Hugo Otero, al destacar que es el primero sin parentesco ni lazos con las élites política y económica del país.

“El desafío más grande de Castillo es no defraudar a la gente, que necesita respuestas rápidas porque está sin trabajo y tiene hambre, o corre peligro de muerte por el covid-19”, indicó Otero.

Perú ha sido duramente golpeado por la pandemia: acumula más de 2 millones de contagios y casi 200.000 muertos, siendo el país con mayor tasa de mortalidad del mundo por el coronavirus, con 603 decesos por cada 100.000 habitantes. Además, una larga cuarentena en 2020 causó la pérdida de dos millones de empleos y sumió al país en la recesión.

Castillo, de 51 años, fue proclamado el 19 de julio presidente electo por el jurado electoral, que demoró un mes y medio en revisar impugnaciones de votos y apelaciones antes de declararlo ganador del balotaje del 6 de junio, sobre la derechista Keiko Fujimori.

Aunque sectores políticos y empresariales peruanos temen un giro al socialismo semejante al del Gobierno de Caracas, el principal asesor económico de Castillo, Pedro Francke, dijo que el programa no tiene “nada que ver con la propuesta de Venezuela”.

La semana pasada, Castillo se desmarcó del primer mandatario venezolano, Nicolás Maduro, al descartar que vaya a copiar “modelos” extranjeros e insistir en que no es “chavista” ni “comunista”, buscando separarse, además, de la ideología marxista de Perú Libre, el partido por el que fue candidato y cuyo líder, Vladimir Cerrón, se ve como quien le hablará al oído. No obstante, el presidente electo ha insistido en que solo él tomará las decisiones de su gobierno.

En ese afán de apaciguar el temor ante políticas que pongan en peligro la inversión extranjera o la propiedad privada, buscó aproximarse al centro con propuestas mesuradas y un equipo técnico ajeno a su partido. En su plan de gobierno, Castillo defiende cambiar el modelo neoliberal por una “economía popular con mercados”, que fortalezca el rol fiscalizador del Estado y acepte la participación privada.

Su discurso plantea “nacionalizar” empresas, limitar las importaciones y renegociar contratos con compañías extranjeras que explotan los recursos naturales del país, así como aumentar el gasto en educación a un 10 por ciento del PIB e impulsar la actividad agrícola.

El nuevo presidente, que debe anunciar los nombres de su jefe de gabinete y ministros claves, tendrá como jefa del nuevo fragmentado Congreso peruano a la centroderechista María del Carmen Alva.

Castillo viajará mañana a la ciudad de Ayacucho para una juramentación simbólica en la Pampa de la Quinua, donde se selló la independencia de Perú y del resto de la América española. El viernes encabezará una parada militar en Lima.

Con información de AFP